La historia de la enfermera que creó Herix, una pulsera que identifica alergias

Viernes, 4 de septiembre de 2026

por diariodicen.es

Hay momentos que una madre enfermera tampoco puede controlar. El 6 de febrero de 2020, Pilar Moreno recibió una llamada del colegio de su hijo Iker. Había comido macarrones con pesto y comenzaba a notar picor en la lengua y dificultad para respirar. Tenía diez años y ya se conocían varias de sus alergias alimentarias, entre ellas a los frutos secos, el melocotón, el kiwi y el mango, además de estar sensibilizado a LTP, una proteína presente en numerosos alimentos de origen vegetal.

Al llegar al centro escolar, Iker ya presentaba dificultad respiratoria. El hospital estaba a seis minutos en coche y decidió trasladarlo directamente. Allí sufrió una anafilaxia grave, con afectación respiratoria e inestabilidad hemodinámica, y precisó adrenalina intramuscular y otros tratamientos.

A partir de este episodio, Pilar Moreno convirtió el accidente que sufrió su hijo Iker en una pulsera que permite identificar sus alergias y acceder, mediante un código QR, a instrucciones para actuar ante una anafilaxia.

Herix, pulsera que identifica alergias. Copy Herix

De una anafilaxia a una herramienta para proteger contra las alergias

La experiencia no terminó al salir del hospital. Al día siguiente, Moreno comenzó a buscar formas de mejorar la respuesta ante una situación similar. Grabó un vídeo casero utilizando un autoinyector de adrenalina y una naranja para mostrar de manera sencilla cómo utilizarlo y lo hizo llegar al colegio. El centro, por su parte, revisó el protocolo de actuación con los alumnos que tenían alergias alimentarias.

Sin embargo, hubo una frase de Iker que terminó marcando el rumbo de lo que vendría después.

“Me dijo: ‘Mami, otra vez no corras tanto, porque si te hubiera pasado algo, ¿quién me hubiera curado?’”. Aquellas palabras acompañaron a Pilar durante años. La idea era encontrar una solución sencilla que permitiera identificar al menor y facilitar la actuación de cualquier persona que estuviera a su alrededor si ella no estaba presente.

Herix, una pulsera pensada para el día a día

El proyecto comenzó a desarrollarse en julio de 2025. Moreno conoció el concurso Enfermería Emprende, dentro del Congreso de Innovación y Liderazgo de Enfermería (FILEN) y decidió presentar aquella idea que había ido madurando.

La propuesta terminó ganando la beca al mejor proyecto de innovación. Desde entonces, el diseño ha ido evolucionando hasta convertirse en una pulsera de silicona hipoalergénica concebida para que los niños puedan llevarla habitualmente sin que se convierta en un elemento extraño en su día a día.

La identificación se realiza mediante siete iconos. Seis corresponden a determinados alérgenos (huevo, proteína de la leche, crustáceos, pescado, cacahuete y frutos secos) y el séptimo, denominado “Alergia”, permite identificar de forma general a menores con otras alergias alimentarias.

La pulsera incorpora además un código QR. Al escanearlo con un teléfono móvil se accede a un vídeo informativo, locutado y subtitulado, en el que se explica cómo reconocer una anafilaxia y cómo utilizar el autoinyector de adrenalina correspondiente. No requiere descargar ninguna aplicación ni registrarse.

La herramienta pretende, de este modo, ofrecer información rápida a la persona que se encuentre con el menor en una situación de emergencia.

Reconocimiento a una iniciativa nacida desde la enfermería

En pocos meses, Herix ha acumulado varios reconocimientos. Además de la beca al mejor proyecto de innovación de Enfermería Emprende, ha recibido el Premio de Internet 2026 en la categoría de Emprendimiento e Investigación-Salud y el Premio Cámara de Terrassa 2026 a la Mejor Iniciativa Emprendedora. También fue finalista, en tercera posición, en los Premios Somos Digital 2026, dentro de la categoría Innovación y Talento Digital.

La iniciativa se ha presentado asimismo como comunicación científica en el Congreso de SEICAP, celebrado en Sitges en mayo de 2026, y en el Congreso Nacional de Enfermería Escolar de Castellón, en junio.

Para Moreno, estos reconocimientos tienen un doble significado. Por un lado, suponen un respaldo a un proyecto construido con recursos limitados y muchas horas de trabajo. Por otro, representan también un reconocimiento a su trayectoria como enfermera.

Formación para actuar sin miedo

La experiencia de esta enfermera también le ha permitido identificar una de las principales necesidades que, a su juicio, persisten en torno a las alergias alimentarias: la formación.

Familias, centros educativos, monitores y personal de comedor pueden encontrarse ante una anafilaxia sin sentirse suficientemente preparados para intervenir. El temor a equivocarse o a administrar adrenalina cuando finalmente no resulte necesaria puede convertirse, según Moreno, en una barrera para actuar.

La formación, añade, debería abordar no solo la respuesta ante una emergencia, sino también la prevención, la identificación de riesgos y el impacto que las alergias alimentarias tienen en la vida cotidiana de los niños y sus familias.

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