La enfermera cardiológica, clave en el seguimiento tras un infarto

Viernes, 14 de agosto de 2026

por diariodicen.es

El alta hospitalaria no es el final del proceso después de sufrir un infarto. Para muchas personas comienza entonces una etapa en la que controlar los factores de riesgo, mantener el tratamiento y cambiar determinados hábitos resulta decisivo para evitar un nuevo episodio cardiovascular. En ese periodo, la enfermera cardiológica ocupa un lugar destacado.

Así lo refleja la experiencia del Programa de Cardiología Preventiva y Comunitaria del Hospital Universitari de Bellvitge (Barcelona), que lleva a cabo el seguimiento de los pacientes entre el hospital y la Atención Primaria, y en el que la enfermera referente mantiene un contacto continuado con las personas atendidas durante los meses posteriores al alta.

La intervención no se limita a comprobar si el paciente está tomando correctamente la medicación. A lo largo de los doce meses siguientes, la enfermera, mediante llamadas telefónicas, se informa de cómo el paciente está siguiendo el tratamiento, detecta posibles efectos adversos y comprueba la evolución de parámetros como el colesterol LDL. También se interesa por otros aspectos que condicionan el riesgo cardiovascular: la presión arterial, la alimentación, la actividad física o los hábitos de vida.

La enfermera cardiológica, pieza clave tras un infarto

Una enfermera cardiológica a la que el paciente puede acudir

Uno de los elementos diferenciales del programa es precisamente la posibilidad de mantener una vía de comunicación directa con la enfermera. Los pacientes cuentan con un contacto establecido, dentro de un horario determinado, para plantear dudas relacionadas con su enfermedad.

Es un recurso especialmente importante después de un infarto, cuando pueden aparecer incertidumbres sobre la medicación, el ejercicio, la alimentación o la aparición de nuevos síntomas. Tener a un profesional de referencia al que poder consultar ayuda a reducir la sensación de desprotección que puede acompañar al regreso a casa. En este seguimiento colaboran profesionales de cardiología, medicina de familia, rehabilitación, dietética y nutrición, fisioterapia, psicología y terapia ocupacional.

Gemma Simó, enfermera de práctica avanzada del Programa de Cardiología Preventiva y Comunitaria del Hospital de Bellvitge, explica que, además de la mejora de los resultados clínicos, los pacientes manifiestan un aumento significativo de su satisfacción. Se sienten acompañados y valoran la tranquilidad que aporta saber que existe un seguimiento capaz de detectar posibles incidencias incluso entre las visitas presenciales.

Ese acompañamiento también busca que el paciente vaya adquiriendo un papel activo en el cuidado de su salud. La educación sanitaria, la resolución de dudas y el refuerzo de los cambios de hábitos forman parte de una intervención que pretende mantenerse más allá de los primeros meses.

El seguimiento continúa en Atención Primaria

El programa se apoya en una coordinación estrecha con Atención Primaria. Allí se realizan visitas estructuradas para revisar los factores de riesgo, los hábitos de vida y el tratamiento farmacológico, evitando repetir pruebas o análisis que ya se hayan realizado en otros niveles asistenciales.

La atención se completa con una valoración individualizada de la fragilidad y de los factores psicosociales. Esta mirada permite adaptar las intervenciones a la situación concreta de cada persona, especialmente en aquellos pacientes que necesitan un abordaje diferente al previsto inicialmente.

Los datos de adherencia reflejan el alcance de esta coordinación: más del 90% de las personas incluidas han mantenido el seguimiento estructurado y cerca del 80% ha recibido seguimiento por parte de los profesionales de dietética y nutrición.

Una reducción de la mortalidad que beneficia especialmente a las mujeres

Los resultados del programa han sido analizados en un estudio publicado en Journal of Cardiovascular Development and Disease. La investigación comparó a 200 pacientes dados de alta tras un infarto en 2018, antes de la puesta en marcha del programa, con otros 209 pacientes dados de alta en 2022 que ya participaron en este modelo de seguimiento.

Los pacientes incluidos en el programa presentaron una mejor evolución del control lipídico y glucémico tanto durante los primeros meses como en el seguimiento posterior.

Pero uno de los datos que más llama la atención corresponde a la mortalidad a los 18 meses. En el grupo de 2018 fue del 9,1% entre los hombres y del 10,5% entre las mujeres. Entre los pacientes incluidos en el programa, estas cifras descendieron hasta el 6,6% y el 5,5%, respectivamente.

Esto supone una reducción relativa de la mortalidad del 27,5% en los hombres y del 47,6% en las mujeres.

Formación en enfermería en cardiología

La formación continuada es especialmente importante en Enfermería Cardiológica, donde los avances en tratamientos, técnicas diagnósticas y cuidados hacen necesario mantener los conocimientos actualizados. Para la enfermera, seguir formándose no solo supone ampliar conocimientos, sino también ganar seguridad a la hora de valorar al paciente, detectar posibles complicaciones y tomar decisiones en situaciones que pueden cambiar en cuestión de minutos.

En este contexto, programas especializados como el Máster en Enfermería en Cardiología de DAE Formación ofrecen una vía para profundizar en el cuidado de las personas con enfermedad cardiovascular y actualizar competencias desde una perspectiva global.

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