Enfermeros por el mundo: trabajar en Riyadh

Lunes, 10 de agosto de 2020

En Riyadh existen multitud de especialidades, como la enfermera del dolor, la enfermera informática o la de control de infección, entre otras, con unos roles bien definidos”

Tras pasar por Canadá y Reino Unido, Inma Serrano ha recalado en Riyadh. De su experiencia en el día a día profesional, destaca la especialización que reviste el trabajo en el país, y de su vida en Arabia Saudí, la facilidad con la que se adaptó. De espíritu viajero, esta enfermera nos atiende para hablar de cómo es ejercer la profesión en un ámbito tan diferente.

Pregunta. ¿Por qué tomó la decisión de emigrar?

Respuesta. En mi caso personal siempre tuve claro que yo no era un árbol, que el mundo es muy grande para quedarse parado en un mismo lugar indefinidamente. Cuando me imaginaba a cinco o diez años vista me veía trotando por diferentes paisajes, conociendo nuevas culturas, rodeada de nuevos rostros, saboreando diferentes aromas. Creo que heredé el gen de “la búsqueda de novedad” de mi bisabuelo. Tampoco creo que emigrar sea algo para todo el mundo; es duro, especialmente cuando es a países que culturalmente son tan opuestos al tuyo.

P. ¿Por qué se decantó por Riyadh como destino?

R. Me encontraba entonces viviendo en Londres y, tras casi seis años en Reino Unido y anteriormente en Canadá, me apetecía un poco del “buen clima”. También influyeron otros factores como el Brexit y la “fuga” de varios amigos. Además, había oído hablar de los cambios que se estaban implantado, y quería ver esa transición con mis propios ojos; no es lo mismo verlo que te lo cuenten.

En un principio quise irme a Jeddah por su cercanía al mar, pero no había vacantes de mi especialidad, así que por no esperar acepté la oferta en Riyadh, y no puedo estar más contenta. Aunque no descarto en un futuro mudarme a Jeddah, me gusta bucear y allí podría hacerlo más a menudo.

P. ¿Cómo fue la adaptación al país durante los primeros meses viviendo allí?

R. Lo cierto es que, para mi sorpresa, me adapté muy rápido. Al igual que en Canadá, mi estancia desde mi llegada ha sido como una luna de miel. Gracias a mi proactividad y entusiasmo por la vida atraje a personas increíbles que han hecho que mi experiencia en el país sea de todo menos aburrida. Por poner un ejemplo de cómo empezó todo, recuerdo mi primer fin de semana. Estaba recién llegada y no conocía a nadie así que me puse a investigar y encontré un grupo de hiking que ese día organizaba una excursión a una de las zonas más bonitas del desierto, bautizada como The edge of the world, y a pesar de las negativas me armé de valor y me fui al punto de encuentro. Y el resto es historia.

Cierto es que es uno de los países más conservadores del mundo y hay determinadas normas que seguir, como no comer o beber en público durante el mes de Ramadán o vestir abaya, aunque desde noviembre del 2019 no es obligatorio para las mujeres extrajeras, pero sí se debe vestir de forma modesta sin mostrar hombros y/o rodillas, lo cual en verano a 50 grados se hace un poco “cuesta arriba”.

P. ¿Recomendaría el país para ejercer la profesión enfermera?

R. Es una decisión personal, pero mi experiencia en lo laboral, a pesar de la barrera idiomática inicial, ha resultado positiva. En Londres trataba con pacientes saudíes, así que el choque cultural no fue tan grande, aunque aquí estoy en la REA pediátrica, que es un servicio con alto nivel de rotación y, salvo algún detalle, los protocolos y normativas son prácticamente iguales que los de Reino Unido. Además, a tu llegada a la unidad tienes un mentor asignado y las primeras semanas nunca estás sola. Aunque no es un requerimiento para ejercer inicialmente, aprender un mínimo de árabe para comunicarte con los pacientes se convierte en una necesidad real.

P. ¿Qué echa de menos de su vida en España?

R. Aprendí a dejar de extrañar y a disfrutar del momento que sucede ahora. Extrañar duele, prefiero recordar. Cuando voy a España disfruto de la compañía de mis familiares y amigos, de las croquetas de pollo de mi madre y de la puesta de sol sobre los viñedos de mi pueblo, Bullas, en Murcia que es donde nací.

P. ¿Qué diferencias pudo observar en el trabajo diario de una enfermera que se lleva a cabo en Riyadh y en España?

R. En España no tuve oportunidad de ejercer más que un verano en un hospital público de Madrid, y una de las principales diferencias es que aquí, como en Reino Unido, antes de poder realizar cualquier técnica debes de aprobar unas competencias con las que no solo te enseñan la parte práctica, sino que además tienes que saber los protocolos para adaptarlos a tu día a día.

odo está informatizado, no existe el papel y para la administración de fármacos considerados de High Alert se necesita del doble chequeo independiente por parte de dos enfermeras competentes, para minimizar al máximo los posibles errores humanos. En este contexto me sorprendió que muchos de los compuestos intravenosos se preparan en Farmacia y no en la unidad por las enfermeras, como por ejemplo la infusión de insulina o de morfina. Además, todos los medicamentos traen un código QR y se escanean tanto al paciente como al medicamento antes de ser administrado, y esta información pasa al historial del sujeto. El software que utilizamos fue desarrollado en Corea del Sur, “Bestcare”.

Por otro lado, existe la figura de la CRN (Clinical Resource Nurse) que es como una enfermera educadora que guía y orienta a los estudiantes o nuevas incorporaciones en la unidad, hace que se cumplan los procedimientos, políticas, prácticas y estándares del hospital. Tanto aquí como en Reino Unido o Estados Unidos existen multitud de especializaciones, como la enfermera del dolor, la enfermera informática o la de control de infección entre otras, con unos roles bien definidos, algo que sería bueno adoptar en España.

P. ¿Qué consejo daría a los profesionales que se estén planteando emigrar?

R. Que se vengan con la mochila vacía, metafóricamente hablando, con una mente abierta, evitar el etnocentrismo y con muchas ganas de aprender profesional y personalmente.

P. De forma general, ¿en qué situación se encuentra Arabia Saudí en cuanto a la pandemia por COVID-19? ¿Cuál es su experiencia como enfermera?

R. Aquí en la península arábiga tenemos el MERS-CoV que es endémico, otro tipo de coronavirus descrito por primera vez en 2012. Hubo una gran epidemia en 2015 que causó grandes estragos, desde entonces se han adoptado diferentes medidas para minimizar los contagios dentro de los hospitales y ante este nuevo coronavirus se tomaron medidas desde el inicio. Por ahora de los miles de casos confirmados una pequeña proporción ha requerido ser hospitalizados en la UVI, quizás influye que la media de edad de la población se sitúa en los 30 años.

P. ¿Cómo es el proceso para poder ejercer la profesión enfermera en Riyadh?

R. Es un poco tedioso, primero debes ser menor de 50 años. Una vez que pasas la entrevista necesitarás referencias laborales de los últimos tres años, certificado de empleo, certificado de colegiación en España y en mi caso también de Reino Unido, pasar un test de inglés (sencillo) y solicitar el Dataflow, que es una entidad independiente que verifica toda la documentación requerida (previo pago 300-500 euros).

REQUISITOS PARA TRABAJAR DE ENFERMERA EN RIYADH

Documentación: Pasaporte original. Solicitud de visado. Contrato original sellado por el Ministerio Saudí y firmado por ambas partes. Una vez el Dataflow esté completado (tres meses de media) se solicitará SAUDI COUNCIL.

Nivel de idioma: Se requiere pasar un test sencillo de inglés.

Título: Deberá estar legalizado por los ministerios de Educación y Asuntos Exteriores y la Agregaduría Cultural de Arabia en Madrid.

Solicitud de empleo: Solicitar el Dataflow. Certificado de antecedentes penales y traducción jurada. Certificado médico, que habrá de estar legalizado por el Colegio Oficial de Médicos y el Ministerio de Asuntos Exteriores.

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