El Día Internacional de la Enfermería en la pandemia de COVID-19

Martes, 12 de mayo de 2020
Foto: Francisco López. Atendiendo críticos COVID

Hoy, 12 de mayo, se celebra el Día Internacional de la Enfermería, y en este 2020, la jornada coincide con la declaración, por parte de la Organización Mundial de la Salud, como el Año Internacional de la Enfermera y la Matrona, para conmemorar el bicentenario del nacimiento de Florence Nightingale. “Nunca pensé que el año de las enfermeras, el 2020, lo fuéramos a celebrar así. En mi mente estaba otro tipo de eventos. Pero al final lo estamos festejando como siempre lo hemos hecho, ‘al pie de la cama, en nuestras consultas, y en los lugares donde ha sido necesario’”, explicaba Francisco Javier Castro, enfermero especialista en salud mental de la Escuela de Enfermería Nuestra Señora de Candelaria, de la Universidad de La Laguna, en Tenerife.

Foto: Francisco Javier Castro/Escuela Universitria Nuestra Señora de Candelaria

Las celebraciones previstas para este día han quedado eclipsadas por la situación de la pandemia por COVID-19, unas circunstancias que han sido “toda una prueba de superación para todo el personal. El trabajo que se está haciendo es extraordinario”, apuntaba Francisco López, enfermero del Hospital Río Hortega de Valladolid, “ha sido momento para tomar decisiones valientes tanto en la gestión como en la formación o la labor asistencial”.

Nuria de Argila

Este profesional contaba que se han modificado los horarios, los turnos, anulando los permisos y reducciones para adaptarse a los nuevos servicios con alta especialización, y formarse rápidamente, y, al mismo tiempo, protegerse ante un virus totalmente desconocido. “Ha sido un gran esfuerzo de todo, médicos que están tratando a los pacientes, celadores que han dado la vuelta al hospital, limpiadoras, técnicos, cocina, etc. De verdad, está siendo una gran labor de equipo. No creo que nadie haya sido capaz de ponerse de perfil y no haya aportado su ayuda en la mayor crisis sanitaria de nuestra historia reciente”.

Rosa Nieto. «¡Venceremos!»

Y cuando concluye la labor, queda la vuelta a casa, el reencuentro con la familia en una situación nueva, desconocida para todo el mundo; más teniendo en cuenta el alto número de profesionales contagiados. Nuria de Argila, enfermera del Hospital de Cruz Roja San José y Santa Adela de Madrid, lo resumía así: “Claro que tenemos mucho miedo. Miedo de muchos tipos, también de traerlo a casa y contagiar a nuestras familias. Por ello la mayoría nos aislamos en casa todo lo que pudimos. Tomamos medidas severas duchándonos nada más llegar, guardando distancias e incluso comiendo y cenando a solas aun guardando una imponente necesidad de recibir abrazos de los nuestros, en estos momentos más que nunca. Son momentos durísimos, de cansancio extremo y soledad. Un shock emocional que pasa y seguirá pasando factura”.

Henar Onrubia

“En mi caso”, destacaba, en este sentido, la enfermera Rosa Nieto, “desde que comenzó el confinamiento vivo apartada, duermo en un estudio que hemos adaptado y con cuarto de baño independiente. Al llegar, rutina de limpieza, zapatos con lejía, cambio de ropa y ducha. Lavadora con ropa independiente y mascarilla quirúrgica todo el día. Como sola y siempre intentamos estar a más de dos metros. Pero doy gracias porque estoy en casa con mi familia”.

Pablo Cazallo

“Creo que habíamos supuesto muchas situaciones, pero esta, al menos nosotros, no. Los servicios de emergencias siempre estamos como alerta por lo que pueda ocurrir, pero este escenario no lo teníamos previsto. Creo que hemos dado una lección con nuestro trabajo y nuestra entrega. Un personal que, aunque tenía muchas reivindicaciones pendientes, como peligrosidad, turnicidad, etc., hemos demostrado que por encima de todo estaba solucionar la situación y no hemos aprovechado para reivindicar estas situaciones. Hemos entendido que ahora no era el momento. Yo no sé cómo actuarían otros colectivos, solo sé que hemos trabajado como un gran equipo en el que todos hemos tenido que cambiar y adaptar nuestra situación con el único objetivo de frenar y contener esta situación”, explica Henar Onrubia, enfermera de la Unidad Móvil de Zamora.

Kizkitza Astarbe

“Siendo padre enfermero y la madre médica, y teniendo una niña y un niño de 3 años y 5 meses respectivamente la logística para un correcto aislamiento preventivo en casa se hace imposible. Con lo cual intentamos tener las máximas precauciones en el trabajo. Y psicológicamente de momento estoy bien. Pero también creo que el golpe de realidad me vendrá cuando todo esto pase”, señalaba, por otro lado, Pablo Cazallo, supervisor de Enfermería del recientemente clausurado Hospital de IFEMA.

Solo las enfermeras, y el resto de saCOVIDnitarios, llegarán a comprender cómo se está viviendo esta pandemia en primera línea, en el día a día con los pacientes y con los compañeros. “Estamos haciendo muy buen trabajo. Entre todos podemos hacer que esto salga adelante. El miedo es comprensible, pero haciendo las cosas con calma y centrados lo vamos a sacar. La gente que no tiene EPI se angustia, pero tener suficientes trajes de protección para trabajadores ya hace que te vayas relajando y quitando algo de temor. La clave está en ayudarse unos a otros y adaptarse. Cuando ya empiezas a tratar con los pacientes, te vas adaptando”, apunta Kizkitza Astarbe, del Hospital Universitario Donostia.

Naiara Arrizabalaga

“La carga de trabajo es muy alta”, subraya, por su parte, Naiara Arrizabalaga, del mismo centro, “son pacientes críticos que están en aislamiento. Cuando entras en el box con el EPI puesto, muchas veces tardas unas tres o cuatro horas en quitártelo y salir”. Tras varios aseos, cuidados de tubos orotraqueales, cambios de vías, analíticas, cultivos varios, sondas, nutriciones, medicación, sueroterapia, colocación de catéteres, hemofiltración “y un largo etcétera, sales con la cara marcada y dolorida, con la piel de las manos y la cara resentida, cansada, pero racionando las fuerzas porque el turno no ha acabado y hay que seguir”.

A pesar de las circunstancias, esta enfermera insistía: “No hay nadie mejor que tus compañeros para que te pueda entender: comparte ese café, rapidito, a medio turno, que sirve tanto para llorar como para reír. Ese café, compartiendo tanto, no tiene precio”. “La enfermería saldrá más fuerte y tendrá mucho que decir en el futuro en todos los aspectos organizativos tanto en el terreno político como social”, señalaba López. “Sí tengo clara una cuestión: a partir de ahora la figura de la enfermera se ha consolidado como la del profesional de los cuidados en nuestra sociedad”, resaltaba Castro.

COVID-19, Día Internacional de la Enfermería, pandemia

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