Día Mundial Contra el Cáncer de Mama: una enfermera sevillana se embarca en un proyecto para ayudar a pacientes

Viernes, 19 de octubre de 2018

Como cada 19 de octubre, hoy se celebra el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama, una fecha enmarcada en el mes de sensibilización sobre esta enfermerdad, una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) puesta en marcha con el objetivo de concienciar a la población sobre la importancia de la prevención y el diagnóstico temprano para que los tratamientos sean efectivos.

La enfermera Isabel Orta siempre tuvo un sueño: realizar el Camino de Santiago acompañada y llevar su cámara para poder retratar con todo detalle las historias que pasaban a su alrededor. Así se embarcó en un nuevo proyecto en el que la protagonista no sería ella, sino sus “niñas rosas”: mujeres con cáncer de mama.

“La Enfermería es una profesión tan noble que acompaña al enfermo en los momentos más difíciles”, explicaba la viceministra de Salud, la doctora María Esther Anchía Ángulo. No se equivocaba, porque no solo se aborda en hospitales, no solo es un servicio a la sociedad con el que se prevén y se tratan enfermedades, a veces va más allá convirtiéndose en un apoyo básico y siendo de gran ayuda para los pacientes, también fuera del horario de trabajo y de las puertas de los centros sanitarios. La Enfermería es una profesión humanizadora y vocacional, que muchas veces no queda reflejada como se debiera.

En las últimas décadas, los avances tecnológicos han permitido grandes avances en la salud. En el área del cáncer permitieron mejoras en la prevención y en los nuevos tratamientos, y aunque no hay una cura han aumentado las tasas de supervivencia de los pacientes y la mejoría en la calidad de vida. Aún así, sigue siendo una de las enfermedades que más muertes ocasiona en la población y que afecta tanto física, psíquica como espiritualmente al paciente. Por todo ello, la Enfermería acaba siendo una piedra angular durante el tratamiento de las personas que lo padecen. Isabel Orta Peral, enfermera sevillana del Hospital Valme, lleva más de 30 años dedicándose a la profesión, desarrollando su trabajo con pacientes crónicos, ancianos e incluso heroinómanos, aunque actualmente trabaja en el área de Digestivo. A pesar de estar enamorada de su trabajo, quería ir más allá, ayudar de otra manera a sus pacientes y por ello se sumergió en una nueva aventura.

El proyecto
Se trata de una iniciativa que intenta ayudar, en todo lo posible, a las pacientes del Hospital Valme de Sevilla. Es una idea que nació hace bastantes años en el área de cardiología, de la mano de Margarita Reina, impulsora del proyecto con sus pacientes cardiacos. En esta ocasión participaron 48 personas de diferentes áreas, entre las que se encontraban 13 con cáncer de mama, sus denominadas “niñas rosas”. “Conocer a la cirujana y a la enfermera de la unidad de mama me permitió hacer el camino con ellas. No lo dudé, era la oportunidad de cumplir un sueño: contar el Camino de Santiago en imágenes. Poco a poco comencé a crear el proyecto, a hacerlo mío”, relata Isabel, quien poco a poco cumpliría su sueño: contar la belleza del camino, sus momentos, a través de su cámara de fotos. “Así fue como comenzó todo. El Camino de Santiago para mí es algo más que caminar, es compartir momentos, superar miedos, reír, llorar, dudar… es VIVIR”, explica.

Isabel quería, por un lado, llevar a cabo su sueño de realizar el Camino de Santiago, mezclar su pasión por la fotografía con la Enfermería y, por otro lado, ayudar, estar junto a sus pacientes con cáncer y apoyarles en todo lo posible para salir adelante.

Beneficios del Camino de Santiago
El Camino de Santiago es beneficioso tanto para los pacientes con cáncer, con cardiopatía, como con cualquier otra enfermedad. “Supone liberar endorfinas, superar limitaciones, descubrir que la vida continúa, que somos capaces de vencer nuestros propios miedos con la ayuda del otro, del amigo, del compañero de camino… Abrirnos a la naturaleza, al contacto con ella, con el silencio, con la risa, con la palabra”, relata Isabel.

Esta profesional enfermera no era la primera vez que lo realizaba, ya había hecho el recorrido de manera solitaria años atrás y lo recuerda como un punto y aparte en su vida. Sin embargo, algo se le quedó clavado, a pesar de tener recuerdos inolvidables de ese momento, soñaba con volver a calzarse las botas y tomar los bastones, esta vez de manera diferente: acompañando a trece grandes luchadoras del cáncer de mama, “realizarlo con las que yo llamo cariñosamente ‘mis niñas rosas’ ha sido todo un regalo. Ellas me enseñaron ese otro camino, su fuerza, sus miedos, sus dudas, sus alegrías”, comenta la enfermera Orta.

Además de ser algo que beneficiaba a las pacientes, también lo fue para los profesionales enfermeros y, por suerte, Isabel no tuvo que dejar la cámara para ejercer de enfermera, tan solo hubo que atender alguna ampolla y algún desvanecimiento leve. Fue un momento que le permitió conocer a las personas de forma más personal, caminar despacio, compartir anécdotas y olvidar un poco la dura batalla por la que estaban pasando. “No todo fue idílico, también hubo momentos de dolor, de cansancio, de dudas… Aunque destacaría dos anécdotas, el primer día cuando hicieron un sorteo del amigo invisible en el que cada uno cuidábamos y éramos cuidados desde el anonimato. Nuestra presencia en la vida del otro la hacíamos mediante pequeños detalles en forma de florecillas, notas, atenciones… Pero también destaco la comida del último día donde nos hicimos visibles, nos ofrecimos regalos que le decían al otro ‘yo te he cuidado… yo te he velado’, y ahí, en ese momento, fue cuando mi cámara captó la felicidad. Tardará mucho tiempo en volver a captar tanta sonrisa y felicidad”, expone.

La fotografía
A Isabel Orta siempre le ha gustado la fotografía, es una de sus pasiones. Recuerda con una gran sonrisa cuando sus padres le regalaron, en plena adolescencia, su primera cámara. Es para ella una forma de contar lo que le rodea, quien le hace soñar cada día, quien le hace vivir, le anima y le ayuda en los momentos grises. Para ella su cámara es su compañera inseparable con la que cuenta historias y capta detalles, como los vividos con sus pacientes. “Durante los días de nuestro viaje realicé unas mil trescientas fotos, quería captar el alma del camino, del camino de ‘mis niñas rosas’. A la vuelta deje las fotos reposar y luego llegó el difícil momento de elegir, fue un buen amigo el que me dio la respuesta: solo tú puedes contar la historia que vive en ellas’”, explica.

Poco a poco fue entrelazando las fotografías y creando la historia, hasta que surgió Cuatro + Nueve, un proyecto en el que esta profesional enfermera presentó 49 fotografías acompañadas de sus haikus, la historia contada en imágenes de un proyecto de promoción de la salud en pacientes crónicos y mediante la realización de una actividad física y de encuentro como es el Camino de Santiago. “Mucha gente me preguntó por qué ese título y la respuesta era sencilla: no podía ser otro”. Además quiso escribir un texto con la explicación del título, una sencilla suma que dio lugar a una gran exposición en el hospital donde estuvieron hospitalizadas las pacientes, donde trabaja esta enfermera y que le permitió dar luz verde a este proyecto donde, en tan solo 49 fotografías en blanco y negro, reflejaba una bonita historia: el Camino de las Niñas Rosas, una historia de la que se saca una bonita moraleja: “cuando el corazón desea con fuerza, los sueños se hacen realidad”.

Isabel Orta no quiere parar, no quiere dejar este proyecto a un lado y en un futuro se embarcará en uno nuevo, en una nueva historia. En esta ocasión volverá a ese lugar del norte, a ese camino, con los pacientes de cardiología (Corazones en Camino), aunque confiesa que su gran sueño, el que espera llegar a cumplir, es otro: “me encantaría hacer el Camino de Santiago con mis pacientes de enfermedad inflamatoria intestinal. Lo estoy soñando y siento que algún día lo alcanzaré”, concluye.

Otras iniciativas solidarias

Además, el grupo donostiarra La Oreja de Van Gogh ha publicado hoy la canción La chica del espejo. Los beneficios que el grupo obtenga con la composición irán destinados a ayudar a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), según informa la Cadena 100, emisora en la que han presentado su nuevo tema. La chica del espejo se puede adquirir, en formato digital, en las plataformas de Google, iTunes y Amazon a través de los enlaces anteriores.

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