Primer quirófano oncológico con navegador del mundo

Jueves, 19 de diciembre de 2013

El Hospital Gregorio Marañón de Madrid se ha convertido en el primer centro del mundo que dispone de un quirófano oncológico equipado con un navegador que permite interaccionar en tiempo real, tanto con los tejidos del paciente afectados o no por el cáncer, como con el aplicador de radioterapia para radiar la zona tumoral.

Este sistema se utilizará en cirugías de tumores malignos tratados con radioterapia intraoperatoria, con el fin de conseguir una mayor precisión en la radiación de los tejidos con riesgo cancerígeno tras la extirpación del tumor.
Este nuevo sistema de guiado por imagen ha sido creado por investigadores del Hospital Gregorio Marañón, la empresa GMV y las Universidades Carlos III de Madrid y Complutense, en el marco de proyectos de investigación financiados por la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Economía y Competitividad.
Reecientemente, la revista Physics in Medicine and Biology publicó el desarrollo y validación de la precisión de este sistema, ya que es el primer navegador capaz de localizar un punto del paciente previamente referenciado por el especialista.

Para la instalación de este equipamiento, se realizó una completa remodelación del quirófano que, en la actualidad, cuenta con pantallas de alta definición y calidad diagnóstica para visualizar la imagen en 3D del paciente, tres cámaras de videovigilancia y un conjunto de ocho cámaras infrarrojas para la navegación en tiempo real colocadas en torno al área quirúrgica que permiten captar el movimiento de objetos durante todo el procedimiento.

El personal médico dispondrá de una representación en 3D del enfermo y del aplicador que conduce la radiación, de manera que puede guiarse dentro del paciente a través de las pantallas de alta definición del quirófano. Sobre dicha representación tridimensional, reconstruida a partir de un escáner previo, se realiza un seguimiento de la colocación del aplicador sobre el lecho tumoral con el objetivo de radiar exclusivamente los tejidos con residuo o riesgo cancerígeno predeterminados en cada paciente.

Asimismo, se puede predeterminar y ajustar in situ la zona, la profundidad y dosis que recibirá cualquier tejido (como piel, hueso, músculo, intestino o vejiga) y comprobar si existe algún riesgo añadido para los tejidos sanos.

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