“Para los pacientes con trastorno bipolar el autocuidado y la regularización de hábitos son dos pilares fundamentales para su estabilidad”

Viernes, 19 de junio de 2020

“Los pacientes con trastorno bipolar deben llevar una vida ordenada y construir unos hábitos. Romper con su rutina de golpe y tener que adaptarse a una nueva ya de por sí es difícil, por lo que han de doblar su capacidad para recuperar ese orden. En algunos casos, ha llevado a un aumento de la ansiedad”, explican Laura Egido y Carolina Muñoz, enfermeras de la Unidad de Trastorno Bipolar de la Clínica Nuestra Señora de La Paz, de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios, sobre la forma en que las circunstancias actuales, a raíz de la pandemia de COVID-19, han tenido su impacto en el día a día de estas personas.

Laura Egido. Foto: Clínica Nuestra Señora de La Paz

Así, durante la época de confinamiento “lo más importante sigue siendo la regularidad de hábitos”. En algunos casos, esto puede ser más fácil al estar en casa, pero pueden surgir problemas en ámbitos como el sueño, la alimentación o el ejercicio, por ejemplo. “En el confinamiento los ritmos biológicos se ven afectados y existe un mayor riesgo para estos pacientes de que esas alteraciones les afecte negativamente en su enfermedad”, completan.

Intervenciones enfermeras en pacientes con trastorno bipolar

El trabajo de las enfermeras con este tipo de pacientes durante esta época se está llevando a cabo mediante consultas online, seguimiento telefónico o por email, afirman; se han seguido realizando intervenciones grupales, también de forma telemática. Y para dar respuesta a las necesidades de este colectivo, las enfermeras “evaluamos cada una de ellas, creando unos objetivos con el fin de ayudar al paciente a mantener una estabilidad. Les guiamos y autorizamos en el seguimiento y cumplimiento de todos esos objetivos”.

Para ello, la comunicación y el trabajo en equipo son las herramientas más importantes, aseveran. En cuento a la primera de ellas, es necesario efectuar un seguimiento y una evaluación de las necesidades del paciente; además de la vinculación enfermera-paciente, “que no se debe perder pese a no poder vernos en persona”. En lo que respecta a la segunda, ante la detección de un problema con un paciente, “existe una comunicación fluida entre los miembros del grupo”, por lo que inmediatamente se aborda la crisis de forma multidisciplinar, “buscando, entre todos, las soluciones más apropiadas a cada caso, y, si fuera preciso, incluso se realizaría un ingreso en la clínica, para tener al paciente más controlado en cada momento”.

Como en cualquier actividad enfermera, “es fundamental aplicar el proceso de atención de enfermería. En cualquier situación continuamos prestando la máxima atención a nuestros pacientes con el fin de realizar una valoración integral de su estado, y poder detectar áreas de déficit y áreas de mejora”. Una vez identificadas, se consensúan con el paciente, haciéndole partícipe de su tratamiento, determinados objetivos que se han de cumplir alcanzar para conseguir las mejoras que se desean.

“Intervenimos dando pautas, consejos e instrucciones, como la educación para la salud, educación en hábitos saludables… que la persona pone en práctica”. De esta forma, en cada sesión, o entrevista, se va reevaluando la situación, con respuestas a las dudas y conocimientos que el afectado va adquiriendo. “Hay que destacar que es preciso llevar un control analítico de los niveles de ciertos medicamentos”, exponen.

Carolina Muñoz. Foto: Clínica Nuestra Señora de La Paz

Estas enfermeras señalan, por otra parte, que durante esta pandemia, los pacientes no han experimentado una especial agudización de las fases de su enfermedad, debido a que el equipo de la unidad está realizando un “seguimiento exhaustivo. Hay quienes incluso están mejorando en cuanto a horarios y regularidad de hábitos. En cambio, otros sí han tenido situación de desestabilización de su patología”. Para los pacientes con trastorno bipolar, insisten, “el autocuidado y la regularización de hábitos son dos pilares fundamentales para su estabilidad. Por tal motivo, las enfermeras debemos continuar con su seguimiento y adaptar todas las necesidades del paciente a esta situación”.

Por todo ello, Egido y Muñoz quieren transmitir al resto de sanitarios que “estamos pasando por una época que nadie podría prever. Hemos demostrado que somos más fuertes de lo que creíamos y que debemos adaptarnos para seguir con nuestra labor más importante: cuidar. Si todavía hay profesionales que se resisten a utilizar estas herramientas, se les anima a que lo hagan, ya que nos han facilitado mucho la labor durante el confinamiento”, concluyen.

COVID-19, enfermeras, trastorno bipolar

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