Educación sexual, un reto multidisciplinar

Miércoles, 16 de diciembre de 2015

Nela & Boris at Lighthouse Point complex - Collingwood, Ontario (August 2nd, 2008)“Suspendemos en casi todo, especialmente en educación Sexual”. La frase fue pronunciada por Luis Enrique Sánchez Acero, presidente de la Federación de Planificación Federal Estatal (FPFE), basándose en los resultados del Barómetro del acceso de las mujeres a la libre elección de anticonceptivos modernos en países de la Unión Europea, realizado en el año 2013. Dos años después, el Barómetro ha vuelto a situar a España entre los nueve países que suspenden la evaluación, junto a Polonia, Bulgaria, Lituania, Italia, República Checa, Rumanía, Chipre y Lituania y muy lejos de los aprobados de Alemania, Holanda, Dinamarca, Francia, Suecia, Irlanda y Finlandia. Especialmente, en Educación Sexual, España ha obtenido un 25,6%, solamente por delante de Bulgaria, República Checa y Lituania.

¿Cuál es el problema de la desinformación que existe en relación a la sexualidad? Para obtener respuestas sobre la situación que afronta España en este sentido entrevistamos a Mikel Resa, vicepresidente de la Asociación Estatal de Profesionales de Sexología (AEPS), una asociación “formada por diferentes profesionales de la sexología del territorio español”, nos explica su vicepresidente, “porque veíamos que en el ámbito estatal no existe una carrera establecida como tal y entendíamos que de alguna forma teníamos que unirnos para poder reivindicar esa ciencia que es la sexología y que entendemos que está un poco maltratada”.

 

Programas de educación sexual: ¿de qué hablamos cuando hablamos de sexo?

“Uno de nuestros objetivos es remarcar y señalar la importancia de qué estamos hablando cuando estamos hablando de sexualidad, de sexología e incluso de sexo porque habitualmente la gente puede entender el sexo como algo que se tiene o incluso algo que se hace, pero nosotros desde nuestra asociación estamos hablando de una sexología de los sexos, una sexología donde interactúan los hombres y las mujeres”, explica Mikel Resa.  Muchas veces se habla de cómo los programas de educación sexual no están dando los resultados esperados, pero Resa nos da una clave para entender el problema: no puede fallar algo que no se está realizando. El aumento de los embarazos no deseados o de las mujeres que piden la píldora poscoital no puede determinar el fracaso de los programas de educación Sexual ya que no se están produciendo.

“Nosotros lo que reclamamos es una asignatura de sexología que esté implantada dentro del currículum escolar. Actualmente se están realizando programas muy concretos que tienen que ver sobre todo con el tema sociosanitario e incluso con el tema de la prevención, pero no se están haciendo los programas de educación sexual que nosotros entendemos que tienen que realizarse”, explica el vicepresidente de la AEPS. Para entender mejor este problema, podríamos relacionar educar con sembrar y cultivar y prevenir con echar plaguicidas y quitar malas hierbas. “La inmensa mayoría de los programas que se están realizando son programas en los que de alguna forma se intentan evitar las lacras sociales: evitar los abortos, evitar los embarazos no deseados, evitar la violencia” —explica Resa— “y nosotros lo que queremos es exactamente lo contrario: vamos a educar, vamos a cultivar”.

Otro de los problemas fundamentales que se dan en España a la hora de abordar este tema es “confundir la parte con el todo”. Según explica el vicepresidente de la AEPS, “habitualmente cuando se habla de educación sexual, se está hablando de programas de prevención o de salud sexual, y a nosotros lo que nos interesa es que cojamos el todo: educar al individuo para descubrirse, para conocerse, para aceptarse, para gestionarse, para quererse, y esto trasladado a la sociedad para cambiar esa guerra de los sexos por la convivencia  entre los sexos. Vamos a ir a lo importante y no a lo urgente”.

 

Un trabajo multidisciplinar

La educación Sexual debe basarse en un trabajo multidisciplinar ya que es una tarea de todas las partes que forman la Comunidad Educativa, desde la familia hasta el profesorado, los sexólogos o los profesionales sanitarios.

El pudor que existe en las propias familias para tratar temas relacionados con el sexo puede verse de manera muy representativa en el siguiente ejemplo: una familia se sienta frente al televisor a ver una película. En las escenas de violencia todo es normal, nadie se siente incómodo con la sangre o la crueldad de las imágenes, pero cuando aparece una escena de sexo se apaga la televisión o se crea un incómodo silencio. Al comentar esta situación con Resa, nos explica que “en estos casos nosotros siempre decimos que son buenos momentos, sin hacer teatro jamás y reconociendo los miedos, para poder hablar de lo que estamos viendo. Porque tengamos en cuenta de que si no son los padres, los educadores o la propia comunidad educativa quienes la proporcionan, los jóvenes van a tener la educación, pero ¿de dónde la van a tener?”. Según estudios realizados por la AEPS, las primeras fuentes de información suelen ser los amigos e Internet, por lo que “si nosotros no hacemos el papel que nos corresponde como educadores, como familia y como comunidad educativa, el tema no se va a dejar de abordar”.

“Nosotros sabemos que una película de la Guerra de las Galaxias es una película de ciencia ficción, pero de repente hay jóvenes que ven escenas de películas pornográficas y lo relacionan con un modelo a seguir y no se dan cuenta de que es otra película de ciencia ficción como puede ser la Guerra de las Galaxias. Si nadie les dice “es una película de ciencia ficción”, será un modelo a seguir. Si no hacemos nuestro papel como educadores, como comunidad educativa, como padres y madres, estaremos haciendo un flaco favor a nuestros hijos y a nuestras hijas”, destaca Resa. Pero educar no es sinónimo de imponer nuestra moral. Es uno de los aspectos fundamentales a la hora de abordar el tema con los jóvenes y adolescentes ya que, “a veces, al plantear lo que es válido, de alguna forma estamos planteando lo que para nosotros sería válido o no válido. Entiendo que lo que tenemos que conseguir es que en las relaciones adultas las personas sean responsables y tengan la capacidad de elegir”.

Una de las situaciones más complejas se produce cuando la legalidad impide a un menor hacer algo que no corresponde a su edad de deseo. Mikel Resa se hace la siguiente pregunta: “¿Qué son menores?”. Para el vicepresidente de la AEPS,  “estamos utilizando la edad legal para hablar de una edad de deseo y creo que nos estamos equivocando en ese planteamiento. Nosotros lo hablamos muchísimo en clase con los jóvenes. Muchas veces, jugamos con la edad legal para poner límites a deseos y hay jóvenes en los que con quince y dieciséis años su deseo no está correlacionado, y es que no puede estar correlacionado, con la edad legal, porque son términos diferentes”. Establecer leyes que controlen el deseo de los jóvenes no garantiza que no vayan a hacer lo que desean. “Es muy difícil poner vallas al mar y cuando estamos hablando de gente joven, tenemos que tener en cuenta la cantidad de cosas que podemos hacer porque las deseamos y, es más, nadie se tiene que enterar”, explica Resa.

Su trabajo en las aulas le ha llevado a situaciones muy representativas sobre los errores que cometemos muchas veces al pensar en qué es la sexualidad o cómo abordar la educación de los adolescentes en este sentido. Una de esas situaciones a las que le llevó su trabajo tuvo lugar en una reunión realizada con los padres de los alumnos antes de un viaje de estudios. “Una madre me dijo”—nos cuenta Resa—“’queremos que vuelvan todos pero que no vuelva ninguno más’. Y yo le respondí “lo que a mí no me pueden exigir es que lo que ustedes no hacen en 365 días al año, lo consiga yo en seis meses”.

No obstante, Resa reconoce que “es un tema complicado” ya que “como siempre, este debate nos lleva a los peligros, nunca a los disfrutes. Nadie habla de las miles de relaciones que puede haber satisfactorias y saludables para las parejas. Siempre nos quedamos con ese titular que sale en prensa de algo negativo y por eso, necesitamos legislar, pero la legislación no va con los deseos de la persona. Por ejemplo, hay lugares en Norteamérica donde de repente te dicen “no, esta práctica no la puedes hacer, ni en tu intimidad”. Ya se ha metido la legislación hasta dentro de la cama. En nuestro caso creo que la legislación se ha metido hasta dentro de los deseos de los adolescentes”.

Otra curiosa situación tuvo lugar cuando se encontraba dando clase en la universidad. Entonces, una estudiante de 21 años afirmó: “si llevo un tampón, no puedo orinar”. “Se trata de una chica de 21 años estudiante de farmacia”, explica Resa, “cuando trabajo en las aulas me doy cuenta de que el desconocimiento del propio cuerpo humano es enorme y de que abunda el planteamiento de que lo que tengo entre las piernas es algo que no puedo mirar, como si estuviera prohibido. A mí lo que me gusta en clase es que pensemos por qué surge esta situación. Si quieres mirar mírate, si no quieres mirar no te mires, pero vamos a pensar por qué hemos llegado a esta situación donde los genitales de los chicos nos los conocemos perfectamente, pero los genitales externos femeninos son algo oculto. Vivimos en una sociedad en la que todavía hay muchas cosas que hacer”.

A pesar del contraste de la edad de la estudiante con la desinformación que mostró con sus palabras, Resa reconoce no estar sorprendido ya que “no les damos las herramientas”. “Hay libros de conocimiento del medio para segundo ciclo de primaria en los que se trabaja el cuerpo humano donde, por ejemplo, el clítoris no existe. Yo siempre digo “¿qué pasa si de repente aparece un dibujo de un cuerpo al que le falta un brazo? A veces ni siquiera los propios profesores se dan cuenta”, explica Resa, “además, ¿por qué no me da apuro decir rodilla o decir ombligo pero cuando vamos a ir a los genitales y hablamos de vulva, vagina, pene, testículo…nos entra la risa tonta? Ese pudor existe pero, ojo, estamos hablando de que si a un profesor le toca dar una asignatura en la que hablan del cuerpo humano, es el cuerpo humano. Yo no puedo negar la existencia de la nariz, y  si dices muy rápido nariz se dan cuenta”.

Para Resa también es importante “no mirar con ojos de adultos lo que hacen los niños porque en esa mirada estamos poniendo un sentido muy diferente al simple hecho de que los niños están jugando a descubrirse”.

 

El papel de los profesionales de Enfermería

“Cuando hablamos de esa comunidad educativa, el mundo de la Enfermería no puede estar exento”, destaca Resa. Aunque lamenta que cada vez se ve menos esta implicación de la enfermería en las escuelas, “tal vez a causa de los recortes”, destaca que “antes sí había mucha relación entre el mundo de la sanidad y el mundo de la enfermería con el mundo educativo”. Los profesionales de Enfermería tienen un importante papel en el reto de la educación sexual, por lo que el vicepresidente de la AEPS, lanza un llamado invitando “al mundo de la Enfermería a la formación en el mundo de la sexología. Y digo esto porque cada vez hay más enfermeras y enfermeros y matronas que están empezando a formarse en este mundo de la sexología porque se están dando cuenta, aparte de que es una formación personal y toda formación dignifica a la persona, de que para el trabajo diario con las personas sería altamente positivo. Por eso yo animo al mundo de la enfermería, como no puede ser de otra forma, a esa formación”.

 

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Una respuesta a “Educación sexual, un reto multidisciplinar”

  1. Me ha gustado mucho este artículo, ademas de enfermera estoy en la asociacion de padres de mi colegio y pienso que toda esta información nos puede ser muy útil .Gracias

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