El tabaco también afecta a la piel

Viernes, 24 de junio de 2016

El tabaquismo no solo puede producir enfermedades pulmonares y riesgo de padecer cáncer, la piel también paga las consecuencias de este hábito.

Los fumadores tienen mayor probabilidad de sufrir arrugas que un no fumador, esto se debe a que el tabaco disminuye los niveles de vitamina A, lo que causa cambios en la elasticidad de la piel y la calidad del colágeno. Por ello las arrugas de los fumadores son más profundas y marcadas.

El rostro del fumador presenta unas características comunes como son:

  • Arrugas muy marcadas
  • Aspecto demacrado con prominencia de los huesos
  • Color amarillento de la piel
  • Tono apagado
  • Manchas color púrpura

Este hábito también se deja ver en el color de la piel de tono amarillento, aparecen manchas de color púrpura y la piel tiene menor capacidad de recuperación de las quemaduras solares.4.1.1 El brillo del rostro de igual forma disminuye, volviéndose opaco. El monóxido de carbono provoca que el cutis se vea más apagado mostrando un aspecto demacrado.

La doctora Petra Vega, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Estética, apunta que “poca gente es consciente de los problemas estéticos que supone tanto el consumo de tabaco activo como el sufrimiento pasivo del humo del tabaco”. Y añade “por todos es conocido que fumar ocasiona importantes daños a los órganos internos, pero también es importante destacar los perjudiciales efectos del tabaquismo sobre el aspecto de la piel, el olor corporal, la circulación, o la boca, que han sido ampliamente documentados en diversos estudios científicos”.

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