El “efecto Mozart”, un mito que desmontar

Martes, 26 de febrero de 2019

Muchos habréis oído alguna vez aquello de que el hecho de escuchar la célebre música del compositor austriaco Mozart es beneficio para desarrollar la inteligencia. Seguramente, a aquellos que tengáis hijos otros padres os habrán recomendado que pongáis música a vuestros futuros hijos aún en el vientre de su madre, para estimularles intelectualmente. Pero ¿de dónde viene esta idea? ¿Es real?

Como en muchos otros mitos, su base es científica pero su interpretación se ha ido de madre.

Su origen esta en una publicación realizada en 1993 en la revista Nature, en la que se expuso dicho estudio, de la Universidad de California en Irvine, sobre el razonamiento espacial. El trabajo consistía en un experimento realizado a un grupo de estudiantes que había escuchado la Sonata para dos pianos en re mayor, K 448 de Mozart y después tenían que doblar y cortar papeles.

Este grupo se comparaba a otro que tenía que hacer la misma tarea, pero que, simplemente, había escuchado instrucciones para relajarse o nada en absoluto. El principal problema de esta investigación era el tiempo, ya que según los investigadores el efecto duraba tan solo 15 minutos. Por lo que el experimento era muy pobre en relación a las grandes conclusiones a las que se llegaron. Para más inri, en ningún momento se hablaba en los resultados sobre el incremento de la inteligencia.

A partir de esta publicación, empezaron a aparecer artículos en prensa en los que se sacaba conclusiones propias que venían a decir que Mozart te hacía mas listo. La bola fue creciendo y, finalmente, derivó hacia la infancia y los bebés, alcanzado, como muchos ya sabréis, a los fetos. La bola fue creciendo tan rápido que finalmente este argumento se dio por válido, aunque nadie sabía de dónde provenía.

Finalmente, en 2007 un informe del Gobierno alemán revisó sistemáticamente la literatura científica sorbe la relación entre escuchar música e inteligencia, y llegaron a un resultado contundente: escuchar a Mozart, o cualquier otra música, no te hace ser más listo, según los estudios por ahora publicados.

Por lo tanto, las conclusiones que citaban el estudio publicado en 1993, del que posteriormente se dedujeron aspectos del llamado “efecto Mozart”, no son más que una herramienta de marketing para la industria de la música.

Escuchar música tiene efectos beneficiosos para la relajación, pero en ningún caso el simple hecho de escuchar determinado tipo de música hará que nuestras capacidades cognitivas se vean aumentadas en ninguna etapa de nuestra vida.

Irene y Ariadna – Walnut

Para consultar la publicación original, se puede seguir este enlace.

desarrollo cognitivo, Efecto Mozart, Música

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