Consejos para superar el síndrome postvacacional

Martes, 10 de septiembre de 2019

El síndrome postvacacional no es una patología como tal, sino un trastorno adaptativo. La persona que lo sufre tiene una sintomatología similar al estrés cuando, al final de un periodo de descanso más extenso de lo habitual, no se ve capaz de responder al alto número de demandas que supone la vuelta a la rutina o el regreso a su vida laboral.

Los síntomas del síndrome postvacacional son: irritabilidad, pérdida de apetito, apatía y alteraciones del sueño, de la concentración y de la capacidad de atención. Se puede dar igual en los adultos y en los niños.

Regresar a la rutina después de un placentero descanso no es agradable para casi nadie, pero para algunos llega a ser traumático. Es un proceso inevitable, pero sus efectos pueden paliarse siguiendo estas siete recomendaciones.

  • Programa tu regreso con cierto margen de tiempo. Es un error llegar el día antes de la vuelta al trabajo. Date un par de días para organizarte y mentalizarte.
  • Intenta incorporarte un miércoles o un jueves para que el comienzo sea progresivo y con un descanso próximo que te servirá de estímulo.
  • Respeta el horario laboral. Evita que las primeras jornadas sean maratonianas, sobre todo porque no vas a ser productivo y te provocaría más desánimo.
  • Los días siguen siendo largos y cálidos, de modo que aprovecha tu tiempo libre para realizar actividades lúdicas. El deporte es especialmente beneficioso ya que libera endorfinas, las hormonas que proporcionan sensación de bienestar y optimismo.
  • Procura dormir 7 u 8 horas. Lo normal es que durante las vacaciones hayas alterado tu horario de descanso. Hay que volver cuanto antes a los ritmos normales. El cansancio físico solo empeorará el malestar.
  • Evita durante un tiempo el alcohol y la cafeína. El primero es un depresor del sistema nervioso central, por lo que tenderá a agudizar la desgana y la desconcentración. La cafeína es un estimulante que aumentará la sensación de estrés o ansiedad.
  • No caigas en los pensamientos recurrentes y negativos. Cuando notes que pierdes el control, sal a la calle a dar un paseo, llama a un amigo o ponte música. Las aficiones son el mejor recurso para escapar un rato de la realidad y recuperar la calma.

Si no te sirve nada de lo anterior, solo te resta tener paciencia. El síndrome no suele durar más de un par de semanas hasta que tu cerebro vuelve a adaptarse a la rutina. En el caso de que la sensación se prolongue, lo mejor será acudir a un profesional sanitario.

Jordi Mitjà – Enfermería blog

Para consultar la publicación original, se puede acceder a través del siguiente enlace.

Síndrome Postvacacional, trabajo

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