El sueño de Darío, la enfermería del Rally Dakar

Miércoles, 22 de marzo de 2017

La profesión enfermera puede llevar a sus sanitarios a escenarios de lo más curiosos. No solo están los hospitales, en los centros de salud o las UVI móviles, hay un sinfín de sitios a los que la enfermería llega y en los que es absolutamente necesaria.

Uno de estos escenarios es la competición anual del Rally Dakar, que reúne en Sudamérica a conductores de riesgo de numerosos países que compiten por ser el mejor.

A esta competición de nivel mundial, no solo acuden conductores, el equipo sanitario es fundamental ya que se trata de un deporte de riesgo y los accidentes pueden surgir en cualquier momento.

Entre ese equipo sanitario, formado por personas de varias nacionalidades, se encuentra Darío Rodríguez, un enfermero español.

La llamada para acudir al Dakar

Hasta recibir su primera llamada en 2010, este joven enfermero dedicó muchos años de trabajo previo y preparación. La llamada era para acudir al Dakar de 2011 y es que “aquí todo se planifica con mucha antelación”, explica Darío.

Se trata de una difícil selección, a la que no todo el mundo llega. Para dar un buen perfil y “dejar sin argumentos en contra a la organización del evento”, la cual tenía que seleccionar los currículum, Darío escribió en este, no solo su experiencia profesional, sino sus habilidades que trascendían de lo meramente sanitario y que, como él afirma, “sabía que serían apreciadas por la empresa organizadora”.

“Comencé a postularme por el 2005 y a mandar mi candidatura año tras año, pero la respuesta definitiva no llegó hasta cinco años más tarde”, comenta este enfermero.

Además de una buena trayectoria profesional y habilidades especiales, los idiomas inglés y francés son necesarios para acceder a esta plaza, así como conocimientos y experiencias previas en rallys de menos entidad, en navegación, en uso de los GPS específicos de estos eventos, conducción e incluso carnet de camión o autobús, aparte de la “por supuesto” conducción “sine qua non” de ser especialista de urgencias y emergencias sanitarias.

“Toda esta preparación es empujada por la afición y la pasión que en mi despertaba esta rally-aventura desde que era solo un niño”, cuenta Darío.

“Hoy puedo decir que la persecución de este sueño ha moldeado mi perfil profesional y mi vida misma, y en cierto modo me doy cuenta también que toda esta preparación y conocimientos me han servido en mi día a día para dar un plus cuando hablamos de atender a pacientes extranjeros, relacionarme con gente, visualizar escenarios o anticipar soluciones. Así como los valores propios de la carrera han conformado mi carácter, como la solidaridad, el sufrimientos, sacrificio, aventura, compañerismo…”, recalca.

El equipo sanitario del Rally

El equipo sanitario que presta asistencia en este evento anual es personal de mucha experiencia dado que son muchos los años, algunos más de 25, los que llevan desempeñando esta tarea.

“Contamos con dos hospitales de campaña con sus correspondientes estancias de espera, recepción, rayos, cuidados intensivos, sala de fisioterapia, observación y hasta una zona quirúrgica”, comenta Darío. “Aparte, según la exigencia del día, contamos con entre diez y catorce todoterrenos medicalizados y con entre tres y seis helicópteros, así como personal sanitario en cada uno de los “camiones escoba” de la organización”, apunta.

Serían por lo tanto unos 65 profesionales sanitarios divididos en traumatólogos, médicos urgencistas, cirujanos, radiólogos, anestesistas, fisioterapeutas, y por supuesto, enfermeros, que de todo el equipo conforman la cuarta parte.

Además, salvo algunos doctores argentinos, de Uruguay y Bolivia, casi todo el personal es francés. “Hace unos años había también un traumatólogo catalán, Joaquín Terricabras”, comenta Darío, quien además apunta que “el único enfermero “extranjero” (no francés) soy yo, y este ha sido mi sexto Dakar”.

Este equipo sanitario no cuenta con un contrato fijo, sino que son llamados cada año y a Darío ya le han dicho que se reserve las fechas para volver al próximo. Sin embargo, estos días coinciden con el final de las Navidades y con la despedida del año. “A pesar de que me encanta, reconozco que son ya seis años los que llevo pasando la Nochevieja fuera de casa y esto ‘pesa’ bastante en el corazón, pues son fechas muy señaladas que pasas sin tu novia, padres o tu hermano”, comenta.

¿Qué función desempeñas como enfermero?

Mis “roles” en la carrera cambiaron en el 2013, pues si antes estaba en el equipo sanitario “puro”, a partir de entonces y a petición del antiguo director deportivo, salí de la disciplina de este para pasar a formar parte directamente de la empresa organizadora, pues el servicio sanitario está subcontratado,  algo así como el SESCAM hace con el servicio de helicópteros aquí en Castilla-La Mancha. En principio no me “entusiasmaba” la idea, pero… ¿¿cómo decirle que no al jefe??

Buscaban un sanitario con múltiples cualidades y por eso pensaron en mí para “mover, guiar y cuidar” de un nuevo grupo que se forme dentro de la carrera y que se encarga básicamente de las comunicaciones, algo de vital importancia en una prueba como esta, pues sin comunicaciones no hay seguridad y sin seguridad no hay carrera. A partir de entonces, aparte de llevar el botiquín permanentemente, hago muchas más cosas y tomo decisiones en otros ámbitos: mayor responsabilidad pero también mayor satisfacción.

Me siento especialmente orgulloso de llevar el nombre de la enfermería española y en especial de Castilla-La Mancha por todo el mundo y defenderlo con dignidad ante compañeros y pacientes de lugares tan dispares -60 nacionalidades diferentes en el último Dakar-.

Me gusta hacer un poquito de esa “marca España” que tanto escuchamos porque puedo decir, tras haberlo constatado, que el nivel de nuestros profesionales no tiene nada que envidiar al de nuestros colegas franceses, ingleses, italianos o alemanes.

“Algunas experiencias me han tocado el corazón”

Son mil y una aventuras las que ha corrido por Sudamérica, viajando por Argentina, Chile, Perú, Bolivia y Paraguay, países en los que hasta el momento ha estado con la competición. “Algunas experiencias me han tocado verdaderamente el corazón. He visto caer a gigantes como el propio Carlos Sainz este año tras un brutal accidente, perder el título por un pequeño error como le ha pasado a Joan Barreda en motos y he llorado emocionadamente de alegría a quien daba su rally por acabado a causa de una avería y era socorrido y remolcado por otro compañero hasta la meta, como les pasó a dos argentinos en tierras bolivianas el pasado año, y es que esto ¡también es el rally Dakar!”, comenta Rodríguez.

Ha cumplido un sueño para el que ha dedicado esfuerzo y dedicación y por eso hoy se siente enormemente contento. “Muchos de mis héroes de juventud son hoy amigos, me llaman por mi nombre y hasta me piden consejo, ¡¿qué más puedo decir?! Aparte, por supuesto, de haberme ganado con esfuerzo el respeto de mis jefes y compañeros independientemente de sus nacionalidades”, comenta. Y es que este enfermero ha conseguido una meta difícil de alcanzar y como él dice “si no pasa nada extraordinario el año que viene, volveré”.

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