Enfermera pediátrica: el reto de distinguir el dolor, el miedo y la ansiedad en niñosViernes, 23 de octubre de 2026 por diariodicen.es Distinguir si un niño siente dolor, tiene miedo o experimenta ansiedad puede cambiar la forma en que una enfermera aborda un procedimiento sanitario. Esta es una de las cuestiones que aborda una investigación del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Santander, que analiza cómo la enfermera pediátrica interpreta las señales de malestar y adaptan sus cuidados a las necesidades de cada paciente. El estudio, publicado en octubre de 2026 por el hospital y difundido en la revista científica Journal of Pediatric Nursing, recoge las experiencias de 21 profesionales de Enfermería de distintas unidades pediátricas. La investigación, desarrollada mediante entrevistas en profundidad y semiestructuradas entre enero y junio de 2025, examina los factores que influyen en la valoración del dolor y en las decisiones clínicas durante los procedimientos asistenciales. Una investigación del H.U. Marqués de Valdecilla analiza cómo las enfermeras pediátricas interpretan las señales de malestar y adaptan sus cuidados. Copy Magnific Escalas de valoración y criterios comunes para mejorar los cuidados Uno de los aspectos destacados por el equipo investigador es que, pese a la existencia de escalas validadas para evaluar el dolor pediátrico, todavía se observan diferencias entre profesionales y unidades en la forma de valorar y registrar esta experiencia. Esta variabilidad apunta a la necesidad de reforzar la utilización sistemática de herramientas de evaluación y establecer criterios compartidos que faciliten el seguimiento del paciente. Entre las propuestas recogidas en el estudio figuran incorporar las escalas a los registros clínicos electrónicos, unificar los protocolos y reforzar la formación específica de las enfermeras. La estandarización de estos procedimientos puede favorecer una identificación más consistente del dolor y facilitar la comunicación entre los distintos profesionales que participan en la atención del menor. Sin embargo, la valoración debe mantener un enfoque individualizado. El llanto, la resistencia a una técnica o la inquietud pueden responder a diferentes causas, por lo que interpretar correctamente las señales del niño requiere integrar la evaluación clínica con la observación y la comunicación adaptada a su desarrollo. El juego y la participación familiar, aliados frente al malestar La investigación también destaca el papel de las intervenciones no farmacológicas para reducir el malestar asociado a pruebas y tratamientos. Las profesionales entrevistadas describen recursos como el juego, las canciones, los ejercicios de respiración y las pantallas para distraer al niño y facilitar su colaboración durante los procedimientos. Estas estrategias deben adaptarse a la edad, las preferencias y las circunstancias de cada paciente, y pueden complementar las medidas farmacológicas cuando estén indicadas. No sustituyen, por tanto, la analgesia necesaria, sino que forman parte de un abordaje integral del dolor y la ansiedad. Además, la participación de las familias constituye otro elemento relevante. Su acompañamiento puede ayudar a transmitir seguridad al menor, mientras que la comunicación previa sobre lo que va a ocurrir permite ajustar las expectativas y favorecer una experiencia asistencial más comprensible. El estudio aborda, además, una dimensión menos visible de la atención pediátrica: la repercusión emocional que algunos procedimientos tienen en las propias profesionales. Las entrevistas recogen experiencias de nerviosismo y malestar que, en determinadas ocasiones, pueden prolongarse más allá de la jornada laboral. Estas situaciones pueden resultar especialmente difíciles al comienzo de la trayectoria profesional, mientras que la experiencia y el apoyo del equipo ayudan a afrontarlas. Este hallazgo refuerza la importancia de acompañar la formación clínica con espacios de aprendizaje compartido, apoyo entre compañeros y herramientas que permitan manejar las situaciones asistenciales complejas. La especialización pediátrica, otro reto para el sistema sanitario La mejora de los cuidados también está relacionada con la disponibilidad de profesionales con formación específica. En enero de 2026, la Federación Española de Asociaciones de Enfermería Pediátrica (FEDAEP), la Asociación Española de Enfermería Pediátrica (AEEP) y la Sociedad Española de Enfermería Neonatal (SEEN) reclamaron al Ministerio de Sanidad una mayor implantación de esta especialidad en los distintos niveles asistenciales. Según los datos difundidos entonces por estas organizaciones, más del 40% de los niños en España no disponía de acceso a una enfermera pediátrica en su centro de salud. Las entidades entregaron 15.000 firmas para solicitar medidas que reforzasen la presencia de estos profesionales y el reconocimiento efectivo de sus competencias. Se trata de cifras atribuidas a las asociaciones profesionales, no de un censo oficial independiente. La combinación de formación especializada, valoración sistemática, medidas de alivio adaptadas a cada niño y acompañamiento familiar constituye, por tanto, una vía para avanzar hacia una atención pediátrica más segura y humana. 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