Saltando barreras idiomáticas

Miércoles, 3 de julio de 2019

La enfermería es de filosofía humanista. ¿Cómo puede ser que día a día se hable de “humanizar” la profesión? Desde el momento que pones un pie dentro de la Facultad de Ciencias de la Salud debes saber que el ser humano es un ser holístico. Este pequeño ser humano, cuando le sacas de su entorno, pasará a convertirse en un ser vulnerable que necesita ser escuchado y entendido, necesita un cobijo. Así mismo, dentro de esa misma facultad apenas cuentas con los dedos de una mano las asignaturas basadas en la comunicación, una teoría que te guíe y te dé herramientas para comenzar a lidiar con personas íntegras y no únicamente con patologías.

Cuando una persona enferma es la misma enfermedad el obstáculo a sobrepasar, y no se superará únicamente con medidas físicas, sino que requerirá de una concienciación de esta, un entendimiento en sí mismo del proceso. Los profesionales de la enfermería pueden ayudar en esa sucesión utilizando los recursos internos del paciente, junto con los propios que se le suponen como profesional. De hecho, la idea de usar lo intrínseco del paciente ya lo expuso Ida Orlando, quien demostró que la enfermera no solo se comunica unidireccionalmente, sino que fomenta que sea el propio paciente quien se comunique consigo mismo. De esta manera, es él quien busca sus propias soluciones y, por lo tanto, participará de forma activa en el proceso que tendrá claramente más probabilidades de terminar con éxito.
El hecho de mejorar las habilidades comunicativas, de fomentar un diálogo, ya puede suponer un hándicap para quien se dedica a la práctica enfermera dentro del país que ya conoce, donde probablemente ha crecido y se ha desarrollado. Pero ¿qué sucede cuando la enfermera emigra?

Son habituales las noticias desde Alemania, Suiza o Inglaterra que buscan profesionales españoles, y no son pocos quienes se lanzan a ello. Pues bien, trabajar en otro país supone resetear todo nuestro sistema operativo, desde los protocolos vigentes hasta el curso de la investigación, pasando por los materiales utilizados cada jornada. Todo es sujeto de convertirse en un pequeño nuevo reto diario.

La barrera lingüística puede suponer un obstáculo en el día a día de nuestra práctica, desde la dificultad para hacer una adecuada anamnesis como malentendidos en el seguimiento de un tratamiento concreto. De hecho, no en pocas ocasiones se ha tratado el tema de la barrera idiomática referido a los pacientes que emigran a España y que son tratados por enfermeros autóctonos. Se han creado guías para acabar con dicha barrera lingüística y ofrecer la misma calidad de cuidados independientemente del idioma que se hable. Pero, ahora bien, ¿sucede los mismo si el emigrante es la persona que tendría que liderar la situación? Si tuviese la barrera ese profesional que ha de hacerte entender tu enfermedad, sentir tranquilidad y confianza con el proceso presente y ayudarte a que tú mismo dirijas tu propia situación.

No podemos olvidar que la comunicación es una parte esencial en la relación de cuidado, la cual se nos supone como profesionales. Una comunicación pobre rápidamente pasa a guiar situaciones de confusión y angustia, lo cual acaba derivando en niveles deficientes de cuidado.

Bajo mi punto de vista, fuera de nuestro idioma materno perdemos parte de la empatía con el paciente. Mientras tu cabeza intenta entender todo el contenido morfológico de la historia, parte de tu sensibilidad como persona se aleja. Entendemos el contenido, pero perdemos parte del continente emocional en el que van envueltas las palabras.

Al fin y al cabo, la existencia de barrera idiomática no debe sumergirnos en crisis de ansiedad. La enfermería es una ciencia interactiva que, junto con la experiencia del día a día, ayudará a desarrollar gran variedad de métodos de comunicación y finalmente se seleccionará el más adecuado para cada situación.

¿Qué más es necesario para sobrevivir al muro? Dosis extras de creatividad, positivismo, tolerancia y muchas ganas de seguir avanzando en nuestra profesión. Ánimo a todos aquellos que día a día saltan la valla de nuestras fronteras.

de la Torre Muñoz T. Saltando barreras idiomáticas. Metas Enferm may 2019; 22(4):79-80

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¿Te gusta escribir y tienes alguna experiencia relacionada con la profesión que quieras compartir? Ahora cuentas con la oportunidad de ver publicadas tus vivencias en la revista Metas de Enfermería. Si has vivido alguna historia interesante, personal o cercana relativa a la práctica enfermera, puedes plasmarla en un texto que tenga entre 800 y 1.200 palabras. Las normas de publicación de la revista pueden consultarse a través del siguiente enlace.

Barreras idiomáticas, comunicación, enfermería, humanización

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