Balance de las enfermeras tras un año de pandemia: “Se han olvidado de nosotros y seguimos ahí, en la puerta de la UCI y viendo a la gente morirse”

Miércoles, 3 de marzo de 2021

Ha pasado un año. Un año desde que comenzara la pandemia que nos cambió la vida a todos. Hace un año que la COVID-19 llegó a España. Lo que parecía lejano, a 10.000 kilómetros de distancia, en China, rápido colapsó los sistemas sanitarios del mundo entero. Los primeros casos en Italia se fueron extendiendo sin control hasta poner en jaque a todos los países. UCIs desbordadas, pasillos repletos de pacientes, falta de equipos de protección para los sanitarios y cambios de procedimientos de un día para otro fueron la tónica habitual en esos primeros días de marzo en los que todo se descontroló.

Aniversario de la llegada de la pandemia |Fuente: CGE
Aniversario de la llegada de la pandemia |Fuente: CGE

Seis enfermeras de distintos ámbitos han hecho balance sobre cómo afrontaron esa primera ola y cómo les ha cambiado la vida personal y laboral la mayor crisis sanitaria de nuestra historia. En el programa especial de Canal Enfermero por el primer año de la pandemia, todas recuerdan cómo vivieron esa llegada de contagios y de qué manera ha cambiado su percepción del tema en “el año que cambió los cuidados”.

“Durante este periodo de pandemia, la Organización Colegial de Enfermería ha elaborado más de 40 infografías animadas para ayudar a los profesionales y concienciar a la sociedad sobre la mejor manera de abordar la emergencia epidemiológica en cada momento. Las enfermeras lo han dado todo en esta emergencia sanitaria, al principio sin equipos de protección, sufriendo por ellas, sus pacientes y sus familias al volver a casa. Nadie debe olvidar la entrega sin ambages de nuestras profesionales, su vocación inquebrantable”, asegura Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería, que ha agradecido “enormemente a todas ellas su disposición en este año”.

Elena Álvarez, enfermera de Urgencias recuerda el momento en el que comenzó todo, los momentos de miedo e incertidumbre a los que se tuvieron que enfrentar: “Si veo ahora las imágenes de cuando el Gobierno anunció el estado de alarma, siento indignación. Me recuerda cómo nos enfrentamos a algo desconocido. Miedo, incertidumbre y no saber cómo se iba a desarrollar todo porque no teníamos las armas suficientes para enfrentarnos a algo de lo que nadie sabía nada. Fueron momentos de terror tanto en el ámbito laboral como en el personal”, afirma.

Por su parte, Esperanza Gárraga, supervisora de Quirófano, no olvida como cada tarde a la misma hora la población empezó a aplaudir para agradecer la labor que realizaban los profesionales sanitarios, y como poco a poco fueron desapareciendo. “Era un reconocimiento al esfuerzo que hacíamos ahí dentro y que nadie veía. Salir a la puerta y ver a todos los vecinos en la ventana y a las fuerzas y cuerpos de seguridad aplaudiendo, nos emocionaba enormemente. Un año más tarde, veo que se han olvidado de nosotros y seguimos ahí, en la puerta de la UCI y viendo a la gente morirse”, apunta.

Mabel Ibarguren, responsable de Enfermería de un centro de salud, opina igual que su compañera y explica que “era emocionante, pero llegó un momento que te cansabas porque veías que la gente se iba relajando. Creo que tuvo mucho que ver las imágenes que no se mostraron y habría que haber enseñado”, admite.

David Delgado, Pilar Núñez, Esperanza Galarraga, Carla Quintano, Elena Álvarez, Mabel Ibarguren | Foto Javier Ruiz Buron
David Delgado, Pilar Núñez, Esperanza Galarraga, Carla Quintano, Elena Álvarez, Mabel Ibarguren | Foto Javier Ruiz Buron

Según pasaban los días los hospitales tenían que reorganizarse en tiempo récord y abordar los miles de casos enfrentándose a una de las tasas más altas del mundo. “El día a día cambió radicalmente y parecía un escenario prácticamente apocalíptico, las calles vacías, la incertidumbre… Fue una mezcla de pánico, terror y miedo”, cuenta David Delgado, responsable asistencial de un centro sociosanitario, que apunta como “al final todos los protocolos en los que llevábamos años trabajando hubo que rehacerlos”. Elena lo recuerda “como el Titanic”: “Se hundía el barco y no sabíamos que teníamos que hacer; no teníamos ninguna directriz de nadie, andábamos por los pasillos sin saber en qué nos teníamos que basar, a quién teníamos que salvar… porque se morían en los pasillos”.

Pilar Núñez, enfermera de UCI, señala el miedo a lo desconocido. “Lo veíamos en las noticias y en marzo lo teníamos delante. El miedo ha cambiado hábitos en mi vida y de alguna manera lo sigo teniendo ahí. Siempre me ha gustado mucho ir a trabajar, pero es verdad que saber que al día siguiente volvíamos a lo mismo ha hecho que no me apeteciese”, apunta.

Sin lugar a dudas, todas coinciden en que este año les ha cambiado la vida a nivel laboral, pero también personal. “Hemos perdido parte de esa humanización que llevamos muchos años intentando conseguir. Ahora vivimos la enfermedad solos, la muerte se vive sola y es muy duro”, reconoce Esperanza.

Pilar lo cree igual. En su hospital, han pasado de ser una UCI de puertas abierta, donde la familia era una parte de esa atención al paciente, a una atención de guerra. “Una atención de guerra en la que llegaba el paciente, le estábamos poniendo en antecedentes de que le íbamos a dormir para luego despertarle cuando estuviese mejor y sus móviles no paraban de sonar en horas hasta que se acababan las baterías”, puntualiza.

Carla, matrona y fundadora de Matrona para mí, afirma que esto también le ha dado una enseñanza y le ha ayudado a no conformarse. “Me ha hecho ver que no me podía estancar, había muchas madres y padres que sentían falta de apoyo durante el embarazo y la pandemia me ha dado el empujón para algo que ya tenía pensado, crear una empresa. En seis meses, de estar sola, he pasado a tener más de 55 matronas contratadas y 35 ciudades cubiertas”, explica.

Mabel, aunque admite estar cansada, asegura que la pandemia le ha hecho ver que eligió bien su profesión porque es vocacional, pero considera que es necesario un reconocimiento por todo lo que se está haciendo y “que se nos respete”. Igual que ella opina Esperanza: “Hemos visto que casi valemos para todo, nos pongan donde nos pongan, sacamos el trabajo, pero sí es necesaria una especialización y darle un poquito más de importancia a la salud pública. En el primer mundo, pensábamos que la teníamos ganada y el COVID-19 nos ha hecho ver que no”.

Tras nueve meses de lucha incansable, un avión con las primeras vacunas aterrizaba en España. Araceli Hidalgo fue la primera en recibir la dosis de manos de Carmen Carboné, pero ella sólo era el inicio de una de las campañas de vacunación más ambiciosas de la historia. Unas imágenes que abrieron todos los informativos del día y que suponían el principio del fin; eso sí, un fin que todavía está lejos. “Fue algo muy deseado y esperado. La vacuna del COVID nos ha hecho ver que cuando hay un objetivo se acelera la burocracia”, manifiesta Mabel.

Ahora, todas recuerdan la necesidad de seguir cuidándose, respetando las medidas y siendo responsables. El final está cada vez más cerca, pero ellas son conscientes de que queda mucho. El sistema sanitario y los profesionales están agotados y la lucha contra el COVID-19 es un asunto de todos y todas.

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Consejo General de Enfermería (CGE), COVID-19, enfermeras, pandemia

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