“Escribir supone ponerse bajo el paraguas de cada uno de tus personajes, y deseo que este ejercicio ficticio de empatía me haya ayudado y me ayude en mi relación con el paciente”

Martes, 14 de julio de 2020

La enfermera Concha Cristóbal, subdirectora del Área de Gestión de IVI Madrid, es además escritora de vocación temprana. Con su primer libro publicado, Enhebrando palabras, zurciendo sueños, comenta que guarda relatos e historias por contar. Nos atiende para hablar de sus dos inclinaciones y cómo las compagina.

Pregunta. ¿Qué faceta vino primero, la de enfermera o la de escritora?

Respuesta. Creo que la de escritora. A los 12 años escribí mi primera historia más extensa, pero ya por entonces, en los test semiestructurados que nos hacían en el colegio, presentaba una clara orientación laboral o vocacional, si no al cuidado, sí dirigida a las personas.

P. Según su experiencia, ¿es cierto aquello de que se escribe por necesidad? ¿Cuáles fueron sus motivos para empezar a escribir?

R. Sin duda se convierte en una necesidad, aunque no nazca como tal. Mi relato de los 12 años sirvió para canalizar un montón de emociones que bullían por dentro, y a esa edad, como todos imaginamos, esas emociones eran muchas, variantes y variadas. Aún sigue siendo el vehículo ideal para “sacar” lo que se desborda dentro, incluso ayuda a poder incorporar todo lo que vives fuera.

P. En este sentido, ¿cree que comparten cierto factor vocacional la literatura y la enfermería?

R. ¡Ay, lo vocacional! Cuánto cuesta entender e integrar esa palabra. Pues creo que sí. Las personas que escribimos cuidamos cada historia, a cada uno de nuestros personajes, desde los más odiosos a los más heroicos o queridos, al igual que cuidamos cada una de las palabras que vertemos, más allá de la sonoridad o la estética. Mimamos frases y palabras para que las emociones que encierra el texto se filtren y empapen, para terminar mimetizándose con las que despiertan en el lector.

P. Su primer libro se titula Enhebrando palabras, zurciendo sueños. Háblenos de él. ¿Qué se va a encontrar el lector que se adentre en sus páginas? ¿Eligió los relatos por alguna razón particular?

R. Enhebrando palabras, zurciendo sueños ha sido toda una aventura, una experiencia magnífica, única y un sueño que se ha materializado en papel. Comprende un conjunto de relatos de amor, humor, ficción, cuentos… concebido en diferentes fechas, momentos y estados de ánimo. Se presentan todos unidos a través de las puntadas amables (pequeñas frases que inician cada relato) de personas muy queridas para mí. Además, cuenta con un prólogo y un epílogo que bordan, más que zurcen, este patchwork de pequeñas historias. Esta antología incluye relatos que no sé si son los que me gustan más o los que más me representan: textos dedicados a los que ya no están, historias románticas, futuristas, cuentos desenfadados que encierran ciertas críticas y reflexiones, o algún poema.

P. ¿Le han influido su trabajo y sus experiencias a la hora de escribir? ¿Cómo cree que se refleja la enfermería en su literatura?

R. Por supuesto. Las historias, las emociones, los personajes… son fruto de la realidad, sin duda, son resultado de lo vivido, de lo sentido, de lo experimentado. ¡Y en la profesión hay tanto de todo ello! Nuestro trabajo es uno de los mejores campos de cultivo para recoger una excelente cosecha y poder seguir sembrando. Hay un relato en concreto en que la protagonista es una jovencísima enfermera: Mi primera noche.

P. Y, por el contrario, ¿le ha ayudado su faceta como escritora a la hora de atender a los pacientes?

R. Creo que sí y, desde luego, espero que así sea. Escribir supone ponerse bajo el paraguas de cada uno de tus personajes: pensar, sentir y hablar como ellos. Deseo que este ejercicio ficticio de empatía me haya ayudado y me ayude en mi relación con el paciente.

Escribir supone un nuevo canal de comunicación, con un registro propio. De cambios de registro y adaptación sabemos mucho en esta profesión. Además, observar a la persona y a su entorno, escuchar, hacer las preguntas pertinentes… nos lleva a poder establecer un primer diagnóstico. Algo muy parecido al hecho de crear una historia y personajes: observas la realidad, preguntas, te documentas, extraes lo importante y te lanzas a ello. Ambas son disciplinas que requieren formación, pero a la vez son intuitivas, reflexivas. Las dos se nutren con la experiencia, los años y, sobre todo, de las ganas de seguir aprendiendo.

P. ¿Tiene algún proyecto futuro pensado para continuar su carrera como escritora?

R. ¡Claro, siempre bulle algo aquí dentro, es un volcán aún en activo! Más relatos, más cuentos… Algunos nuevos, otros que dan continuidad a historias previas, y también revolotean ya las primeras páginas de una novela que espero que llegue, y os llegue, pronto.

enfermera, Escritora, Relatos

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