¿Qué influencia tienen el humor y las emociones positivas en los pacientes?

Viernes, 15 de noviembre de 2019

Begoña Carbelo es enfermera y doctora en Psicología. Con dos libros a sus espaldas, El humor en la relación con el paciente y El arte de concienciarte, y desde su experiencia docente nos atiende para hablar de la importancia del uso de terapias alternativas para complementar el tratamiento de los pacientes y los beneficios para las personas afectadas, y también para los profesionales sanitarios, de las emociones positivas.

Pregunta: Desde su experiencia, ¿cómo repercuten las emociones positivas en la recuperación de los pacientes?

Respuesta: Hace ya tiempo que la biología afirma los beneficios de las emociones positivas, la risa o el humor, y otras muchas, como la gratitud, la esperanza o el optimismo. Las emociones inciden en los seres humanos porque no solo se encuentran en el sistema límbico, sino que circulan y se reparten por todo el cuerpo en una comunicación global que incluye los sistemas endocrino, digestivo, cardiovascular o respiratorio porque se generan endorfinas.

Pero lo que considero más importante es que a nivel emocional los sentimientos positivos repercuten en la evolución y la recuperación de los procesos de enfermedad porque aumentan la motivación, potencian la confianza y la energía que se crea en el sistema cognitivo y emocional, permitiendo aumentar las capacidades para una mejor y más ágil adaptación.

P.: ¿Ha podido observar mejoras en el estado de las personas tras aplicarles terapias alternativas, como las basadas en el humor o la risa?

R.: Los disgustos y desafíos de la vida son una constante, y tomárselos con algo de humor o una actitud sonriente contribuye a cicatrizar las heridas. La risa nos permite contactar con nuestra parte ingenua, primaria, no contaminada, con nuestro niño interior. No se trata de simplificar, sino que estos tipos de intervenciones facilitan que los problemas se pongan entre paréntesis durante un tiempo. Mi experiencia es que se mejora, pero se tiene que seguir trabajando a nivel personal después de la intervención terapéutica.

P.: ¿Existe alguna otra terapia de este tipo que haya podido comprobar que repercuta de forma beneficiosa en la salud de los afectados?

R.: Claro que existen numerosas actividades y terapias que repercuten beneficiosamente; por ejemplo, la meditación o mindfulness. Cada vez hay más estudios sobre los efectos de la meditación sobre enfermedades crónicas, y sobre el estrés y la ansiedad. Fuera del contexto religioso, la meditación aporta beneficios personales, y algunas prestigiosas universidades afirman que, en cuanto a resultados, lo trascendente también puede estudiarse. Otro ejemplo es el contacto físico con las manos. La utilización del tacto tiene un efecto significativo sobre las personas: se calman y sienten que son consideradas y acogidas, se relajan.

En mi humilde experiencia, creo que tienen repercusiones favorables y escaso riesgo evaluar ciertos efectos. Y soy partidaria de incluir todo lo que pueda ser de ayuda o útil a las personas para mejorar y adaptarse, para vivir satisfechas y tranquilas.

P.: En la actualidad es docente en el Centro Universitario de Ciencias de la Salud San Rafael-Nebrija, ¿cómo aborda en sus clases este tipo de aspectos dentro de la formación enfermera de sus alumnos?

R.: Yo imparto Psicología General y de la Salud y Psicología Social y Comunicación, y muchos de los conocimientos que he ido incorporando en mi vida se pueden incluir en los programas de forma transversal. Es cierto que hay un programa que impartir, pero el mensaje que transmito es que las enfermeras debemos vivir las experiencias antes de aplicarlas con los pacientes.

Por supuesto que no todos los estudiantes son permeables a las propuestas, algunos son más entusiastas y otros van madurando las ideas que germinarán, o no, cuando estén preparados para ello. Pero el campo de la Enfermería es muy amplio, todo sirve para aprender, y la intuición y la innovación llegan con la experiencia. Considero que todos podemos ser jardineros de nuestro cerebro y sembrar o recoger cuando llega el momento adecuado.

P.: Es autora, además, de varios libros: El humor en la relación con el paciente y El arte de concienciarte. Háblenos de su obra.

R.: Son dos libros que se corresponden con dos momentos vitales diferentes. El primero se manifestó como fruto de la búsqueda de evidencia para realizar la tesis doctoral, que trata de la relación humor-salud-estrés y la validación de un cuestionario para medir el sentido del humor.

Para mí fue un grato descubrimiento observar la cantidad de enfermeras de todo el mundo que trabajan el humor y la risa con sus pacientes, mayores, adultos o niños. Profesionales que investigaban todas las dimensiones del humor. Ante tanta evidencia asumí la responsabilidad de ordenarlos y difundirlos, sobre todo para los trabajadores de la salud. Así nació El humor en la relación con el paciente, y fue una gran satisfacción y agradecimiento que el prólogo lo escribiera Luis Rojas Marcos, psiquiatra español en la Universidad de Nueva York, y todo un honor que en la portada aparezca una viñeta de mi apreciado y ya fallecido amigo Antonio Fraguas, Forges.

El arte de concienciarte. Impulsa tu vida es una obra que aparece en un momento vital de conectar con el sentido de la vida y de plantearnos la relación que tenemos con el universo y con otros seres humanos. Es un ensayo que recoge una visión multidisciplinar de lo que es el enigma de la conciencia humana. A nivel práctico, la conciencia nos lleva a gestionar mejor nuestra vida, tener objetivos y alcanzarlos, a ser más felices, y es un gran componente de nuestra realidad, un ingrediente básico que nos distingue de todo el resto de seres vivos de la naturaleza.

P.: ¿Qué aspectos de la labor profesional trata en sus libros? ¿Con qué objetivo los escribió?

R.: Tanto los libros como los artículos que he difundido en mi vida profesional tratan aspectos teórico-prácticos de los aspectos humanos que impregnan nuestra existencia y que nos influyen a nivel personal y profesional.

La vida de los trabajadores de la salud está expuesta al desgaste, que viene determinado por nuestro estilo de vida, y porque trabajar con el dolor y las pérdidas, el miedo y la tristeza, agotan emocionalmente. Es importantísimo el tema del estrés profesional y, sin embargo, no se le tiene en cuenta. A partir de 2021 va a considerarse que sea una enfermedad laboral, porque, hasta ahora, los profesionales que lo padecen no encuentran reconocimiento.

Por resumir mucho, mi objetivo al escribir es llamar la atención acerca de lo que he vislumbrado importante a lo largo de mi vida laboral, el humor, la resiliencia, el estrés, la conciencia… Aspectos que he ido abrazando y experimentando y que alimentan mi empatía y humanidad, cuidan de mi salud y armonía, y me aportan beneficios a nivel psicológico, físico, emocional y espiritual.

P.: En este sentido, ¿qué importancia tiene, tanto para los pacientes como para los profesionales, el empleo del humor durante los cuidados?

R.: El humor es un concepto amplio que va más allá de la risa. Resulta que se necesita reír también ante la desdicha, y las adversidades están y van a estar presentes en los procesos de enfermedad; son ineludibles. Pero la actitud con que nos enfrentamos a ellas, nuestra conciencia o grado de darnos cuenta de que podemos optar y elegir emociones más agradables o actitudes más flexibles es una capacidad única de los seres humanos.

Por otro lado, el humor alivia la tensión y la inseguridad, equilibra el ánimo, nos permite compensar las circunstancias desafortunadas y es un regalo de nuestra naturaleza humana. El buen humor nos alegra la vida, y sentir que somos capaces de ayudar a nuestros pacientes con una sonrisa no solo tiene efectos beneficiosos sobre ellos, sino sobre todos nosotros.

Después de más de 40 años de profesión me siendo ilusionada y creo vivir en un buen momento. La mente es maravillosa y responde con plenitud si se la sabe conducir, con mejoras en eficacia y rendimiento, compromiso con el trabajo, motivación, ilusión y salud laboral. Pero requiere ciertas condiciones favorables, como la calma y la concentración, estategias para gestionar emociones, habilidades de escucha y, sobre todo, sentir una guía, un seguimiento y un apoyo. El futuro es de más humanidad y esperanza.

Begoña Carbelo, Emociones positivas, enfermera, enfermería, Estudiantes de enfermería, humor

2 Respuestas a “¿Qué influencia tienen el humor y las emociones positivas en los pacientes?”

  1. Un saludo especial para la Dra. Carbello.

    No tengo duda que su planteamiento es muy objetivo. Cuando tomas las adversidades con humor y con risas, disminuye la tensión y se contagia a las demás personas de esa sensación de bieneatar.

    Éxitos querida maestra y que sigas produciendo material para nuestra disciplina la Psicología.

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