Las enfermeras de la Brigada Lincoln, una historia de la profesión en guerra

Jueves, 13 de abril de 2017

La primera fuerza militar no segregada racialmente de la Historia de Estados Unidos, la famosa Brigada Lincoln, combatió en España durante la Guerra Civil. Brigadistas voluntarios, en total, 2.800 americanos, de los que murieron más de un tercio, acudieron al conflicto para luchar a favor de la República. Pero con esta sección viajaban también enfermeras idealistas que perseguían combatir el fascismo golpista ejerciendo su profesión en los hospitales de campaña, conduciendo ambulancias o retirando heridos del frente.

La Guerra Civil (1936-39) atrajo a España las miradas internacionales como ningún otro acontecimiento en la Historia. Como preludio de la Segunda Guerra Mundial, los futuros combatientes se pusieron a prueba en territorio español, y cada bando, el republicano y el nacional, recibió la ayuda de los países que concordaban ideológicamente con cada uno o con el que mejor representaba sus intereses.

Uno de los apoyos que recibieron los republicanos fue el de la Brigada Lincoln, proveniente de Estados Unidos. Estos milicianos voluntarios combatieron en diferentes batallas y frentes, como la del Jarama, Belchite, Teruel o Valencia. Estos brigadistas fueron una de las secciones más famosas del ejército republicano, y con ellos viajaban también enfermeras.

Salaria Kea

Salaria Kea, enfermera afroamericana, activista contra la invasión italiana de Kenia en 1935, se subía a bordo, en marzo de 1937, del barco SS París, que la traería a España.

Esta profesional, junto con otros doce voluntarios sanitarios encabezados por el cirujano Edward K. Barsky, uno de los fundadores de la Oficina Médica Estadounidense para Ayudar a la Democracia Española (AMB), se instaló en el hospital de campaña Villa Paz, situado a las afueras de Madrid. Esta enfermera, a su regreso a su país natal en 1938 después de escapar al cautiverio al que el bando nacional la sometía, se dedicó a ofrecer conferencias sobre la necesidad de seguir enviando voluntarios sanitarios a España. Kea, cuyas experiencias se recogen en el libro Mississippi to Madrid. Memoirs of a black american in the Spanish Civil War (1990) de James Yates, también sirvió en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.

Linni de Vries

Linni De Vries, miembro del Partido Comunista estadounidense, hecho que la obligó a exiliarse a México durante los años de histeria del maccarthismo, fue una de las enfermeras más activas de la AMB.

De Vries partió a España en enero de 1937, igualmente a las órdenes de Barsky, y, meses después, a su vuelta a Estados Unidos, siguió el ejemplo de sus compañeras de profesión y sus charlas sobre lo necesario de la ayuda sanitaria en el conflicto español fueron frecuentes.

La Guerra Civil y su experiencia de la misma dejaron profundamente marcada a esta enfermera, que destacaba el idealismo de los combatientes republicanos y la mentalidad del pueblo español frente a la tesitura en que se encontraba. Robert Coale, de la Universidad de París, en su artículo Voluntarias estadounidenses en la Guerra Civil: testigos de transformaciones sociales (2005), citando la carta del 15 de marzo de 1937 de esta enfermera, recogida en el libro Letters of the Lincoln Brigade from the Spanish Civil War (1996), de Cary Nelson y Jefferson Hendricks, recoge las palabras de De Viries describiendo al pueblo español: “Viven en una sociedad semifeudal y aún están en un nivel de pensamiento político mucho más elevado que el proletariado estadounidense. Son vivos, sensibles e inteligentes (…). Mi enfermera, Modesta, llegó ayer por la tarde con una ambulancia. Ninguna labor es demasiado para ella, hace cuatro semanas era una campesina y hoy en día pone inyecciones”.

Una labor fundamental

Como hemos visto, el trabajo de las enfermeras voluntarias que se alistaron en la Brigada Lincoln no se limitó a aspectos sanitarios. También realizaron una labor de difusión de la guerra y ayuda a los que aún combatían; de cualquier forma, hicieron una función en el mismo sentido tan importante como la que llevaron a cabo otros nombres más conocidos y reconocidos como Ernest Hemingway, John Dos Passos, Gerda Taro o Martha Gelhorn. Gracias a las experiencias, los relatos, las conferencias y los libros de estas enfermeras podemos encontrar un testimonio de primera mano prácticamente desconocido, pero igualmente imprescindible, de la Guerra Civil.

Sin embargo, a pesar de todo lo que Kea, De Vries y tantas otras profesionales de enfermería, no solo de esta brigada hicieron, cuyo trabajo dio a conocer la doctora Isabel Antón Solanas en su tesis Evolución de le Enfermería española durante la Guerra Civil que asoló España entre 1936 y 1939 (2010), su labor ha pasado prácticamente desapercibida.

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