“La profesión enfermera ha de desterrar por completo las formas de hacer basadas en la intuición o en la tradición, el único camino posible es que las actuaciones se sustenten en la investigación científica”

Lunes, 12 de agosto de 2019

¿Qué impacto tiene en la actualidad la enfermería en la ciencia? ¿Son suficientemente visibles los profesionales enfermeros en el ámbito de la investigación científica? Alessandra Campo, enfermera especialista en salud mental y doctoranda de Salud Pública en la Universidad del País Vasco, participó el pasado mes de abril, de la primera edición del evento Ogmios, organizado por la Federación Valenciana de Divulgación Científica y la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Nos atiende para hablar de todos estos aspectos y de la importancia de la divulgación de los conocimientos.

Pregunta: Háblenos del evento de Ogmios. ¿En qué consiste? ¿Qué objetivos se plantea?

Respuesta: Ogmios es un evento de divulgación científica organizado por la Federación Valenciana de Divulgación Científica y por la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Es la primera edición de un evento que pretende instalarse como referente en divulgación científica y dar voz a divulgadores y divulgadoras jóvenes que hablarán acerca de las revoluciones científicas que han tenido lugar en diferentes campos. Otro de los objetivos es visibilizar los múltiples formatos que existen para divulgar ciencia: el programa está lleno de charlas y mesas redondas, pero también de monólogos científicos, podcast, ilustración científica o vídeos de YouTube.

P.: Usted ofrecerá una charla, titulada “De dioses, cadenas y pastillas”, sobre la evolución de la concepción de la locura. ¿Qué aspectos de la misma tiene previsto abordar durante su ponencia? ¿Cómo ha sido dicha evolución?

R.: Resulta complicado abordar en una charla de 15 minutos todas las peculiaridades que giran en torno a la historia de la locura. En la mayoría de campos existen acontecimientos que marcaron un antes y un después en la historia de la ciencia y que son considerados verdaderas revoluciones. En la historia del abordaje de la locura también hay muchos hitos reseñables que han ido marcando el camino que nos ha traído hasta las concepciones que se tienen en la actualidad de los trastornos mentales; sin embargo, los diferentes contextos sociohistóricos han marcado de manera determinante esa evolución, haciéndola más tórpida. En la charla traté los jalones más significativos con la intención de recalcar cómo dicho contexto influye de manera determinante en lo que entendemos por locura.

P.: ¿En qué punto se encuentra en la actualidad la investigación referente a la locura?

R.: Sin duda se han dado muchos avances, especialmente si nos detenemos a recordar cómo se abordaban los trastornos mentales hasta hace muy poco. En diferentes épocas de la historia se ha cometido un mismo error: abordar los trastornos mentales desde enfoques reduccionistas. La investigación ha puesto en evidencia su complejidad y la necesidad de abordarlos simultáneamente desde diferentes perspectivas para abarcar toda su magnitud. Aquello de que hay que considerar a la persona como un ser biopsicosocial se cumple también en el ámbito de la salud mental. Sin embargo, creo que en el plano asistencial predomina el modelo estrictamente biomédico.

P.: El evento de Ogmios fue un congreso en el que participaron científicos de otras disciplinas, no solo de ciencias de la salud. ¿Cómo encaja la profesión enfermera junto con especialidades como la física o las matemáticas?

R.: Estupendamente. Reconozco que me sorprendió gratamente que me invitasen a formar parte del evento. Mi participación en él no se centró en temas relacionados específicamente con la enfermería: la charla, enmarcada en el ámbito de la salud mental, está relacionada con mi especialidad como enfermera, pero tiene un carácter general; y mi contribución a la mesa redonda estuvo relacionada con a psicología, carrera que estudio en la actualidad. Sin embargo, el hecho de que una enfermera participe como ponente en eventos de divulgación científica de este calado es algo a lo que no estamos acostumbradas en nuestra profesión.

Es probable que muchas personas se hagan esa misma pregunta que planteas por dudar de la consideración de la enfermería como ciencia. Este debate sobre si una disciplina es o no científica existe en la actualidad en algunos foros ajenos a la profesión. Creo que se basa en la consideración que se tenía en siglos pasados sobre qué es y qué no es la ciencia, una conceptualización que era, a mi parecer, un tanto reduccionista, al pretender encajar lo científico con una única característica: la falsabilidad. Con el tiempo se ha visto la evolución de ciertas disciplinas que en su origen carecían de rigor científico y que hoy en día su consideración de ciencia está más que consolidada, como puede ser la psicología. Como siempre, el contexto es determinante: las disciplinas que la sociedad considere “científicas” estarán supeditadas a cómo definimos qué es ciencia y qué no lo es.

La generación de conocimiento a través de métodos sistemáticos, verificables, reproducibles, generalizables… se ha extendido a multitud de campos más allá de los que tienen que ver con las ciencias formales como las matemáticas o las ciencias naturales como la física. Esa generación de conocimiento mediante una metodología científica no se ha limitado al estudio de las relaciones entre conceptos abstractos o a la comprensión de los fenómenos de la naturaleza, sino que ha incluido el estudio de fenómenos relacionados con el ser humano en su plano individual y social. Muchas disciplinas que aplican todo el conocimiento generado en dichas ciencias y que plantean nuevas preguntas a resolver han llegado a establecer cuerpos teóricos y métodos de investigación propios para abordar un objeto de estudio concreto. En la investigación enfermera ese objeto de estudio son los cuidados, sobre los que se puede investigar de manera sistemática, verificable, reproducible, generalizable… al fin y al cabo, bajo una actitud crítica y ávida de respuestas, al igual que en las ciencias mencionadas.

De todas maneras, siguen existiendo enfrentamientos velados provocados por el temor a que el campo de estudio propio no sea considerado como una ciencia, como si serlo dotase a ese ámbito de estudio de mayor relevancia. Pero esto es otro tema.

P.: De forma general, ¿qué impacto tiene en la actualidad la enfermería en la ciencia?

R.: La enfermería, como cualquier otro ámbito científico, sea básico o aplicado, contribuye a la generación de conocimiento mediante un enfoque crítico y en constante revisión. En concreto permite avanzar en esa generación de conocimiento en un campo muy específico, como ya he señalado: el de los cuidados. De esta manera la enfermería aporta un objeto de estudio propio que nace de la práctica clínica y que orienta ese nuevo conocimiento generado a dicha práctica, dando como resultado la enfermería basada en la evidencia. De esta manera, investigación y práctica beben la una de la otra dentro de una misma disciplina; pero al igual que las enfermeras nos apoyamos en las contribuciones de otros campos de investigación para avanzar en nuestra tarea, los resultados de la investigación enfermera impactan en otras disciplinas. Cualquier profesional de la salud debería sustentar sus decisiones clínicas en la evidencia científica disponible, y la enfermería contribuye a generar esa evidencia.

P.: ¿Cree que están suficientemente representados los profesionales enfermeros en la ciencia?

R.: Me gustaría que así fuese, pero lo cierto es que no tengo esa percepción. Mi respuesta está inevitablemente condicionada por lo que he visto durante mi labor profesional, así que quizás no sea reflejo de la realidad y, desde luego, no plasma el esfuerzo que hacen muchas enfermeras en este sentido. Cada vez hay mayor interés en la investigación, lo que creo que es muy positivo, pero aún insuficiente. Por un lado, necesitamos mayor soporte de las instituciones para favorecer la investigación científica y, por otro, estaría bien que el conocimiento generado llegase a personas que no pertenezcan únicamente al campo de la salud.

Desgraciadamente, me parece que la segunda condición está supeditada a la primera. Si no tenemos facilidades para investigar difícilmente podremos hacerlo con el rigor y la continuidad necesarios para generar conocimiento al que se le dé la consideración suficiente como para ser difundido más allá de la propia profesión. Desconozco el impulso que se le da en la actualidad desde las universidades a la investigación. Cuando yo me diplomé, en 2010, la realidad era que el grueso de enfermeras (por no decir todas), se iba directo al ámbito asistencial; no sólo por las facilidades en cuanto a encontrar trabajo, sino porque no se mostraba con suficiente ímpetu que existían otras opciones que también merecían la pena para el avance de la profesión, como la docencia o la investigación. Una vez en el ámbito asistencial ya, si eso, alguna que otra se interesaba por investigar ocasionalmente y como podía. Pero también hay trabas que nos hemos puesto las propias enfermeras. La famosa frase “esto siempre se ha hecho así” ha sido, y es, pero cada vez menos, un muro con el que nos hemos chocado demasiadas veces.

P.: Desde su punto de vista, ¿en qué situación se encuentra en la actualidad la producción científica enfermera?

R.: Desde mi punto de vista, totalmente parcial, creo que va hacia buen camino. El esfuerzo de muchas compañeras por poner en valor la necesidad de que las prácticas que llevamos a cabo en la labor asistencial estén sustentadas en la evidencia científica y de investigar bajo una metodología rigurosa va dando sus frutos. La producción científica cada vez es mayor en cantidad y mejor en calidad. Sin embargo, existe muchísima información que se comparte en determinados espacios que no cumple con unos criterios de calidad en cuanto a rigor metodológico; a lo que es necesario, en mi opinión, poner veto. La pretensión de querer conseguir los beneficios que investigar reporta en las puntuaciones a la hora de aspirar a una plaza fija en el ámbito asistencial, sumada al escaso rigor que se exige en los criterios de participación de algunas revistas o reuniones “científicas”, no hace ningún bien a la mejora en la calidad de la producción científica enfermera.

P.: En este sentido, ¿qué valor tienen congresos como este para dar a conocer la relevancia y las aportaciones de la enfermería en el mundo de la ciencia? Según su perspectiva, ¿qué medidas tomaría para mejora dicha situación y la visibilidad de los trabajos científicos enfermeros?

R.: Lo más reseñable de Ogmios es que se trata de un evento de divulgación. Es decir, lo que allí se va a hablar no tiene ni la formalidad ni los tecnicismos habituales en los congresos organizados por cada disciplina para difundir los últimos hallazgos entre los profesionales y las profesionales del campo; pero no carece de rigor.

Este tipo de evento es fundamental para dar a conocer las aportaciones a la ciencia de cualquier campo de conocimiento. Opino que hay que poner en valor la difusión de esas contribuciones y que hay que dejar en un segundo plano el empeño por catalogar de qué disciplina proceden, pero no de la voz de qué profesional proceden. Las aportaciones a la ciencia de la profesión enfermera serán visibles a la sociedad cuando sean enfermeras las que las comuniquen, algo que ya hacen muchas de ellas y que, desgraciadamente, no depende solamente de nuestra intención por difundir conocimiento, sino de que se nos dé un espacio en este tipo de encuentros.

En relación con el tema de la visibilidad, me parece reseñable mencionar la participación de Azucena Santillán en la iniciativa ciudadana Ciencia en el Parlamento. En esta iniciativa se pretende que la evidencia científica sea el fundamento a partir de cual se tomen las decisiones políticas. Me pareció admirable que se inscribiese en la convocatoria y que fuese escogida entre diferentes perfiles como técnico de asesoramiento científico. Digo que me pareció admirable porque, tristemente, en ocasiones somos las propias enfermeras las que nos ponemos los obstáculos y las que nos restamos valor. A muchas ni se nos habría ocurrido que las enfermeras también merecemos que nos den voz en ese tipo de iniciativa: nuestra labor profesional nos respalda.

Considero que se está haciendo un esfuerzo muy importante por visibilizar el trabajo de investigación de las enfermeras de la mano de muchas profesionales que se dedican a ello, pero que se hace difícil trasladar lo que se está haciendo a otros ámbitos ajenos a las ciencias de la salud precisamente por esa inferioridad que se nos intuye, en cuanto a capacitación por un lado y en cuanto a relevancia por otro; incluso a veces dentro de las mismas ciencias de la salud. Creo que es algo que también sucede en los medios de comunicación: no se nos tiene apenas en cuenta y esto no ayuda en que se conozca nuestra labor. ¿Ego? No, reconocimiento.

P.: ¿Qué importancia tienen la investigación científica y la divulgación de los conocimientos para la profesión?

R.: La profesión enfermera ha de desterrar por completo las formas de hacer basadas en la intuición o en la tradición. El único camino posible es que las actuaciones de las enfermeras se sustenten en la investigación científica, que aporta una metodología rigurosa a la hora de hallar respuestas a las preguntas que surgen de la práctica asistencial, docente o gestora. El rigor científico es lo que avala nuestra profesión.

Si bien creo que no todas las enfermeras tienen que dedicarse a investigar, defiendo que todas debemos consumir los resultados de las investigaciones que lleven a cabo otras compañeras. A veces esto resulta complicado, pero la divulgación puede facilitar el acceso a los resultados de esas investigaciones a enfermeras que no estén familiarizadas con un ámbito de estudio en particular, a otros profesionales de la salud y al público general. Según la población destinataria variará el lenguaje a utilizar o la herramienta y/o medio de difusión, pero en todos los casos la divulgación permite dar a conocer lo que se hace en la investigación sin perder rigor.

P.: En la actualidad estamos viendo la proliferación de movimientos como los

antivacunas o las pseudociencias, ¿a qué cree que se deben estas corrientes de pensamiento? ¿Qué papel juegan las redes sociales en la extensión de bulos  sanitarios?

R.: Las pseudociencias deben ser catalogadas necesariamente como ausentes de evidencia científica y peligrosas en sí mismas. Desconozco todas las variables que pueden influir en su propagación, pero diría que confluyen varios elementos: la impunidad de la que se sirven para aumentar su virulencia; el dogmatismo de sus postulados; y en cuanto a las pseudoterapias, su facilidad para conectar con las emociones de las personas y ofrecer promesas (vacías) de salud y/o felicidad. Quiero recalcar que caer en las pseudociencias no tiene relación con la inteligencia de la persona

Las pseudociencias ven favorecida su propagación gracias a las redes sociales, precisamente por ser un espacio en el que esa impunidad de la que se benefician es más evidente.

P.: En este sentido, ¿cuáles son los principales retos de la enfermería como ciencia?

R.: Las pseudociencias calan especialmente en el ámbito de la salud y las enfermeras estamos en una situación privilegiada para combatirlas dada la relación estrecha que tenemos con las personas usuarias de los servicios de salud. Tenemos por ello la obligación de mantenernos correctamente informadas y actualizadas, además de transmitir información veraz. El principal reto que veo en torno a este tema, de manera general, es el de conseguir que esa información fidedigna cale en las personas para que tengan una mayor libertad de decisión respecto a su salud.

P.: Usted forma parte del proyecto de divulgación LOGOS elkartea. Háblenos de la iniciativa. ¿En qué consiste? ¿Con qué objetivos la pusieron en marcha?

R.: Vivimos en una sociedad dependiente de la ciencia y la tecnología a todos los niveles. Una sociedad que comprenda los fundamentos en los que se sostiene es una sociedad más difícil de manipular, y la divulgación de la ciencia puede jugar un papel determinante en ese aspecto. Este hecho, sumado al de que vivimos en un mundo de desigualdades hizo que algunas personas nos planteáramos hace un tiempo cómo aunar ambos frentes: divulgación científica y acción social. En este contexto nace la Asociación para la divulgación científica LOGOS elkartea, asociación sin ánimo de lucro que surge en enero de 2018 con el firme propósito y la ilusión de divulgar la ciencia de forma clara, amena, en distintos formatos y a todas las personas, especialmente a aquellas con menos recursos o en situación sociocultural de mayor vulnerabilidad.

En concreto, los fines de la asociación son: acercar la cultura científica a zonas geográficas que, por sus características socioeconómicas y la falta de respaldo institucional, tienen una mayor dificultad de acceso a la misma y fomentar el acceso y reparto equitativo de los recursos públicos relacionados con la cultura científica, promoviendo el desarrollo social y la igualdad de oportunidades.

Somos un grupo de 11 personas heterogéneas en formación y trayectoria profesional con experiencia tanto en divulgación científica como en participación en proyectos sociales. En concreto, nuestras labores consisten en realizar actividades de divulgación en colegios e institutos y desarrollar herramientas educativas para los mismos, así como organizar eventos, charlas, talleres, exposiciones, etc. destinadas al público general en barrios con las características descritas anteriormente. También divulgamos a través de nuestra página web (crystalclear.es) donde además aparece recogida toda esta información.

P.: Según su experiencia, ¿qué valor tienen los nuevos espacios online como plataforma de divulgación del conocimiento científico?

R.: Plataformas online como Youtube, Twitter, blogs, etc. están haciendo mucho más accesible el conocimiento, lo que facilita la democratización de la ciencia, combate la desinformación e incluso puede suponer una herramienta a utilizar en centros educativos. Además, las nuevas generaciones consumen una gran cantidad de contenido en estas plataformas. Comprometerse a dotarlas de contenido científico atractivo y de calidad es apostar por fomentar el pensamiento crítico en las personas jóvenes y por visibilizar el trabajo que se realiza desde el ámbito científico, lo que puede inspirar a muchos/as de ellos/as para que sigan el mismo camino o, cuanto menos, para que comprendan por qué la ciencia merece ser defendida a capa y espada.

Ciencia, enfermería, investigación científica

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