Seguridad en los hospitales. Cuando los enfermeros actúan como “guardias”

Viernes, 8 de julio de 2016

Hace unos días un paciente ingresado en mi servicio empezó a gesticular en el pasillo con la mano en el pecho, muy nervioso, y gritando palabras inteligibles. Al principio, ya que se trata de un servicio como es el de Cardiología, todos pensamos que presentaba un cuadro de dolor torácico, pero una vez pudimos tranquilizarle y entenderle, comprobamos cómo habíamos errado en el diagnóstico: le habían robado. Alguien había entrado en la habitación a robarle, estaba sufriendo un ataque de ansiedad.

Esta situación es más común de lo que se puede pensar, tenemos que ver muy a menudo cómo los pacientes sufren este tipo de acciones delictivas. Sin embargo, estos episodios tienen consecuencias en los enfermeros y enfermeras que forman parte de las plantillas profesionales, personal de la planta, y que en ocasiones han de correr a la captura del ladrón por los pasillos, servicios adyacentes y escaleras abajo, desatendiendo por un momento la labor por la que nos hemos formado: atender y cuidar a los pacientes.

Drip on the background a hospital corridor

Ya está instaurado en los profesionales de Enfermería que en la acogida del paciente hemos de informarle del riesgo que supone dejar objetos de valor sin estar a buen recaudo.

La seguridad en los centros hospitalarios 

La realidad es que los hospitales constituyen casi los únicos edificios públicos en los que uno puede entrar sin ningún control y allí dentro campar a sus anchas. Ayuntamientos, parlamentos, Xunta, Hacienda, ministerios, comisarías, bibliotecas, juzgados e infinidad de dependencias oficiales gozan de unos mínimos de seguridad que para nada se parecen a las que contamos en los hospitales.

Las consecuencias de ello abarcan, en primer lugar, la seguridad de los pacientes y del personal sanitario, y, en segundo lugar, una sobrecarga en lo que a las funciones enfermeras se refiere, teniendo estos profesionales que preocuparse de las visitas en la planta, estar controlando o echando a personas de las habitaciones en innumerables ocasiones y estar alerta ante la posibilidad de un robo o cualquier acto delictivo.

Ante este tipo de situaciones en algunos hospitales se está comenzando a tomar medidas para fomentar la seguridad en las instalaciones; entre ellas se encuentra la determinación de poner un control más estricto en las visitas, la instalación de tornos en la entrada del edificio o la restricción del número de visitas por paciente.

Más de un hospital europeo ha llegado incluso a tener que optar por cobrar una tarifa simbólica por tarjeta de visita para entrar en el hospital, e instaurar un máximo de dos personas por paciente y día, y en horario restringido. Otros han llegado a tomar medidas más drásticas para el control de la entrada de personas a un recinto hospitalario en momentos puntuales de riesgos para la salud, como pueden ser los periodos graves de gripe o infecciones similares.

Las visitas son un derecho y una necesidad que tienen los pacientes cuando están ingresados en centros hospitalarios, sin embargo, es preciso asegurar el descanso, el confort y la intimidad de estos, ya que ello repercutirá favorablemente en su mejora.

Autor

Juan Carlos Quintián Freire. Enfermero

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