"En la ardiente oscuridad" en nuestra versión enfermera

Martes, 21 de julio de 2015

por Lola Montalvo

Voy a hablar de colegios… otra vez. Hace unos meses me refería a este mismo tema (Nuestro eterno y particular «Juego de Tronos», 6 de marzo de 2015) y mi opinión con respecto a ese artículo, lejos de mejorar, ha empeorado sobremanera y me reafirmo en mi idea: si la colegiación no fuera obligatoria por ley, me descolegiaría inmediatamente.

montalvoHoy he leído un post en un nuevo blog, «Nueva Enfermería», que con el título Ni ética ni estética nos cuenta con muy pocas palabras qué se hace de nuestras cuotas de colegiados y qué se lleva el Consejo General de Enfermería (CGE) de lo que pagamos. El resultado es que se lleva siempre lo mismo todos los meses de todos los colegiados, aunque el colegio en sí haga un “esfuerzo” y reduzca las tasas a los enfermeros que están parados. Considero que este detalle es harto lamentable y que da muestras del calado del CGE y su nula solidaridad con los enfermeros parados, cierto, pero más aún lamentable es que los colegios de enfermería lo consientan sin más: ¿por qué lo hacen? ¿Porque están de acuerdo con este injusto sistema o porque, aborregados, ceden sin más? ¿Existen colegios díscolos, esos que no quieren aceptar sin más las exigencias del CGE? Probablemente existan, cierto, pero los enfermeros de a pie no lo sabemos. Quizá respondiendo a este punto resulta muy ilustrativo el comentario, al final de la entrada del citado blog, de una presidenta de colegio que comenta a este respecto… ¡Anda que no pasan cosillas entre bastidores de los colegios que los colegiados ni nos podemos imaginar! Además, tal como se dice en el artículo, del CGE no obtenemos apenas beneficio alguno… y somos muchos los que no le consideramos nuestros verdaderos líderes en enfermería; supone la imagen únicamente de un imperativo legal y político.

Por supuesto, lo que se hace y se deshace en colegios oficiales y en el CGE, los enfermeros/as de a pie ni sabemos nada de nada ni nadie informa ni nos molestamos en conocer… Vivimos en la ignorancia, porque si no, no entiendo que no nos lancemos todos a preguntar y a pedir que se nos diga con pelos y señales lo que se hace con las cuotas que pagamos sí o sí, por una colegiación que lo único que sabemos es que es obligatoria para poder ejercer. Todos somos ciegos… en un mundo de ciegos. Parece que estamos satisfechos con nuestra situación tal como sucedía en la obra de teatro de Buero Vallejo, cuyo título he adoptado para este artículo. Sólo hay ciertas voces, que por ahora se escuchan poquito -en las RRSS y poco más-, que intentan desentrañar los tejemanejes en los colegios y en el CGE, como Juan F. Hernández -@juherya- o esta misma web de Nueva Enfermería o los enfermeros de Asturias -#6000 enfermeros- o la misma Victoria Trujillo -casi-candidata a la presidencia del CGE- La Comisión Gestora, con sus artículos insumisos frente a la colegiación y los colegios, o la misma presidenta de colegio modesto que hace su comentario en el blog de Nueva Enfermería… hay unos pocos más. Pocos. Por ahora son pequeños destellos de luz en esa oscuridad que, para la mayoría de nosotros, es un lugar cómodo y cálido, una situación de confort que casi nadie desea poner en peligro.

Tal vez la ceguera para muchos es maravillosa o quizá, tal como en la obra de teatro a la que hago referencia, todos sabemos que el invidente que empiece a quejarse de su situación será reprendido* de forma definitiva -se me permita, por favor, esta macabra metáfora-. La verdad es que los que mandan en esta casita de ciegos están muy contentos de nuestra aquiescencia y nuestro borreguismo. Su mundo es más fácil y satisfactorio… mientras que paguemos sin chistar y mientras no preguntemos nada de nada…

¿Hasta cuándo esta ceguera?

 

* En la obra el invidente díscolo muere… por eso indico que lo tomo como metáfora en el tema que trato.