Enfermería de emergencias: del soporte vital básico a los desastres naturales

Viernes, 13 de octubre de 2017

“Lo primero que te viene a la mente es: ¿por dónde empezamos?”. Con estas palabras ilustra Daniel Martínez la situación que encontró en Haití en 2010, tras el gran terremoto que dejó más de 150.000 muertos en uno de los países más pobres de América. Su trabajo como enfermero asistencial en el Sistema de Emergencias Médicas de Barcelona (SEM), y coordinador del grupo de trabajo de Soporte Vital Avanzado Enfermero de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), lo ha llevado a ejercer su profesión en situaciones tan dispares como el seísmo de El Salvador, en 2001, o el atropello múltiple de un tren en la localidad de Castelldefels (Barcelona).

Daniel Martínez en el terremoto de Haití.

Las labores de un profesional especializado en emergencias son múltiples: desde actuaciones hospitalarias y prehospitalarias, hasta atentados terroristas, pasando por accidentes de cualquier índole o eventos multitudinarios, hasta catástrofes naturales. Estos enfermeros desarrollan su trabajo de forma autónoma pero coordinada con el equipo multidisciplinar que está presente en el lugar de los hechos, en situaciones de crisis en las que se pone en riesgo la vida de las personas, o esta se ve amenazada.

“La función principal, en el ámbito asistencial, es la aplicación de cuidados y técnicas avanzadas en soporte vital, siguiendo guías de actuación, protocolos y recomendaciones internacionales”, explica Daniel, que también destaca la labor de prevención, investigación y educación para la salud que los profesionales de emergencias llevan a cabo.

El soporte vital: el primer paso

Cada comunidad autónoma tiene un sistema de emergencias propio que presenta algunas diferencias con respecto al resto de regiones pero, como norma general, se distingue entre el soporte vital básico, es decir, el que prestan los técnicos de emergencias sanitarias, y el avanzado, que además requiere la actuación de un enfermero y, en caso necesario, de un médico. Así que, según cuenta Daniel, “la figura del profesional enfermero especialista en emergencias está siempre presente en las unidades que proporcionan soporte vital avanzado”.

“Principalmente trabajamos en servicios de asistencia a la urgencia y emergencia en el ámbito hospitalario, pero sobre todo en el prehospitalario; y en el trabajo del día a día podemos ser requeridos para asistir una situación de múltiples víctimas”, expone. De acuerdo con sus declaraciones, la actuación de los profesionales encargados del soporte vital avanzado es fundamental en todas aquellas tareas para las que se los requiera, como traslados interhospitalarios, en la asistencia a patologías traumáticas o médicas, integrada en equipos de rescate, como bomberos o unidades de montaña, que bien pueden darse en domicilios o en la vía pública.

Urgencias prehospitalarias y atentados terroristas

Desgraciadamente, las noticias sobre atentados se están sucediendo en las últimas fechas en diversas capitales europeas. Barcelona, Londres o Mánchester han sido algunos ejemplos de estos sucesos en los últimos meses. Y los enfermeros de emergencias deben estar preparados para encarar una situación de ataque terrorista: “Desde todos los ámbitos e instituciones se están adaptando y reforzando los protocolos de asistencia a múltiples víctimas, así como la coordinación entre los diferentes intervinientes, desde los cuerpos de rescate, fuerzas de seguridad, e incluso el ámbito militar, con el objetivo de dar una respuesta integrada y coordinada”, concluye, aseverando que la Enfermería está presente en todos estos procesos, no solo en el ámbito asistencial, sino también organizativo.

Este enfermero explica, también, que en algunos servicios existen unidades específicamente preparadas para las intervenciones extrahospitalarias: “Yo pertenecí a una de ellas en el SEM durante algo más de cuatro años”. Entre los incidentes en los que formó parte del equipo sanitario, Daniel destaca el atropello múltiple de un tren en la localidad de Castelldefels, en Barcelona, en 2010, que se saldó con la muerte de doce personas y diecisiete heridos de diversa gravedad, y el derrumbamiento de un polideportivo en Sant Boi de Llobregat, también en la Ciudad Condal, producido por el temporal de viento que azotó Cataluña en enero de 2009, y que terminó con cuatro menores fallecidos.

Desastres naturales: los terremotos de El Salvador y Haití

“La respuesta a los desastres naturales ha evolucionado mucho en los últimos años, y hay que adaptarla continuamente porque en cada situación se aprende algo nuevo”, nos cuenta. Este profesional comenta los avances que los servicios de emergencias han experimentado en los últimos tiempos, sobre todo en el plano organizativo: “Hace unos años era habitual que cuando había un desastre muchos profesionales voluntariamente cogieran sus mochilas y aparecieran por libre en el lugar; yo mismo lo hice en 2001 en el terremoto de El Salvador”.

De acuerdo con sus palabras, actualmente existe legislación promulgada por la ONU que regula los protocolos de actuación ante una catástrofe natural, que controla los equipos de respuesta y armoniza el lenguaje y los procedimientos de actuación entre los diversos profesionales. “Algunos servicios de emergencias españoles disponen de equipos preparados para salir en caso de activación, y no hay que olvidarse de las ONG, que también tienen un papel fundamental, ya que muchas de ellas tienen personal en el terreno. Quizás falte mejorar la coordinación entre la ayuda gubernamental y la no gubernamental”, concluye.

“Si tuviera que destacar una experiencia, sin duda sería la del terremoto de Haití”, así comienza su relato Daniel. Este profesional trabajó, en el mes de enero de 2010, en el país americano en uno de los desastres naturales más graves de los últimos años. Manifiesta que, junto con otros profesionales del SEM, en total cuatro enfermeros, dos técnicos y dos médicos, en conjunto con compañeros de otras instituciones especializadas en emergencias, como el SAMUR, el SUMMA o la organización Detente y Ayuda (DYA), pasó quince días en la zona más afectada por el seísmo como parte integrante del equipo de respuesta gubernamental que se dio horas después de producirse los movimientos telúricos en la isla.

Su labor consistió en la organización del centro al que derivaban a las víctimas rescatadas, asistiéndoles con los recursos de los que disponían: “Recuerdo el primer día que llegamos al hospital, nos lo encontramos todo lleno de víctimas que habían sacado las camas al aparcamiento, colchones en el suelo con dos o tres pacientes, mezclados vivos y fallecidos”. Este enfermero resalta el reto que supuso esta experiencia para todo el equipo que se desplazó a la región, debido a que no había ningún sanitario trabajando en aquella zona de Haití: “Lo primero que te viene a la mente es: ¿por dónde empezamos? Es el momento en el que toda la formación y experiencia previa se hacen imprescindibles, y gracias al esfuerzo de todos, y fundamentalmente al trabajo en equipo, creo que hicimos una buena labor. Conceptos como “triaje” y “optimización de recursos” cobran sentido en estas situaciones”, concluye.

Formación enfermera en emergencias

Daniel es, además, profesor del máster de Emergencias y Catástrofes de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), y hace especial hincapié en las funciones de prevención, promoción de la salud y docencia que los profesionales enfermeros realizan. De esta forma reclama que se reconozca la especialidad, porque los trabajadores que deciden dedicarse a este ámbito se encuentran con diferencias en los requisitos en las bolsas de empleo en función de las comunidades autónomas, por ejemplo, en los criterios de la experiencia previa: “se dan algunos casos en los que hay una bolsa de trabajo compartida con hospitales, y por lo tanto no se exige nada específico, y otros que piden un mínimo de dos años en servicios de críticos y un máster en emergencias”, asegura.

“Para trabajar en estos servicios es necesario contar con práctica en el ámbito hospitalario (tanto en servicios de urgencias como de cuidados intensivos), y formación en soporte vital avanzado, soporte vital avanzado en traumatología, control de vía aérea, farmacología en emergencias, electrocardiografía, ventilación mecánica, asistencia a múltiples víctimas, comunicación de malas noticias, trabajo en equipo… por nombrar algunas”, revela, poniendo de manifiesto que el reconocimiento de la especialidad, como una de las principales reclamaciones que llevan haciendo desde hace años muchos profesionales, junto con la formación continuada, sería la solución.

Las palabras de Daniel son solo un testimonio de un parte de la labor que realizan los enfermeros de emergencias. Como hemos visto, su trabajo no se limita a dar asistencia en situaciones tan peligrosas como un atentado terrorista o un desastre natural, sino que también dedican parte de su tiempo a labores docentes y de investigación. Todo un ejemplo de dedicación a la profesión que hemos podido conocer en profundidad.

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6 Respuestas a “Enfermería de emergencias: del soporte vital básico a los desastres naturales”

  1. muy buena la nota, yo trabajo para el SAME GIE de la plata , buenos aires , argentina
    y hacemos todo extra hospitalario, muy completa la información y clara, quedamos en contacto , soy enfermero profecional, socorrista de la cruz roja. tecnico en emergencias pre hospitalarias, , docente , instructor de RCP

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