Didier Martínez: “El golpe de calor puede afectar a cualquiera si se dan las circunstancias adecuadas”

Lunes, 20 de julio de 2026

por Silvia López Criado

Las altas temperaturas y el aumento de mosquitos convierten el verano en una época de mayor riesgo para la salud. La deshidratación, el golpe de calor o las reacciones a las picaduras son algunos de los problemas más frecuentes, especialmente entre niños, personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas.

En esta entrevista, Didier Martínez Guerrero, enfermero de hospitalización en HM Sanchinarro (Madrid), ofrece recomendaciones para prevenir estos riesgos, desmonta algunos de los bulos más extendidos sobre el calor y las picaduras y reivindica el papel de la enfermería como referente en educación sanitaria y lucha contra la desinformación.

Didier Martínez Guerrero, enfermero de hospitalización en HM Sanchinarro

Golpe de calor: colectivos vulnerables y errores comunes

Pregunta.- Las temperaturas son cada vez más altas, lo que puede repercutir en la salud de las personas, sobre todo en los colectivos más vulnerables. ¿Cuáles son los principales riesgos para la salud durante las olas de calor?

Respuesta.- Cuando llegan las olas de calor se ve un aumento notorio en las consultas de urgencias por diferentes motivos que abarcan situaciones tales como personas con mareos, deshidratación, bajadas de tensión, agotamiento físico o quemaduras que en casos más graves pueden desencadenar en un golpe de calor, considerado como una urgencia médica y que requiere de atención inmediata.

Además, el calor puede influir en la descompensación de enfermedades que ya existen, especialmente en personas mayores o con problemas de corazón o respiratorios. Por eso es tan importante prevenir antes de que aparezcan los síntomas.

P.- ¿Qué errores son los más comunes cuando se intenta combatir el calor?

R.- Un error habitual es olvidarnos de lo importante que es el mantenernos hidratados y más aún en épocas del año en donde la inclemencia del sol juega un factor determinante en nuestra salud tanto física como mental, factores como el tomar bebidas con niveles altos de azúcar o alcohol, salir a la calle en horas puntuales del día sin la correcta protección solar  o incluso el realizar ejercicios al aire libre a altas temperaturas pueden desencadenar en situaciones que conlleven a requerir atención médica.

Verano: aumento de temperaturas e insectos

P.- Además del calor, la proliferación de insectos en la temporada estival es un problema cada vez mayor. ¿Por qué algunas personas parecen atraer más a los mosquitos que otras?

R.- Es una pregunta que nos hacen muchísimo. Y sí, hay personas que reciben muchas más picaduras que otras. Los mosquitos se guían por el dióxido de carbono que exhalamos, el calor corporal y algunas sustancias que eliminamos a través del sudor.

Incluso factores como el embarazo, el grupo sanguíneo, la mala higiene o llevar ropa de colores oscuros pueden hacer que les resultemos más “atractivos”.

P.- ¿Cómo distinguir una picadura normal de una que requiere atención médica? ¿Cuándo debemos preocuparnos por una reacción alérgica?

R.- Lo normal es que aparezca un poco de enrojecimiento, picor e inflamación alrededor de la picadura. Lo que nos debe hacer consultar es que la inflamación aumente de manera progresiva y considerable, aparezca pus, fiebre o mucho dolor.

Y, sobre todo, si después de una picadura cuesta respirar, se hinchan los labios o la lengua, aparece mareo o sensación de desmayo, en estos casos antes de automedicarnos hay que acudir inmediatamente a un servicio de urgencias dado que puede tratarse de una reacción alérgica importante.

P.- ¿Qué medidas son realmente eficaces para prevenir las picaduras? ¿Qué remedios funcionan para aliviar el picor y la inflamación?

R.- Lo que mejor funciona sigue siendo lo más sencillo: utilizar repelentes adecuados, llevar ropa ligera que cubra la piel cuando sea posible y evitar las zonas con agua estancada.

Además, hay que tener en cuenta que, en zonas boscosas, parques e incluso jardines domésticos es donde más prevalecen los mosquitos, por ende, la protección debe ser mayor; y si ya nos han picado, lo ideal es lavar la zona, aplicar frío local y utilizar algún producto específico si el picor es muy intenso. Y, aunque cueste, intentar no rascarse, porque es la principal causa de que luego se infecten.

P.- ¿Qué recomendaciones daría para niños y personas con piel sensible?

R.- Con ellos hay que extremar un poco más las precauciones. Es importante utilizar repelentes adaptados a su edad y en lo posible recetados por un profesional sanitario, proteger la piel con ropa ligera y mantenerla bien hidratada.

En los niños, además, conviene vigilar que no se rasquen continuamente, porque es muy fácil que una picadura termine infectándose.

Remedios caseros, ¿sirven realmente?

P.- ¿Qué remedio casero escucha con más frecuencia y no tiene base científica? ¿Sirven realmente la pasta de dientes, el vinagre o el barro para tratar una picadura?

R.- Seguimos escuchando de todo: pasta de dientes, vinagre, limón, barro, crema de manos… Son remedios muy populares, pero no han demostrado ser eficaces y algunos incluso pueden empeorar la situación.

El barro, por ejemplo, puede contaminar la herida y favorecer una infección. En la mayoría de los casos, menos, es más: agua, jabón, frío local y paciencia.

P.- ¿Qué bulo relacionado con el calor o los mosquitos le preocupa más como profesional sanitario?

R.- Quizá el que dice que “si estás acostumbrado al calor, no te va a pasar nada”. El golpe de calor puede afectar a cualquiera si se dan las circunstancias adecuadas.

También me preocupa que muchas personas resten importancia a la deshidratación porque piensan que solo ocurre en personas mayores. La realidad es que vemos pacientes de todas las edades por este motivo cada verano.

La enfermera, referente en educación sanitaria y lucha contra los bulos

P.- La enfermera o enfermero tiene un importante papel en la lucha contra la desinformación o bulos. ¿Cuál es la mejor manera de corregir una información falsa sin generar rechazo o desconfianza?

R.- Creo que lo primero es escuchar. Muchas veces las personas actúan de buena fe porque alguien cercano les ha dado un consejo. Si explicamos las cosas con un lenguaje sencillo, sin juzgar y apoyándonos en la evidencia científica, es mucho más fácil que confíen en nosotros. La cercanía y la comunicación asertiva sigue siendo una de las herramientas más importantes de la enfermería.

P.- Si tuviera que dar tres consejos para disfrutar del verano de forma segura, ¿cuáles serían?

R.- Lo resumiría en tres ideas muy sencillas.

La primera: beber agua con frecuencia, aunque no tengamos sed. La segunda: evitar el sol y el ejercicio intenso durante las horas de más calor y protegerse con crema solar, gorra y ropa ligera.

Y la tercera: prestar especial atención a las personas más vulnerables como lo son los niños, las personas mayores y aquellas a quienes tienen enfermedades crónicas, porque muchas veces necesitan que alguien les recuerde que también deben cuidarse.

educación para la salud, enfermería, golpe de calor, picaduras de mosquito, prevención

¿Quieres comentar la noticia?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*