Confieso que no soy médico

Miércoles, 6 de noviembre de 2019

Es algo que ya es un secreto a voces, y mi gente más cercana ya lo sabe. Hoy es hora de que por fin lo confiese: yo no soy médico, esta es solo mi profesión. Trabajo de médico en un servicio de urgencias prehospitalarias, el cual tengo el privilegio de coordinar.

Tengo la licenciatura en Medicina, especialista vía MIR de medicina familiar y comunitaria, curso máster en Dirección Sanitaria, curso máster en Medicina Tropical, un amplio historial de formación y experiencia, pero no soy médico solo trabajo de médico.

Soy JM Salas, padre, marido, hijo, un modesto jugador de pádel, director creativo en Thinking Health, un improvisado escritor y pésimo cantante, hincha del Sevilla FC, jugador de PES2009, impulsor de algunos originales proyectos, y muchas cosas más, pero en definitiva soy una persona como otras, con mis defectos y mis virtudes.

Una persona que, por diferentes motivos decidió estudiar Medicina, y que durante algunos días al mes, se dedica a ejercerla.

Pero pienso que ser médico es solo una profesión. Con sus cosas buenas y sus cosas malas. Y yo creo que somos algo más que nuestra profesión, o por lo menos así debería ser.

En ocasiones, cuando nos presentan dicen “fulanito de tal, que es médico” e incluso en algunas latitudes te lo llaman todo el tiempo; vas con el “doctor” hasta cuando compras el pan en bermudas.

Algunos siguen pensando que ser médico es algo sobrenatural, que nos deberían tratar como semidioses, que la feminización de la medicina es una mera anécdota, que la bata blanca nos hace inmunes (incluso que no necesitamos ni vacunarnos contra la gripe) y por supuesto, que un rayo de sabiduría gobierna siempre nuestros actos.

Distinguidos colegas y futuros colegas, esto no es así, o por lo menos es lo que yo pienso. La época de los pedestales ya pasó, aunque algunos nostálgicos se aferren a ellas, y de esto no se libran ni los hospitales con más historia, ni espacios tan reducidos como una ambulancia.

Médico, enfermera, auxiliar celador, electricista, ingeniero o fontanero son profesiones, cada una con su particularidad y sacrificio.

Hagas lo que hagas, hazlo con pasión. Fórmate, y da lo mejor de ti. Si quieres ir por la vida con el cartel de soy médico, soy urgenciólogo o cirujano, hasta puedo pensar que te equivocaste de profesión, porque la nuestra debe llevar la humildad en nuestro ADN, además de otras cualidades.

Trabaja, canta, baila, viaja, escribe, corre, lee, come, sueña, equivócate, el tiempo pasa volando, y solo tienes una vida.

Si quieres ir de médico ve, cada uno encuentra la felicidad a su manera. Esta es solo mi opinión. Pero yo no soy médico, soy JM Salas y trabajo de médico en un servicio de urgencias prehospitalarias.

Y por eso, al igual que en El sexto sentido, “en ocasiones veo pacientes”.

JM Salas – Con tinta de médico

Para consultar la publicación original puede seguir este enlace.

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