La perspectiva de la formación universitaria sobre la Enfermería de urgencias y emergencias: la opinión del alumnado

Sección: Originales

Cómo citar este artículo

Sánchez-Bermejo R, Gorjón-Peramato E, Garví-García M, Morillo-Rodríguez J, Ávila-Martín G, Gómez-Urquiza JL. La perspectiva de la formación universitaria sobre la Enfermería de urgencias y emergencias: la opinión del alumnado. Metas Enferm abr 2020; 23(3):16-23. Doi: https://doi.org/10.35667/MetasEnf.2019.23.1003081567

Autores

Raúl Sánchez-Bermejo1, Esther Gorjón-Peramato2, Miguel Garví-García3, Javier Morillo-Rodríguez4, Gerardo Ávila-Martín5, José Luis Gómez-Urquiza6

1Enfermero. Supervisor SUH. Hospital General Nuestra Señora del Prado. Universidad Castilla-La Mancha
2Enfermera. SUMMA 112. Madrid
3Enfermero de urgencias. Hospital Tierra de Barros. Almendralejo (Badajoz)
4PhD en Enfermería. SAMUR-PC. Universidad Rey Juan Carlos. Madrid
5PhD en Neurofisiología y Farmacología. Grupo de función Sensitivomotora. Unidad de apoyo a la investigación Área Integrada
de Talavera de la Reina. Toledo
6PhD en Enfermería. Universidad de Granada

Contacto:

Raúl Sánchez-Bermejo. Avda. de los Artesanos, 25. 45600 Talavera de la Reina (Toledo).

Email: raulsanchezbermejo@gmail.com

Resumen

Objetivo: conocer la percepción de los egresados sobre su formación en servicios de urgencias y emergencias y las competencias adquiridas con ella; valorar su satisfacción con la formación recibida y estimar la intención de cursar una hipotética especialidad en Enfermería de Urgencias y Emergencias (EUE) en caso de que estuviese reglada.
Método: estudio descriptivo transversal realizado entre 2017 y 2019 cuya población diana fueron los estudiantes de último curso de Enfermería de las universidades españolas. Se diseñó un cuestionario ad hoc autoadministrado que incluyó variables sociodemográficas, relacionadas con la formación teórica y práctica y con la intención de cursar la Especialidad de Urgencias y Emergencias si existiese. Se realizaron análisis uni y bivariantes.
Resultados: participaron 1.529 estudiantes. El 65,9% cursó alguna asignatura relacionada con urgencias y emergencias. La valoración global de la duración de las estancias clínicas, entre quienes las efectuaron, fue de 3,9 sobre 7 en el caso de la rotación hospitalaria y de 3,6 en la rotación extrahospitalaria. Un 28% de los estudiantes refirió no haber adquirido competencias suficientes para trabajar en el primer caso y un 35,9% en el segundo. Cuanto mayor es la duración de la estancia clínica, mayor es la valoración de los alumnos en cuanto a la adquisición de las competencias. Un 53% elegiría la “hipotética” especialidad de EUE vía Enfermera Interna Residente como primera opción sobre resto de opciones actuales.
Conclusiones: es necesario un análisis profundo de la aplicación de los planes de estudios del Grado en Enfermería. Los recién egresados tendrían entre sus expectativas la realización de una especialidad en EUE.

Palabras clave:

estudiante ; docencia ; especialidad ; urgencia ; emergencia

Title:

The perspective of university education on Emergency Care Nursing: the opinion by students

Abstract:

Objective: to understand the perception of graduated students about their education on Emergency Care and the skills acquired through it; to assess their satisfaction with the training received, and estimate their willingness to follow a hypothetical specialty on Emergency Care Nursing (ECN), in case this was regulated.
Method: a cross-sectional descriptive study conducted between 2017 and 2019; its target population was the last-year students of the Nursing Degree in Spanish universities. A self-administered ad hoc questionnaire was designed, which included sociodemographical variables, as well as variables regarding theoretical and practical training, and about the willingness to follow the Emergency Care specialty if available. Univariate and bivariate analyses were conducted.
Results: the study included 1,529 patients; 65.9% of them studied some subject associated with Emergency Care. The overall assessment of the duration of clinical stays, between those involved, was 3.9 out of 7 in the case of hospital rotation, and 3.6 in case of extra-hospital rotation. In total, 28% of students reported that they had not acquired enough skills to work in the first case, and 35.9% in the second case. The longer the duration of the clinical stay, the higher the score assigned by students to the skills acquired. Of these students, 53% would choose the “hypothetical” ECN through Internal Nursing Resident as their first option over the rest of current options.
Conclusions: deep analysis is required regarding the implementation of the education plans for the Nursing Degree. Recent graduates would have an ECN specialty among their education expectations.

Keywords:

student; teaching; specialty; emergency

Introducción

El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) se estructura en tres ciclos, que comprenden estudios de grado y postgrado. El primer ciclo conduce a títulos de grado. En el caso de la Enfermería, el Grado en Enfermería consta de 240 créditos ECTS (European Credit Transfer and Accumulation System) repartidos a lo largo de cuatro cursos académicos (1,2).

En España, la enseñanza de la Enfermería de Urgencias y Emergencias (EUE), como disciplina específica, no está regulada durante el grado ni después de finalizarlo. De todos son conocidas las especialidades de Enfermería “vía EIR” (Enfermero Interno Residente) ofertadas por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social (3) (Enfermería Obstétrico-Ginecológica, de Salud Mental, Geriátrica, del Trabajo, de Cuidados Médico-Quirúrgicos –no desarrollada en la actualidad–, Familiar y Comunitaria y Pediátrica), entre las que no se encuentra la especialidad de EUE.

Las competencias que se pueden asociar a la asistencia a pacientes en situación de riesgo vital o primeros auxilios básicos se reflejan en la Orden CIN/2134/2008 (4) como una pequeña parte de los 60 créditos de formación básica común (reconocer situaciones de riesgo vital y saber ejecutar maniobras de SVB y SVA).

Respecto al Libro Blanco del Título de Grado en Enfermería (5), las competencias que se vinculan a los conocimientos de urgencias y emergencias son las específicas 13 y 14 (capacidad para poner en práctica principios de salud y seguridad, incluidos la movilización y manejo del paciente, control de infecciones, primeros auxilios básicos y procedimientos de emergencia y capacidad para administrar con seguridad fármacos y otras terapias), englobadas dentro de varias esferas de conocimiento de la formación de grado (Enfermería comunitaria, Enfermería en el ciclo vital, Enfermería clínica, Enfermería psicosocial y ciencias básicas). En todas ellas, estas competencias se adquieren de forma transversal, pero en ninguna supone una adquisición fundamental.

La especialidad de EUE debería sustentar sus pilares en los conocimientos y habilidades necesarias para la prevención, el diagnóstico y la gestión de enfermedades y lesiones agudas y urgentes, que afectan a los pacientes de todos los grupos de edad y con un espectro completo de trastornos físicos y conductuales no diferenciados. Se trata de una especialidad en la que el tiempo es crítico. La formación tiene que abarcar una teoría y práctica clínica integrada y actualizada (6).

La formación de la EUE ha de contar con un programa que garantice la adquisición de todas aquellas competencias, capacidades y habilidades que le habiliten para el ejercicio profesional con la independencia necesaria. Tal es así, que la actividad profesional en urgencias y emergencias recoge una serie de capacidades y competencias específicas (7), como pueden ser triaje, soporte vital avanzado, manejo de incidentes de múltiples víctimas, manejo de incidentes nucleares, biológicos, químicos y radiológicos (NBQR) o manejo en centros de coordinación de urgencias, entre otros.

El paradigma en la atención en los servicios de urgencias y emergencias viene modificándose a lo largo del tiempo y requiere profesionales altamente cualificados, puesto que las unidades de trabajo presentan unas características propias de una alta complejidad.

Como se indica en el informe del Defensor del Pueblo (8) no debe obviarse la necesidad de disponer de profesionales adecuadamente formados, no solo en las técnicas clínicas más usadas en las urgencias, sino en las particularidades que este servicio requiere en términos de gestión de la atención, de tratamiento con múltiples colectivos que requieren abordajes propios y específicos.

Recientemente, en mayo de 2019, en el seno de la 72ª Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el director general de la OMS instó a todos sus Estados miembros a desarrollar sistemas de urgencias y emergencias y a crear programas de formación especializada adecuada, tanto para el ámbito de la Enfermería como de la Medicina, como garantía de equidad, igualdad y salud en los sistemas sanitarios (9).

En el año 2017 se atendieron más de 30 millones de urgencias, según el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social (10), una cifra que se encuentra en ascenso en los últimos años, y cuya atención es llevada a cabo por médicos y enfermeras que carecen de una especialidad reglada. Por su potencial de gravedad y necesidad de celeridad en la respuesta se requiere un personal bien formado (7).

Con el dilema de conocer si las enfermeras recién egresadas se consideraban preparadas para afrontar una atención en los servicios de urgencias y emergencias, así como valorar si la percepción de los estudiantes indica o refuerza también la necesidad del desarrollo de una especialidad, se planteó el siguiente estudio cuyo objetivo principal fue conocer la percepción de los egresados sobre su formación en servicios de urgencias y emergencias y las competencias adquiridas; valorar su satisfacción con la formación recibida y estimar la intención de cursar una hipotética especialidad en caso de que estuviese reglada.

Método

Se realizó un estudio descriptivo transversal en los meses de mayo de 2017, 2018 y 2019. Se seleccionó este mes por estar en una fase de finalización del curso, para asegurar que la opinión de cada uno de los alumnos estaba apoyada en suficientes meses de experiencia.

La población diana fue el total de estudiantes de cuarto curso del Grado en Enfermería. En 2014 se ofertaron 9.673 plazas para matricularse en el Grado de Enfermería en España, según el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (11). No se establecieron otros criterios de selección.

Se diseñó una encuesta ad hoc que fue enviada a los responsables de los prácticums de cuarto curso de las diferentes universidades en las que se impartía el Grado en Enfermería en España, para su distribución a los alumnos del curso.

Se recogieron variables:

  • Sociodemográficas: edad (años), sexo (hombre, mujer), comunidad autónoma donde cursa los estudios y tipo de universidad (pública, privada, otra).
  • Relacionadas con la formación en urgencias y emergencias:
    • Haber cursado alguna asignatura específica durante el grado (sí, no), su carácter (opcional, obligatoria, formación básica), duración (créditos ECTS) y valoración de esta formación (escala Likert de 1 (insuficiente) a 7 (suficiente)).
    • Haber realizado estancias formativas en servicios de urgencias hospitalarios y en dispositivos de emergencias extrahospitalarias (no realizadas o duración en semanas < 3, 4-6, 7-8, 9-10, >10), valoración (escala Likert de 1 (insuficiente) a 7 (suficiente)). Si consideraban haber adquirido de forma general las competencias y habilidades necesarias para trabajar en dichos servicios (sí, no, tal vez). Valoración de la adquisición de las siguientes competencias específicas (escala Likert de 1: nada capacitado a 7: muy capacitado): coordinación de recursos, trabajo en equipo, triaje, atención al paciente crónico, actuación en catástrofes e incidentes de múltiples víctimas, interpretación de electrocardiografía, manejo farmacológico, atención al paciente crítico, atención al paciente pediátrico, maniobras de soporte vital avanzado
  • Especialidad que elegirían en el caso hipotético de realizar alguna de las ofertadas (matrona, salud mental, geriátrica, del trabajo, familiar y comunitaria, pediátrica, médico-quirúrgica –no desarrollada–, ninguna). Intención de elegir la especialidad EUE en caso de que se ofertase entre las opciones (sí, no, tal vez).

El cuestionario se elaboró teniendo en cuenta la literatura consultada y se realizó un pilotaje entre 20 estudiantes de cuarto curso antes de su difusión para evaluar la compresión e identificar puntos de mejora.
 
Para el análisis de las variables cuantitativas se utilizaron medidas de dispersión (media y desviación estándar) y para las variables categóricas se llevó a cabo un análisis de frecuencias. Para la comparación de grupos, en función de su paso por el servicio de urgencias se hizo la prueba Chi cuadrado con tablas cruzadas y para la comparación de medias independientes, la prueba de T de Student.

Se consideró que las diferencias fueron estadísticamente significativas si el valor de p fue < 0,05. El tratamiento y análisis de los datos se realizó con el paquete estadístico SPSS 25.0.

En cumplimiento con los requerimientos éticos de la investigación, conforme a las normas oficiales vigentes y de acuerdo con la Asociación Médica Mundial y la Declaración de Helsinki, fueron obtenidos los permisos institucionales y el consentimiento de los participantes, respetando su anonimato y la confidencialidad de los datos.

Resultados

Participaron en el estudio a un total de 1.529 alumnos de cuarto curso del Grado en Enfermería en el ámbito nacional. El 38,1% (n= 582) del curso 2017, el 37,6% (n= 575) de 2018 y el 24,3% (n= 372) de 2019. Los participantes tenían una edad media de 24,4 años (DE= 5,1), siendo mujeres el 81,5% (n= 1.246). Los estudiantes provenían principalmente de Castilla-La Mancha (n= 241; 15,8%), Madrid (n= 203; 13,3%), Cataluña (n= 286; 12,2%), y Castilla y León (n= 176; 11,5%) (Imagen 1). Por otro lado, el 77,1% (n= 1.178) estudiaba en universidades públicas, el 19% (n= 291) en privadas y el 3,9% (n= 60) en otro tipo de universidad.

El 65,9% (n= 1.007) de los alumnos encuestados cursó alguna asignatura teórica relacionada con urgencias y emergencias, de estos el 52,9% (n= 533) tenía carácter de obligatoria.
La percepción en cuanto a su formación teórica, entre quienes la habían recibido fue de 4,38 (DE= 1,6), existiendo diferencias estadísticamente significativas (p= 0,001) con quienes no lo hicieron (= 2,92; DE= 1,35). Se encontraron diferencias estadísticamente significativas en función del año de finalización del grado (año:  (DE): 2017: 3,63 (1,6); 2018: 3,94 (1,8); 2019: 4,16 (1,6); p= 0,001). No se observaron diferencias (p= 0,162) en función del carácter de la asignatura (Tabla 1).

La valoración global de los estudiantes en cuanto a la suficiencia de duración de la estancia clínica fue de 3,9 sobre 7 puntos (DE= 1,7) en el caso de la rotación hospitalaria y de 3,6 (DE= 1,9) en la rotación extrahospitalaria. Por otro lado, el 23,6% de los encuestados (n= 361) no realizó ningún tipo de práctica clínica en urgencias hospitalarias y que el 62,5% (n=955) no la hizo en urgencias extrahospitalarias Se observó un aumento del grado de satisfacción conforme aumentó la duración de los rotatorios desde 2,2 (DE=1,2) y 2,4 (DE=1,5) hasta 5,3 (DE=1,5) en ambos entornos (Tabla 2).

En relación con la percepción de la adquisición de competencias, el 28,5% (n= 333) de los estudiantes refirió no haberlas adquirido tras su rotación en un servicio de urgencias hospitalarias, el 42,1% (n= 492) indicó que tal vez y el 28,7% (n= 335) reportó haberlas adquirido. En el caso de las rotaciones en servicios extrahospitalarios el 35,9% (n= 206) de los alumnos refirió no haberlas adquirido, el 36,1% (n= 207) indicó que tal vez las habían adquirido y el 25,3% (n= 145) dijo haber adquirido dichas competencias y habilidades (Tabla 3).

Cuanto mayor es la duración de la estancia práctica mejor es la valoración de los estudiantes en cuanto a la adquisición de las competencias. Los alumnos que han rotado por urgencias hospitalarias indican un 2,8 sobre 7 (DE= 1,7) en cuanto a la adquisición de competencias para la atención de incidentes de múltiples víctimas y 3,9 (DE= 1,7) en la atención a pacientes pediátricos. Por otro lado, la valoración realizada por quienes no habían efectuado rotaciones prácticas en ningún dispositivo de urgencias y emergencias fue menor en todas las competencias (Tabla 4).

Por otro lado, el 16,4% (n=250) de los alumnos encuestados indicó que no realizarían ninguna de las especialidades vía EIR ofertadas por el Ministerio (Gráfico 1), incluyendo en estas la especialidad de Enfermería médico-quirúrgica, que en la actualidad no se encuentra desarrollada. Un 53% (n= 810) de los encuestados elegiría la especialidad de Enfermería de urgencias y emergencias como primera opción sobre las opciones actuales, el 29,2% (n= 447) tal vez la elegiría y el 17,8% (n= 272) no la elegiría en primera opción.

Discusión y conclusiones

Se observa que dos tercios de los encuestados reflejan haber cursado una asignatura teórica relacionada con la urgencia y emergencia, de los cuales la mitad tenía carácter obligatorio. Si se tiene en cuenta la Orden CIN/2134/2008 (4) se puede considerar que es insuficiente, puesto que, con la finalidad de conseguir los objetivos de formación marcados en la misma, todos los alumnos deberían cursar de forma obligatoria una asignatura de urgencias y emergencias. Esto se ve reflejado en la percepción que presentan los alumnos en cuanto a la formación teórica, donde expresan una percepción algo por encima del “suficiente”, observándose una diferencia estadísticamente significativa entre aquellos alumnos que habían cursado una asignatura y los que no la habían cursado.

Llevando a cabo el análisis sobre la rotación práctica de los alumnos por los servicios de urgencias hospitalarias y extrahospitalarias se comprueba que había diferencias sustanciales entre la realización de estas.

Así pues, un cuarto de los alumnos no había realizado ningún tipo de prácticas en un servicio de urgencias hospitalarias, y entre los que las habían hecho se observa una duración muy dispar de las mismas, donde más de la mitad es inferior a seis semanas de duración. En el caso de la rotación por un dispositivo de urgencias extrahospitalarias esta solo había sido llevada a cabo por un escaso número de estudiantes, con una duración muy mermada. Todo ello puede explicar la escasa percepción que muestran los alumnos en cuanto a la duración de las estancias clínicas, siendo dicha impresión directamente proporcional al tiempo de duración de la rotación. La duración puede justificar el alto porcentaje de alumnos que consideró no haber adquirido las competencias y habilidades necesarias tras su rotación.

En un estudio publicado recientemente se evidencia la escasa formación en urgencias y emergencias en el Grado de Enfermería ofertada por las diferentes universidades en el ámbito estatal, lo que pudiera poner en riesgo la adquisición de las competencias, conocimientos y habilidades necesarias en urgencias y emergencias (12).

Teniendo en cuenta que en muchos servicios de urgencias y emergencias actualmente solicitan a sus enfermeras una formación y/o experiencia específica para el desarrollo de su actividad profesional, lo que hace necesario que estas conozcan diferentes técnicas y procesos asistenciales específicos que requieren una especial capacitación profesional para ser realizados con garantías, parece insuficiente la formación académica recibida y percibida por los recién egresados.

Se podría considerar como “única” alternativa que una vez egresado el alumno tuviera acceso a la especialidad de EUE, hecho que en la actualidad no es posible en España, no así en otros países europeos que sí cuentan con la especialidad de EUE, como Finlandia, Holanda o Noruega. Esto viene siendo reclamado por diferentes sociedades científicas, así como se recoge en el informe del Defensor del Pueblo (8).

No se debería de dejar en manos exclusivas de la formación vía máster la “especialización” en urgencias y emergencias, sino más bien esta debería ser una alternativa. La especialización “reglada” es la opción más idónea como reconocimiento de grado académico en su área profesional (13).

Así fue valorado por los estudiantes encuestados, donde más de la mitad cursarían la especialidad de EUE vía EIR como primera opción sobre el resto de las especialidades, si esta fuera ofertada por el Ministerio, y un tercio más se lo plantearían. Datos superiores a lo reflejado en otros estudios llevados a cabo sobre futuros médicos internos residentes (MIR) (14,15).

Se destaca que no se han encontrado estudios similares que valoren la opinión de los alumnos en cuanto a la formación recibida en una materia específica durante el Grado en Enfermería, así como comparativas en cuanto a las preferencias de la realización de una formación vía EIR entre las especialidades actualmente ofertadas por el Ministerio, u otras de posible interés social.

En el entorno internacional, algunos trabajos muestran una percepción negativa de los estudiantes de Enfermería en relación con la enseñanza y el aprendizaje (16). Además, los estudiantes graduados en dos universidades australianas mostraban una baja autoestima y preparación para trabajar como enfermeros (17). En la Universidad de Pavia un 1% de los estudiantes de Enfermería tiene su primer contacto con la especialidad de emergencias durante el tercer año (18). En dos universidades italianas los alumnos reportaron inseguridad en sus primeras experiencias clínicas por la falta de adquisición de competencias en urgencias y emergencias (19).

La urgencia es la puerta de entrada al sistema sanitario para muchos pacientes, donde la efectividad de los profesionales que llevan a cabo su actividad tiene que ser inmejorable, en la que la única vía para poder llegar a esta situación de “excelencia asistencial” es la realización de una formación específica de los profesionales de urgencias y emergencias, y la forma más adecuada de completar ese proceso formativo es la especialidad.

Algunas de las limitaciones del estudio derivan de la participación voluntaria que podría producir un sesgo de selección. Así mismo, el cuestionario utilizado se diseñó ad hoc.

Como futura línea de investigación se podría valorar una encuesta nacional reglada sobre la percepción los alumnos del Grado en Enfermería, en cuanto a su formación curricular antes del inicio de la vida laboral. En esta misma línea se considera que este estudio puede sentar las bases para que se desarrolle un análisis profundo de la aplicación de los planes de estudios del Grado en Enfermería. No se puede olvidar la “reclamación” de los recién egresados en cuanto a sus expectativas de la realización de un posible EIR de urgencias y emergencias.
Financiación
Ninguna.

Conflicto de intereses
Ninguno.

Bibliografía

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