Enfermería militar: vocación en el frente de batalla

Miércoles, 27 de agosto de 2025

por diariodicen.es

La enfermería militar combina el trabajo clínico con el estratégico, su función se desempeña entre bases militares, zonas de combate, misiones humanitarias y centros de rehabilitación. El objetivo, brindar cuidados tanto tiempos de paz como de conflictos armados.

La comandante enfermera Raquel Sánchez Muñoz comenzó su andadura profesional vinculada al ejército en 1996. Actualmente está destinada en la Dirección de Sanidad del Ejército del Aire y del Espacio (EA) desempeñando labores de gestión, pero su trayectoria tramita desde ser enfermera de vuelo en un helicóptero de Búsqueda y Salvamento (SAR) a estar destinada en numerosas misiones en Afganistán, Operación Centinela Índico o la Operación Atalanta.

Charlamos con ella sobre su experiencia laboral, la formación necesaria y las perspectivas de futuro.

Raquel Sánchez Muñoz

Pregunta.- Su andadura profesional vinculada al ejército data de 1996. ¿Qué la llevó a ingresar en el ejército?

Respuesta.- Siempre me atrajo la vida militar, soy “hija del cuerpo” (como nos llamamos entre nosotros a los hijos de Guardia Civil), aunque no lo tuve claro hasta pasados algunos años de mi formación como enfermera.

Enfermería militar: experiencia en cielo y tierra

P.- Ha formado parte del 801 Escuadrón de FFAA como enfermera de vuelo en un helicóptero de Búsqueda y Salvamento (SAR). ¿Cómo era su día a día en esta etapa? ¿Qué formación requirió para pertenecer a este escuadrón?

R.- En el 801 Escuadrón, con sede en Palma de Mallorca, descubrí mi vocación aeronáutica. Nuestro día a día consistía en, por un lado, prepararnos para realizar tareas de búsqueda y salvamento en lugares inaccesibles por otras vías y, por otro lado, formar parte del equipo de alerta de la unidad, que salía, en caso necesario, a realizar las misiones SAR.

En aquellas fechas no existía en la isla ni helicópteros de emergencias sanitarias (061) ni de salvamento marítimo, por lo que todos los rescates y búsquedas de personas o embarcaciones, tanto en mar como en montaña las hacían los helicópteros del SAR, así como algún traslado de pacientes entre islas.

Los requisitos para pertenecer al Escuadrón eran, por un lado, pasar el reconocimiento de tripulante aéreo y el entrenamiento aeromédico (cámara hipobárica, entrenamiento de escape del helicóptero en agua, etc.) y, por otro lado, superar la fase de entrenamiento en helicóptero.

Una vez superada la parte médica y de entrenamiento, ya podíamos formar parte del equipo de alerta.

Posteriormente, se tenía acceso a formación específica como un curso de enfermería de vuelo (actualmente es obligatoria para todos los enfermeros SAR), realizado en el Centro de Instrucción de Medicina Aeroespacial, un curso de supervivencia en el mar: efectuado en la Bahía de Pollensa (Mallorca), junto con otros cursos y entrenamientos.

P.- Y de sobrevolar el cielo pasó a ingresar en el Ejercito de Tierra donde participó en la misión del conflicto bélico en Bosnia. ¿Cómo recuerda esta etapa? ¿Qué labor tenía?

R.- Aquella etapa la recuerdo como una etapa de aprendizaje continuo, quizás como toda mi vida laboral en el ejército. Descubrí el horror de la guerra, la capacidad del hombre para hacer sufrir, la importancia que tienen todas esas cosas que con frecuencia se nos pasan desapercibidas porque nos hemos acostumbrado, afortunadamente, a tenerlas siempre, y a valorar a la familia que nos apoyaba desde España y a los compañeros que se convirtieron en familia “circunstancial”.

Nuestra función en Bosnia era asistencial no solo de las tropas españolas allí desplegadas, sino también de personal civil de reasentamientos y de campos de refugiados.

P.- En 2005 fue destinada al ALA 11 de la Base Aérea de Morón como enfermera de vuelo. ¿En qué consiste exactamente esa labor?

R.- La actividad desarrollada por la enfermera de vuelo en una unidad de Fuerzas Aéreas, como el ALA 11, consiste en la propia del enfermero militar, desarrollando, entre otras, las funciones asistencial, preventiva, de gestión, pericial e investigadora; a la que se le une la actividad específica de la enfermera de vuelo, que, junto con el médico de vuelo, velan por la salud del personal con responsabilidad en vuelo de la unidad (pilotos, mecánicos de vuelo, controladores aéreos, paracaidistas, etc.) e intentan contribuir a la disminución del número de accidentes e incidentes aéreos.

Para ello, se imparten conferencias (fisiopatología del vuelo, desorientación, nutrición, actividad física, etc.), se participa en los reconocimientos aeronáuticos y en las revisiones previas al vuelo, se atiende a pacientes con patologías específicas del medio aeronáutico (enfermedad descompresiva, barotraumas, hipoxia, etc.), se colabora y realizan estudios de investigación en el ámbito de la enfermería de vuelo y se gestionan los recursos humanos y materiales necesarios para poder desarrollar las funciones mencionadas.

Formación continuada, una carrera sin límite

P.- En su carrera, como la de cualquier profesional enfermero, la formación continua ha sido requisito fundamental para su evolución. En 2021 obtuvo la especialidad de Enfermería de Urgencias y Emergencias en Operaciones. ¿Qué nuevos caminos le permite esta formación?

R.- Era todo un reto la obtención de una especialidad que empieza su andadura. En mi vida profesional he tenido que atender urgencias y emergencias sanitarias en numerosas ocasiones, y he necesitado formarme no solo en el ámbito militar sino también en el civil. La especialidad de urgencias y emergencias en operaciones dentro del ejército es una oportunidad para adquirir la formación necesaria para el desarrollo de nuestra profesión, especialmente en misiones internacionales, donde en numerosas ocasiones atendemos urgencias y emergencias prehospitalarias y hospitalarias (hospital de campaña).

Misiones pasadas y futuro próximo

P.- Afganistán, Operación Centinela Índico, Operación Atalanta, Operación Sophia… Son numerosas las misiones en las que ha participado. ¿Qué labores puede destacar de estas misiones?

R.- Como decía anteriormente con la misión de Bosnia Herzegovina, lo más destacable de las misiones, desde mi punto de vista, ha sido ser consciente de la realidad en la que viven personas que no se difieren en nada de nosotros, salvo el lugar de residencia o nacimiento, y que pasan o han pasado por el horror de una guerra, o de verse obligados a salir en una patera a mar abierto, o a prostituirse para poder sobrevivir.

P.- Si mira al futuro, ¿dónde se ve? ¿Le queda algún reto por alcanzar?

R.- Siempre hay retos por alcanzar, ahora me veo aquí, en la Dirección de Sanidad, intentando aportar mi pequeño grano de arena para mejorar la situación de los compañeros del EA que están en las unidades, y para facilitar la consecución de los objetivos marcados por el EA.

En el futuro, me gustaría seguir sintiéndome útil, aportando y ayudando en lo que pueda al ejército y a mis compañeros de Sanidad Militar.

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