Rol activo de los residentes en enfermería pediátrica: liderazgo e investigación Sección: Revisiones Cómo citar este artículo Buck Sainz-Rozas P. Rol activo de los residentes en Enfermería Pediátrica: liderazgo e investigación. RIdEPE 2025; 1(1):15-23. Autores Pablo Buck Sainz-Rozas Peds RN, MSD, PhDc. Hospital Universitario Vall d’Hebron. Universidad Autónoma de Barcelona. Barcelona (España).Contacto:Email: pablo.buck@vallhebron.cat Titulo: Rol activo de los residentes en enfermería pediátrica: liderazgo e investigación Resumen Objetivos: analizar el papel activo de los residentes de enfermería pediátrica en los ámbitos de liderazgo, investigación y representación profesional, destacando las competencias y estrategias clave que fortalecen su desarrollo profesional.Métodos: revisión narrativa basada en literatura académica, documentos institucionales y experiencias formativas de residentes. Se consultaron bases de datos como PubMed, CINAHL y Scopus, empleando términos relacionados con la formación, el liderazgo y la investigación en enfermería pediátrica.Resultados: los residentes enfrentan un viaje del héroe que incluye etapas como la adaptación a un nuevo entorno clínico, la participación en redes profesionales y la integración de nuevas tecnologías para optimizar su desempeño. Los mentores y aliados son esenciales para guiar su aprendizaje y fomentar su liderazgo. Además, la investigación y la formación reglada se consolidan como pilares fundamentales de la residencia, facilitando el acceso a programas de doctorado y contribuyendo al avance del conocimiento.Conclusiones: el desarrollo de competencias clínicas, investigadoras y de liderazgo durante la residencia son cruciales para formar especialistas altamente capacitados. Es necesario fortalecer los programas de formación con recursos innovadores y políticas de apoyo que promuevan la visibilidad y el impacto de los residentes en el ámbito de los cuidados pediátricos. Palabras clave: pediatría; seguridad del paciente; educación en enfermería; enfermería; investigación en enfermería liderazgo Title: The active role of Pediatric Nursing residents: leadership and research Abstract: Objectives: to analyse the active role of Pediatric Nursing residents in the leadership, research and professional representation settings, highlighting the key skills and strategies that strengthen their professional development. Methods: a narrative review based on academic literature, institutional documents, and training experiences by residents. Databases such as PubMed, CINAHL and Scopus were consulted, using terms associated with training, leadership, and research in Pediatric Nursing. Results: residents are facing a “hero’s journey”, which includes stages such as the adaptation to a new clinical setting, participation in professional networks, and integration of new technologies in order to optimize their performance. Academic advisors and allies are essential in order to guide their learning and encourage their leadership. Besides, research and formal training are consolidated as essential cornerstones for residency, providing access to doctorate programs and contributing to the advance of knowledge. Conclusions: the development of clinical, research and leadership skills during residency are key for the training of highly qualified specialists. It is necessary to strengthen training programs with innovative resources and support policies that promote the visibility and impact of residents in the setting of pediatric care. Keywords: pediatrics; patient safety; education in nursing; nursing; research in nursingleadership IntroducciónLa residencia en enfermería pediátrica representa una etapa esencial para la formación de especialistas que puedan abordar las complejas necesidades de salud de niños y adolescentes [1-5]. Este periodo formativo, estructurado bajo el modelo de Enfermero Interno Residente (EIR), no solo fortalece las competencias clínicas, sino que también fomenta habilidades de liderazgo, investigación y gestión de cuidados, posicionando al residente como un actor clave en la mejora de los servicios pediátricos [1, 2, 6]. Sin embargo, la implementación de esta especialidad en España ha enfrentado importantes desafíos desde su formalización en 2010, como la insuficiencia de plazas específicas y la falta de integración adecuada en el sistema sanitario [7, 8].A pesar de estas limitaciones, el programa formativo de la especialidad subraya la importancia de desarrollar un perfil profesional integral, que combine la excelencia clínica con la capacidad de influir en las políticas de salud y contribuir al avance del conocimiento científico [1, 2, 6, 9, 10]. En este contexto, los residentes enfrentan lo que podría describirse como un viaje del héroe, un camino que abarca la adaptación inicial al entorno clínico, la inmersión en actividades académicas y el fortalecimiento de su identidad profesional. Este proceso es crucial no solo para garantizar una atención pediátrica de calidad, sino también para afrontar los desafíos asociados con un sistema sanitario en constante evolución.Además, el liderazgo y la representación profesional se han convertido en pilares fundamentales de la formación en enfermería pediátrica. Los residentes no solo desempeñan un papel esencial en los equipos clínicos, sino que también participan activamente en organismos profesionales, subcomisiones y grupos de trabajo, contribuyendo a la toma de decisiones que impactan en su formación y el desarrollo de la especialidad [1, 6, 8]. Este enfoque formativo no solo beneficia a los pacientes, sino que también fortalece el sistema sanitario al promover la innovación, la calidad asistencial y la investigación aplicada [7, 9, 10].Para reflejar estos puntos fundamentales en el periodo de especialización, se marca como objetivo: analizar el papel activo de los residentes de enfermería pediátrica en los ámbitos de liderazgo, investigación y representación profesional, destacando las competencias y estrategias clave que fortalecen su desarrollo profesional.MetodologíaEsta revisión narrativa se basa en una selección de literatura académica y documentos institucionales, así como en el análisis de experiencias y programas formativos para residentes de enfermería pediátrica en España. Las bases de datos consultadas incluyen PubMed, CINAHL y Scopus, empleando términos relacionados con enfermería pediátrica, liderazgo en enfermería, investigación enfermera y Cuidados Pediátricos. La estrategia de búsqueda utilizó operadores booleanos y filtros por idioma (español e inglés) y fechas (2010-2024).Para organizar la información rescatada y hacer más amena y atractiva la lectura, esta se agrupa realizando un paralelismo con el viaje del héroe (o monomito), un modelo narrativo identificado por el mitólogo y escritor estadounidense Joseph Campbell en su libro El héroe de las mil caras (1949). Es un patrón común que subyace a muchas historias, mitos y leyendas de diversas culturas, donde un personaje pasa por una serie de etapas universales en su transformación personal y enfrentamiento con desafíos significativos [11].ResultadosMundo ordinario y llamada a la aventuraEl inicio del recorrido del residente suele estar marcado por la transición desde el rol de enfermero generalista hacia una especialización en pediatría. En este mundo ordinario, los recién graduados se enfrentan a la incertidumbre laboral, la competencia en bolsas de empleo y la necesidad de completar formaciones complementarias como másteres o cursos especializados. Este periodo también está influido por factores externos como la emigración para acceder a mejores oportunidades laborales.La llamada a la aventura se presenta como una invitación a especializarse en el cuidado pediátrico, un ámbito que exige un alto nivel de compromiso, vocación y un espíritu competitivo debido al examen anual que se debe superar para acceder al programa de formación sanitaria especializada. Este examen precisa en la mayoría de los casos uno o más años de preparación para conseguir una nota que permita elegir especialidad y centro sanitario en donde formarse a lo largo del territorio español [3, 4].Esta etapa es crucial, ya que en ella se toma la decisión de especializarse. Existen muchos motivos y factores que influyen en la toma de esta decisión. La fuente de información más accesible y frecuente con la que se encuentran los recién egresados son las academias de preparación del examen EIR. Es necesario investigar sobre los factores que influyen en la decisión, así como las diferencias entre comunidades autónomas.Encuentro con el mentorUna vez aprobado el examen, y adjudicada una plaza llega, el momento de la incorporación a un nuevo centro, en este momento, el rol del mentor es fundamental. Los tutores no solo guían a los residentes en el cumplimiento de sus objetivos formativos, sino que también fomentan su desarrollo integral como profesionales. El autoaprendizaje tutorizado, basado en métodos educativos creativos, asegura la participación activa del residente y su aprendizaje basado en la experiencia [2-5].Cruzando el umbralEl cruce del umbral marca el inicio de la inmersión del residente en su nuevo entorno. Este proceso incluye la adaptación a horarios, rotaciones hospitalarias, sesiones clínicas y la familiarización con herramientas como libros especializados, plataformas digitales y bases de datos científicas. Durante esta etapa, el residente comienza a aplicar sus conocimientos en situaciones reales, desarrollando competencias específicas en pediatría [1, 2, 5,12,13].AliadosDurante este viaje, el residente encuentra aliados clave en sus compañeros, equipos interdisciplinarios y recursos como las unidades docentes (UD). Estas redes de apoyo son esenciales para superar los desafíos diarios. A continuación, se detallan diferentes aliados de interés durante la formación sanitaria especializada, agrupados según tres pilares como son la formación; la representación y liderazgo; e investigación.FormaciónLos programas de formación también incorporan la posibilidad de asistir a congresos y jornadas científicas, lo que refuerza su exposición al conocimiento actualizado y las mejores prácticas en el campo (Cuadro 1 e Imagen 1).Representación y liderazgoLa representación en organismos como el Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud (CNECS), las comisiones de docencia y subcomisiones, así como en grupos de trabajo (GT) y asociaciones profesionales, ofrece a los residentes la posibilidad de influir en la toma de decisiones que afectan su formación. La participación activa en estas estructuras fomenta el liderazgo y la capacidad de abogar por mejoras en la calidad educativa y clínica [1].Asimismo, los residentes adquieren competencias de gestión a través de su participación en actividades organizativas y su interacción con colegios profesionales e institutos de investigación (Cuadro 2 e Imagen 2).InvestigaciónLa investigación es un componente fundamental de la residencia. En muchas UD, los residentes están incentivados a desarrollar Trabajos Fin de Residencia (TFR) con soporte de los tutores. Para la realización de este trabajo, el tiempo y la dedicación, para maximizar los resultados, se ha de procurar que sean útiles y publicables, así como vincularlos a ayudas y becas que facilitan su ejecución. La participación en congresos, la publicación de artículos científicos y la posibilidad de acceder a programas de doctorado son logros importantes que refuerzan su perfil académico y profesional [1].El acceso a recursos como bases de datos científicas, herramientas de análisis estadístico y software específico para revisión bibliográfica permite a los residentes llevar a cabo investigaciones de calidad y contribuir al avance del conocimiento en enfermería pediátrica (Cuadro 3 e Imagen 3).La gran pruebaEl residente, durante su periodo de formación, se enfrenta a un enemigo constante: el tiempo. Entre la carga asistencial, los compromisos académicos, los proyectos de investigación y el esfuerzo por mantener un equilibrio personal, el manejo del tiempo se convierte en un desafío crucial. La presión por cumplir con todas estas responsabilidades obliga a priorizar tareas y buscar herramientas efectivas que permitan optimizar cada momento disponible, evitando el agotamiento y garantizando el aprovechamiento de esta etapa formativa. La tecnología es una aliada clave en esta lucha. Herramientas avanzadas, como la inteligencia artificial supervisada, facilitan la organización y optimización del tiempo, permitiendo automatizar tareas administrativas y repetitivas. Por otro lado, las plataformas digitales de aprendizaje ofrecen flexibilidad, permitiendo acceder al material formativo en cualquier momento y desde cualquier lugar, lo que contribuye significativamente a maximizar el tiempo dedicado al estudio [25-27].A su vez, implementar estrategias de gestión del tiempo y fomentar el autocuidado son esenciales para superar este reto. Planificar de manera eficiente mediante calendarios digitales y listas de tareas ayuda a estructurar el día, priorizar responsabilidades y mantener un enfoque claro en las metas. La eliminación de distracciones y la adopción de técnicas como el método Pomodoro permiten mantener altos niveles de productividad. Asimismo, invertir en el bienestar personal, mediante pausas para el descanso o actividades recreativas, fortalece la resiliencia y evita el agotamiento. Con estas herramientas, el residente no solo puede vencer al tiempo, sino también transformarlo en un aliado que impulse su desarrollo profesional y personal [25-27].Recompensa y vuelta a casaLa culminación exitosa de la residencia está acompañada de múltiples recompensas, como la obtención de premios en jornadas y congresos, el reconocimiento profesional y el fortalecimiento de la empleabilidad. Además, la experiencia adquirida permite a los residentes regresar a su entorno como especialistas altamente cualificados, listos para liderar cambios y mejorar los cuidados pediátricos.DiscusiónEl camino del héroe que atraviesan los residentes de enfermería pediátrica no solo incluye la adquisición de competencias técnicas y científicas, sino que también exige habilidades de liderazgo y productividad académica que los posicionen como agentes de cambio en el ámbito sanitario [1, 2, 11]. Este recorrido es complejo, pues la especialidad de enfermería pediátrica en España enfrenta retos significativos, como su lenta implantación y la insuficiencia de plazas específicas, lo que limita las oportunidades laborales para los profesionales formados [7, 8].A pesar de las barreras, los programas formativos destacan el desarrollo de habilidades clave como el liderazgo y la gestión de cuidados. Estas competencias permiten a los residentes no solamente mejorar la calidad de la atención pediátrica, sino también representar a la profesión en organismos decisores y promover cambios en las políticas sanitarias. Los entornos con enfermeras especialistas han demostrado un impacto positivo en la seguridad del paciente y la efectividad de los cuidados, reafirmando el papel del liderazgo clínico como eje central de la práctica profesional [2, 8-10].En el ámbito de la investigación, los residentes son incentivados a desarrollar TFR y publicaciones científicas, contribuyendo al avance del conocimiento en enfermería pediátrica [1]. Sin embargo, la falta de plazas específicas y la invisibilización de la especialidad en el ámbito institucional dificultan su consolidación. Según Morales Gil [8], esta invisibilización fue exacerbada por la pandemia de COVID-19, que relegó la atención pediátrica en las prioridades del sistema sanitario.Además, el uso de tecnologías avanzadas y la inteligencia artificial supervisada se presentan como herramientas clave para optimizar el tiempo y mejorar la productividad de los residentes. Estas herramientas no solo facilitan tareas administrativas, sino que también apoyan la investigación y el acceso a la información actualizada, permitiendo a los residentes mantener un perfil académico competitivo [25-27].El liderazgo que desarrollan los residentes durante su formación en Enfermería Pediátrica no únicamente se limita al ámbito clínico, sino que también tiene un impacto en la docencia y la promoción de la profesión. Su participación activa en congresos, jornadas científicas y asociaciones profesionales amplía sus redes de colaboración y permite compartir buenas prácticas y resultados de investigación. Esta visibilidad es fundamental para posicionar la especialidad dentro del sistema sanitario, demostrando cómo las enfermeras pediátricas pueden liderar cambios en la atención pediátrica y actuar como referentes para las generaciones futuras de profesionales [1, 9, 10].Otro aspecto crucial es la capacidad de los residentes para implementar modelos de atención basados en evidencia. En entornos donde trabajan especialistas en enfermería pediátrica, los resultados clínicos han mostrado reducciones significativas en eventos adversos y mejoras en la atención de pacientes con condiciones complejas. Estos logros destacan la importancia de integrar la investigación en la práctica diaria, consolidando la figura del residente como un agente clave para la innovación. En este sentido, es imperativo no solo aumentar las plazas formativas, sino también garantizar que las competencias adquiridas puedan aplicarse en la práctica, maximizando el impacto positivo en la salud de la población infantil [9, 10].ConclusionesPara el futuro, es crucial fortalecer los programas de residencia con recursos que faciliten la investigación y la representación profesional, al tiempo que se fomenta el uso óptimo de tecnologías innovadoras. Estas acciones garantizarán que los residentes no solamente se conviertan en especialistas competentes, sino también en líderes y agentes de cambio en la enfermería pediátrica.Para superar los retos actuales, se requiere un compromiso institucional que incluya la ampliación de plazas EIR, el reconocimiento profesional de las enfermeras especialistas en pediatría y la dotación de recursos en todos los niveles de atención, especialmente en áreas críticas. Es fundamental priorizar políticas basadas en evidencia para garantizar que los niños y adolescentes reciban cuidados especializados de alta calidad.Conflicto de interesesNinguno.FinanciaciónNinguna.