Claves para la enfermería en la lucha contra la violencia de género

Lunes, 4 de abril de 2016

Carme VidalLas enfermeras son una pieza fundamental en la lucha contra la violencia de género ya que son muchas las mujeres que sufren maltrato por parte de sus parejas y acuden a un centro sanitario en algún momento, ya sea por lesiones físicas, problemas de salud, mentales o relacionados con aislamiento social.

La complicada situación por la que pasan estas mujeres provoca que, en muchas ocasiones, no se atrevan a hablar abiertamente, ha explicado Carmen Vidal, enfermera y experta en violencia de género en una sesión-debate organizada por el Col·legi Oficial d’Infermeria de les Illes Balears. Por ello- señala Vidal- es fundamental el papel de los profesionales sanitarios en general, y de las enfermeras en particular, para detectar estas situaciones y ofrecer el acompañamiento y ayuda que necesitan las mujeres y, en ocasiones, también sus hijos e hijas.

«Hay signos de alarma que pueden ser derivados de la tensión y el estrés continuado que produce la violencia: agotamiento y desgaste físico, hipervigilancia, estado de alerta, bajo sistema inmunitario, dificultades respiratorias o cardíacas, dolor de cabeza o espalda, insomnio, pesadillas, problemas relacionados con la alimentación como anemia, anorexia o bulimia, diarreas, etcétera «, explica la experta. También «hay síntomas físicos inespecíficos o «quejas somáticas» que pueden indicar un maltrato escondido: cansancio, dolor, malestar, palpitaciones, molestias urinarias, molestias gástricas, e incluso tener una mala percepción del propio estado de salud», añade.

Pero, ¿cómo actuar hacer ante una situación como esta? Vidal recomienda, en primer lugar, una escucha activa y empática. «Si la mujer acude con su pareja, podemos invitarla a salir de la consulta, para que ella se sienta más libre», explica. Las preguntas no deben incomodar a la paciente y, sobre todo, no se la debe juzgar ni culpabilizar por lo que puede estar pasando. Preguntas basadas en la empatía como «¿Cómo van las cosas en casa?”, “A veces, estas lesiones son causadas por golpes producidos por otra persona: ¿es este su caso?” o “No sé si es su caso, pero algunas pacientes que veo sufren situaciones de maltrato… «, pueden ser muy útiles a la hora empatizar con la mujer. Vidal también destaca la importancia de «dejar siempre la puerta abierta, por si ahora deciden no contarlo, pero quieren volver más adelante».

«Si la mujer reconoce el maltrato- señala Vidal- ofrecerle y explicarle los recursos a su disposición: herramientas del Institut Balear de la Dona, casas de acogida, medidas de protección, ayudas económicas, etc» y, en el caso de lesiones, «es obligación legal poner en conocimiento de la autoridad judicial la existencia de estas lesiones, informando previamente a la mujer afectada, y registrándolas también en la historia clínica».

«En cualquier caso–  concluye Vidal– es muy importante valorar siempre la seguridad de la mujer y de sus hijos e hijas, para garantizar su protección. Si la situación es muy grave, se puede llamar al 112 directamente desde el Centro de Salud para poner en marcha los protocolos pertinentes».

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