Y llegó el día del eclipse solar: recomendaciones de protección

Miércoles, 12 de agosto de 2026

por diariodicen.es

Tras varias semanas de recomendaciones, de información sobre cómo poder disfrutar del eclipse solar sin dañar nuestras retinas, llegó el día de poner todo en práctica.

Este fenómeno forma parte de una sucesión excepcional de tres eclipses que podrán observarse desde distintos puntos de España en un periodo de tres años.

Imagen de eclipse solar. Copy: Jongsun Lee/ UNSPLASH

Una lesión que puede aparecer horas después

El Consejo General de Enfermería (CGE), la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica (SEEOF) y el Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid pusieron en marcha acciones de información y educación sanitaria dirigidas a la población. El objetivo es prevenir la denominada retinopatía solar, una lesión fotoquímica de la retina que puede producirse tras la exposición directa a la radiación solar y que, una vez establecida, carece de un tratamiento específico capaz de revertir el daño.

Uno de los principales problemas asociados a este tipo de lesión es que el daño puede producirse sin dolor y sus manifestaciones no tienen por qué aparecer inmediatamente. Entre los signos de alarma se encuentran la aparición de una mancha central en el campo visual, visión borrosa, deformación de las líneas o imágenes, alteraciones en la percepción de los colores y una especial sensibilidad a la luz.

Los profesionales advierten de que la percepción de que durante un eclipse resulta menos peligroso mirar al Sol es errónea. Aunque la Luna llegue a ocultar una parte importante de su superficie, la radiación solar que alcanza el ojo puede provocar lesiones en la retina. Además de la luz visible, la exposición puede implicar radiación ultravioleta e infrarroja.

Eclipse solar: consecuencias de no protegernos

La gravedad de la lesión depende, entre otros factores, de la intensidad de la radiación y del tiempo de exposición. Por ello, una observación breve tampoco puede considerarse segura si se realiza sin protección adecuada.

Las/os enfermeras/os insisten en que la prevención comienza por utilizar exclusivamente sistemas diseñados y certificados para la observación solar. Las gafas de sol habituales no ofrecen la protección necesaria, como tampoco lo hacen métodos caseros como radiografías, cristales ahumados, CD u otros filtros improvisados.

La recomendación es utilizar gafas específicas para la observación solar que cumplan la norma ISO 12312-2:2015, comprobando que el marcado correspondiente figure directamente en el producto y que las gafas se encuentren en perfecto estado.

También debe evitarse la observación directa mediante prismáticos, telescopios o cámaras que no dispongan de filtros solares específicamente diseñados para estos dispositivos. El uso incorrecto de instrumentos ópticos puede concentrar la radiación y multiplicar el riesgo de lesión ocular.

Un protocolo sencillo para una observación segura

Desde el CGE se plantea además una serie de pautas de educación sanitaria para reducir los riesgos. La colocación y retirada de las gafas solares debe realizarse sin mirar directamente al Sol: primero hay que dirigir la mirada hacia otro punto, colocarse la protección y solo después observar el eclipse.

El procedimiento debe invertirse al finalizar la observación. Antes de quitarse las gafas, es necesario apartar la mirada del Sol. Esta sencilla secuencia permite evitar exposiciones accidentales durante los momentos de colocación y retirada.

Los especialistas llaman asimismo la atención sobre el denominado efecto lupa que pueden generar los instrumentos ópticos. Colocar unas gafas de eclipse delante de unos prismáticos o un telescopio no constituye una protección adecuada, ya que la concentración de la radiación puede deteriorar el filtro y provocar una exposición extremadamente peligrosa.

Fotografiar el eclipse es otro de los aspectos que requiere especial atención. Los teléfonos móviles pueden sufrir daños en sus sensores si se utilizan para captar directamente el Sol sin los filtros apropiados. Si se emplean estos dispositivos, deben utilizarse filtros solares externos adecuados y nunca mirar al Sol a través de la pantalla durante la toma.

Qué hacer ante una posible lesión ocular

Si después de observar el eclipse aparecen alteraciones visuales, se recomienda interrumpir la exposición a la luz y trasladarse a un entorno menos luminoso. Si tenemos la sospecha de tener una lesión ocular, es necesario solicitar una valoración oftalmológica.

En estos casos resulta especialmente útil proporcionar al profesional sanitario información precisa sobre la exposición: cuándo se produjo, durante cuánto tiempo se miró al Sol y qué tipo de protección se utilizó. Mientras se recibe atención, deben evitarse el frotamiento de los ojos y la aplicación de colirios que no hayan sido indicados por un profesional sanitario.

La campaña impulsada por las organizaciones enfermeras pone de relieve, una vez más, el papel de la educación sanitaria y la prevención como herramientas fundamentales para evitar lesiones que pueden tener consecuencias permanentes.

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