Una dura despedida

Jueves, 16 de diciembre de 2021

Dicen que las enfermeras están hechas de otra pasta.

Dicen que cuando se las necesita siempre están ahí.

Dicen que dan todo de si al servicio del cuidado de los pacientes.

Dicen que a pesar de la inestabilidad laboral, de la alta temporalidad, de estar frecuentemente de un lado para otro y de cambiar continuamente de contratos, siempre mantienen su compromiso con la profesión, debido a la gran vocación que poseen, capaz de hacerlas superar cualquier adversidad que se les presente.

Fotografía de la chica en la que se inspiró el post |JM SALAS

Y aunque nunca me importó los que «dicen», corroborar esto es muy sencillo, solo hace falta que observemos el protagonismo que están teniendo las enfermeras en esta pandemia Covid-19, donde juegan un rol fundamental en la resolución de la misma.

Pues bien, nuestra amiga de la foto, Silvia, es una de esas incansables enfermeras, comprometida con su trabajo y con su profesión, una de esas enfermeras que nunca dudó a la hora de vestirse con el polo amarillo, calzarse las botas y coger su mochila para trabajar allí donde la necesitaran.

O por lo menos no dudaba, porque hace unos días se le encogió el corazón cuando tuvo que reincorporarse a sus guardias de 24 horas al dar por finalizado su descanso de maternidad, y un pequeño de tan solo 5 meses de edad fue el culpable de ello. Un pequeño que nunca se había separado de su madre, y al que no se le podía explicar el motivo de dicha separación.

Y aunque no estaba allí, me puedo imaginar como la voz de Silvia que tan bien se defendía con ciertos acordes, temblaría al cerrar la puerta de su casa y se quebraría al pronunciar ese no os preocupéis que mami vuelve pronto, algo que deduzco por las palabras que escribió en su muro, «y me tocó salir de casa con un nudo en el estómago y los ojos llorosos».

Y es que aunque se de donde venimos, 16 semanas se siguen quedando cortas, tengas o no tengas apoyo familiar para el cuidado de tu hijo.

Es hora de pasar de los aplausos a la acción, es hora de seguir dando pasos por mejorar las condiciones de tantas familias que deben compatibilizar su profesión con el primer año de vida de su bebé.

Estoy convencido que el permiso de maternidad/paternidad poco a poco se prolongará más, porque es sencillamente necesario.

Toca seguir aportando nuestro granito de arena por esta causa desde nuestro sillón de la responsabilidad, en mi caso de momento dando visibilidad.

Toca seguir impulsando medidas para promover y apoyar la maternidad, prolongar los permisos para el cuidado del lactante en ese primer año de vida, aumentar las plazas públicas de guarderías y por qué no, hacer que nuestros servicios de urgencias sean unos espacios más humanos que permitan compatibilizar la actividad profesional con la lactancia materna (si la madre lo considera oportuno) y por supuesto, con el descanso emocional de los profesionales, que os aseguro que es algo necesario.

Esta pandemia nos ha enseñado que debemos mejorar nuestro sistema de salud, y hacer que los planes de humanización ocupen un lugar importante, no solo en nuestras repisas sino en nuestras decisiones cotidianas, porque cuidar de los que cuidan no debería ser algo excepcional, sino una norma.

Gracias Silvia por permitirme dedicarte estas palabras que facilitan reencontrarme con la tinta y hacer un paréntesis en la frenética actividad de la Fundación Ambulancia del Deseo.

Dedicado a todas aquellos y aquellas Silvia que sintieron lo mismo en esa despedida.

JM Salas – autor y editor del blog Con Tinta de Médico.

Para consultar la publicación original puede seguir este enlace.

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