“Comencé a estudiar Derecho ejerciendo de matrona, mi meta es llegar a ser una fiscal excelente”

Martes, 19 de noviembre de 2019

Elvira Argandoña es matrona, licenciada en Derecho y actualmente fiscal y profesora de Criminología y, aunque hoy en día no ejerce la profesión, destaca que con su preparación en enfermería ha conseguido una mejor empatía para trabajar en el ámbito legal. Nos atiende para hablar de su extensa carrera y de cómo ha trabajado para lograr sus propósitos.

Pregunta. ¿Cómo ha llegado, a lo largo de su carrera, a conseguir todos sus objetivos?

Respuesta. No ha sido fácil, los pasos se han ido dando poco a poco. Comencé a estudiar Derecho ejerciendo de matrona, intentando acudir a clase los días que no tenía turno en el hospital, y al salir de turno de noche. La mayor dificultad se produjo cuando decidí ser madre.

Mi primer hijo nació cuando yo estaba terminando tercero de Derecho, y, a partir de ahí, sí que fue más difícil para mí, ya que, una vez me que me incorporé de mi baja maternal, tuve que renunciar a tener tiempo libre. Cuando tuve a mi hija, ya casi acabando Derecho en 2005, estuve a punto de abandonar definitivamente, aunque entonces, en vez de tirar la toalla, decidí esperar a presentarme a la convocatoria extraordinaria de diciembre para poder tener más tiempo para dedicarle a mis hijos y, al mismo tiempo, seguir con mis estudios, que tanto esfuerzo me habían costado. Después esperé a que la pequeña fuera a la guardería para empezar con el máster en Derecho Sanitario, y así siempre, buscando compaginar y quitar menos tiempo a mi familia. Todas las decisiones las he tomado pensando en ellos.

Tampoco fue fácil preparar la oposición y trabajar; aprovechaba el tiempo que estaban en el colegio y en actividades extraescolares, estudiaba en el coche, esperando en la puerta de la escuela, en la playa… En todas partes. Y tampoco, una vez que aprobé, tener que irme a Madrid al Centro de Estudios Jurídicos, trenes de ida y vuelta, madrugando mucho, o finalmente, con mi destino en Alicante, otra vez trenes para volver a tiempo de la salida del colegio y estar con ellos.

P. Con este currículum tan amplio, ¿le queda alguna meta profesional por alcanzar en su vida?

R. Siempre hay metas que cumplir, me gustaría ser una fiscal excelente, seguir ascendiendo en mi carrera. Me encantaría tener más dedicación a la docencia, que es lo que siempre me gustó, o terminar formando parte del equipo técnico que trabaja en la Fiscalía General del Estado.

P. Fue el mejor expediente de España durante sus estudios de Enfermería y ocupaba su plaza como especialista en obstetricia y ginecología. ¿Qué le impulsó a estudiar la carrera de Derecho?

R. Siempre he sido estudiante de ciencias. Mi interés por el derecho fue anecdótico, simplemente porque necesitaba una licenciatura para poder ejercer como docente en la universidad y me pareció una carrera interesante que me abría un nuevo mundo de conocimientos. Me apetecía aprender, siempre he tenido mucha inquietud por ello.

P. ¿Cómo fue la transición de la labor asistencial como matrona al ejercicio del derecho?

R. Realmente no hubo tal transición. El día 2 de septiembre de 2010 trabajé en turno de noche por última vez como matrona, y el día 6 estaba en Madrid en el Centro de Estudios Jurídicos. Llegué la noche anterior a mi habitación alquilada para pasar las dos o tres noches semanales obligadas; la primera me la pasé llorando, pensando en mis hijos. Tuve miedo a lo desconocido, tomar decisiones no es fácil.

P. En este sentido, ¿cree que se relacionan, de alguna manera, la enfermería, la sanidad, y las leyes? ¿Cómo?

R. Hay muchos asuntos de imprudencias profesionales en los juzgados, y yo tengo especial formación para entrar a conocerlos y atender consultas de compañeros. En nuestra profesión hay ocasiones en las que los médicos forenses emiten partes de sanidad y por mis conocimientos tengo mayor facilidad para interpretarlos.

Por otra parte, haber trabajado con pacientes te da muchas herramientas de empatía para conectar con los ciudadanos cuyos intereses defendemos, a los perjudicados y víctimas de procedimientos. La experiencia enfermera me ha servido para aumentar mi empatía, para tener una visión más realista, más eficiente, a veces el mundo del derecho está un poco “anticuado” y viene bien tener una perspectiva más práctica, más científica, de las cosas.

P. El Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha reconoció, el pasado mes de marzo, su trayectoria profesional. ¿Qué significó esto para usted?

R. El premio que se me concedió fue sin duda una sorpresa para mí, después de tanto tiempo. Lo más bonito ha sido recordar detalles del camino que he recorrido, a veces olvidados, que la gente que me ha seguido me haya felicitado y, sobre todo, el orgullo de mis familiares, de mis padres, de mi marido y también mis hijos, especialmente los dos mayores, que vivieron directamente el proceso y a los que espero servir de ejemplo de esfuerzo en sus vidas.

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