Profesionales sanitarios de Málaga consiguen preservar la fertilidad de una paciente con cáncer de cuello de útero

Martes, 4 de septiembre de 2018

Profesionales de la Unidad de Gestión Clínica de Ginecología y Obstetricia del Hospital Regional Universitario de Málaga han preservado la fertilidad de una paciente de 37 años con cáncer de cuello de útero a través de una compleja técnica en quirófano que ha permitido conservar su aparato genital.

Esta intervención quirúrgica ha combinado la vía laparoscópica-vaginal con el objeto de que esta mujer pueda ser madre en el futuro si así lo desea. Denominada traquelectomía radical laparoscópica, consiste en la extirpación total del cuello uterino, parte de la vagina y los ganglios de la pelvis con cirugía mínimamente invasiva conservando el cuerpo uterino, las trompas y los ovarios.

Además, durante la operación, los cirujanos hicieron una biopsia selectiva de ganglio centinela de los linfáticos pélvicos por vía laparoscopia transperitoneal con la intención de confirmar la ausencia de la enfermedad en ganglios extirpados y en el borde quirúrgico. Tras esto, procedieron a la reconstrucción del aparato genital anclando el útero al borde vaginal. Hasta la fecha, para el tratamiento de esta enfermedad todas las pacientes eran sometidas a una histerectomía radical, que consiste en la extirpación del útero, el cuello uterino, ambos ovarios, ambas trompas de Falopio y el tejido circundante.

Así, el director de la unidad, Jesús Jiménez, apunta a que esta intervención está indicada siempre y cuando la paciente cumpla varios criterios, como el deseo de preservar la fertilidad, la confirmación de cáncer de cérvix, que tenga un carcinoma invasivo epidermoide, adenocarcinoma, o adenoescamoso, y que el tamaño tumoral sea menor a dos centímetros. El proceso oncológico debe hallarse en una etapa incipiente, que el tumor esté limitado a cérvix y que haya sido confirmado por resonancia magnética nuclear preoperatoria. El límite de edad es de 40 años y la paciente no puede presentar metástasis en los ganglios linfáticos pélvicos.

La ginecóloga que ofreció la posibilidad de preservar la fertilidad a la paciente al cumplir los criterios mínimos para ello por seguridad, Marta Martínez, reconoce que, si bien nadie está preparado para un diagnóstico oncológico, el caso es aún más complejo en mujeres jóvenes que no han tenido hijos. “Cuando se le explica que se le debe extirpar su útero, no solo siente la incertidumbre y el miedo de lo que le va a pasar, sino que a eso se le une una realidad terrible porque se plantea que su proyecto vital morirá para siempre”, explica.

Dada esta situación, Martínez apunta a que esta técnica le permite afrontar la enfermedad desde otra perspectiva. “Luchará por su vida pero también por sus sueños, por el hijo no nacido pero que gracias a la técnica quirúrgica utilizada podrá concebir. A las pacientes hay que ayudarlas en todas sus dimensiones, no solo físicas, sino también emocionales y sociales. El médico ha de ser, ante todo, humano, y ello conlleva ayudar a nuestras pacientes a afrontar su enfermedad como un paréntesis que deje la menor huella en ella y que la vida prosiga su camino lo más cercano a como la había planeado”, explica.

Una vez se ha llevado a cabo el primer caso con éxito, el Hospital Materno Infantil, centro donde su ubica la Unidad de Gestión Clínica de Ginecología y Obstetricia del Hospital Regional Universitario de Málaga,  ha incorporado esta indicación a su cartera de servicios para que las pacientes que reúnan los criterios para la intervención y lo soliciten puedan preservar su fertilidad.

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