“La menopausia no es solo un evento ginecológico, es una transformación neuroendocrina y metabólica global”

Jueves, 24 de septiembre de 2026

por Silvia López Criado

La menopausia es una etapa natural en la vida de las mujeres que, sin embargo, continúa rodeada de tabúes y falsas creencias. Abordarla desde una perspectiva integral implica prestar atención no solo a los cambios hormonales y ginecológicos, sino también a la salud sexual, el suelo pélvico, el bienestar emocional y la prevención de problemas cardiovasculares, metabólicos y óseos. Con este propósito nace la I Jornada Regional de Matronas y Enfermeras “Salud integral en la menopausia: sexualidad y suelo pélvico”, un encuentro organizado por el Colegio Oficial de Enfermería de Palencia.

Ana Isabel Paniagua Melendre, matrona del CAUPA, cuenta con una amplia trayectoria profesional tanto en Atención Primaria como en Atención Especializada en Castilla y León. Su experiencia como enfermera en las áreas de Neumología, Nefrología y Ginecología se suma a su actual labor asistencial al frente de la consulta de Bienestar Fetal. Desde su experiencia, reivindica el papel de las matronas en el acompañamiento de las mujeres más allá del embarazo y el parto y defiende una atención que permita hablar abiertamente de sexualidad, suelo pélvico y menopausia.

Ana Isabel Paniagua Melendre

I Jornada Regional de Matronas y Enfermeras

Pregunta.- ¿Qué objetivos persigue la I Jornada Regional de Matronas y Enfermeras: Salud integral en la menopausia: sexualidad y suelo pélvico?

Respuesta.- Esta jornada busca situar la salud integral de la mujer durante la menopausia en el centro de la atención sanitaria, rompiendo tabúes e impulsando la formación. Entre los objetivos destacan: visibilizar y normalizar la menopausia, abordar la salud sexual sin tabúes, promover la prevención y cuidado del suelo pélvico, actualización y evidencia científica y reivindicar el liderazgo asistencial.

P.- ¿Qué profesionales participan y qué aporta cada perfil al abordaje integral de la menopausia?

R.- En esta I Jornada Regional participan matronas, enfermeras, ginecólogos y fisioterapeutas, un equipo de profesionales clave para ofrecer una respuesta completa a las necesidades de las mujeres en esta etapa.

La menopausia no es un evento aislado ni una enfermedad, es un proceso biológico y social amplio que no se puede abordar desde una sola disciplina. Cada perfil aporta una pieza esencial en esta atención integral:

Matronas: somos las profesionales de referencia en la salud sexual y reproductiva de la mujer a lo largo de toda su vida. Aportamos la valoración global, el acompañamiento cercano, la educación para la salud, el asesoramiento en sexualidad y el seguimiento continuo en el día a día.

Enfermeras: aportan el pilar de la salud comunitaria, el control de factores de riesgo cardiovascular y metabólico (que se incrementan tras la bajada de estrógenos) y la promoción de hábitos de vida saludables clave para un envejecimiento activo.

Ginecólogos: aportan la visión médica y diagnóstica especializada, indispensable para la indicación de tratamientos hormonales de reemplazo cuando son necesarios, así como el manejo y control de patología ginecológica específica.

​Fisioterapeutas (especializados en suelo pélvico): aportan el abordaje técnico y la rehabilitación funcional directa en casos de disfunciones perineales como la incontinencia urinaria, prolapsos o dolor en las relaciones sexuales.

La unión de estos perfiles aporta una atención de 360 grados. Nos permite pasar de un modelo centrado únicamente en tratar el síntoma a un modelo de prevención y cuidado global, donde la mujer recibe el tratamiento médico adecuado, pero también las herramientas físicas, educativas y emocionales para vivir esta etapa con plena calidad de vida y bienestar.

Papel de la matrona en la atención durante la menopausia

P.- ¿Qué papel desempeñan las matronas en la atención a las mujeres durante la menopausia? ¿Qué importancia tiene la educación para la salud en esta etapa?

R.- Existe la creencia popular de que la matrona solo acompaña en el embarazo y el parto, pero somos las profesionales sanitarias de referencia en la salud sexual y reproductiva de la mujer a lo largo de toda su vida. En la perimenopausia y menopausia, desempeñamos un rol crucial:

  • ​Acompañamiento clínico y valoración integral: evaluamos los cambios hormonales, el estado del suelo pélvico y la salud sexual de la mujer, detectando de forma precoz disfunciones como sequedad, incontinencia o molestias en las relaciones.
  • ​Espacio seguro y de escucha: ofrecemos una consulta donde la mujer puede hablar abiertamente de síntomas tabú (desde la bajada del deseo hasta cambios emocionales o del sueño) sin sentir que sus vivencias se minimizan.
  • ​Coordinación del cuidado: guiamos a la mujer dentro del sistema sanitario, derivando o colaborando con ginecología, fisioterapia perineal o psicología cuando se requieren abordajes específicos.

​La educación para la salud en esta etapa es la herramienta más potente para devolver el control y el bienestar a las mujeres:

  • ​Derriba mitos y despatologiza: ayuda a entender que la menopausia no es una enfermedad ni el fin de la vida plena, sino una transición biológica natural que requiere reajustes.
  • ​Fomenta el autocuidado y la prevención: a través de talleres grupales y consultas, la matrona enseña pautas de nutrición, ejercicio de fuerza adaptado y salud ósea y cardiovascular, previniendo patologías a largo plazo.
  • ​Reconecta con la salud pélvica y sexual: Ofrece información clara sobre cómo cuidar el periné y cómo adaptar la vida sexual a los cambios fisiológicos, rompiendo el estigma del silencio.

La educación para la salud, por tanto, transforma la incertidumbre en conocimiento, permitiendo que las mujeres vivan la menopausia de forma activa, informada y plenamente saludable.

P.- ¿Cómo se pueden detectar necesidades relacionadas con la sexualidad o el suelo pélvico que quizá la paciente no se atreva a plantear?

R.- La clave está en pasar de una actitud pasiva a una proactiva desde la consulta. Muchas mujeres normalizan síntomas como las pérdidas de orina o el dolor en las relaciones por vergüenza, resignación o la falsa creencia de que “es normal a cierta edad”.

Si el profesional sanitario no pregunta, la paciente no suele contar. Abrir la puerta al diálogo desde la consulta es el primer paso para ofrecer soluciones a problemas que tienen tratamiento.

Competencias esenciales en las matronas

P.- ¿Qué competencias considera especialmente importantes para atender a estas mujeres de manera integral?

R.- Para ofrecer una atención integral real a las mujeres en la menopausia, no basta solo con el conocimiento clínico; es necesario combinar habilidades técnicas, emocionales y comunitarias.

Las competencias clave que debemos potenciar son:

1. Competencia clínica y actualización basada en la evidencia: es fundamental contar con formación especializada e interdisciplinar en:

Salud hormonal y climatérica: conocimiento profundo de la fisiología del envejecimiento hormonal, el manejo de la sintomatología y la evidencia actualizada sobre tratamientos hormonales y no hormonales.

Valoración funcional del suelo pélvico: capacidad para explorar, evaluar el tono muscular perineal y prescribir ejercicios de reeducación o derivar a tiempo al fisioterapeuta especializado.

Abordaje de la salud vulvovaginal y sexual: manejo del síndrome genitourinario de la menopausia (atrofia, sequedad, infecciones recurrentes, dispareunia).

2. Comunicación terapéutica, empatía y escucha activa: es la competencia transversal más importante. La menopausia sigue rodeada de estigmas y vergüenza. Las matronas y enfermeras deben dominar técnicas de entrevista motivacional y saber crear un clima de confianza donde la mujer se sienta validada, respetada y sin ser juzgada al hablar de su sexualidad o sus miedos.

3. Asesoramiento en sexología y salud relacional: tener competencias básicas en sexología para orientar sobre los cambios en la respuesta sexual, el deseo y la afectividad, ayudando a las mujeres (y, si procede, a sus parejas) a redefinir su vivencia del placer en esta etapa.

4. Educación para la salud y promoción del autocuidado: habilidad para diseñar y dinamizar talleres grupales y educación individual. Formar a las mujeres en hábitos de vida saludables (ejercicio de fuerza, nutrición adecuada para la salud ósea y cardiovascular) es la mejor herramienta preventiva.

5. Trabajo en equipo e interdisciplinariedad: saber reconocer los límites de la propia disciplina y coordinarse eficazmente con ginecología, fisioterapia perineal, psicología o atención primaria para ofrecer un plan de cuidados continuo sin fisuras.

Atender de forma integral exige unir la precisión de la ciencia con la sensibilidad de la escucha. Necesitamos profesionales técnicamente excelentes pero, sobre todo, empáticos y capacitados para acompañar el proceso de vida completo de la mujer.

Menopausia y suelo pélvico

P.- ¿Qué relación hay entre la menopausia y la salud del suelo pélvico?

R.- La relación entre la menopausia y la salud del suelo pélvico es directa y fisiológica, debido principalmente a la marcada reducción en la producción de estrógenos.

Los estrógenos son las hormonas encargadas de mantener la elasticidad, firmeza, lubricación y vascularización de los tejidos de la zona vulvovaginal y perineal. Al descender sus niveles durante la perimenopausia y menopausia: disminuye el colágeno, el suelo pélvico (formado por músculos, ligamentos y fascias que sostienen la vejiga, el útero y el recto) pierde tono, fuerza y flexibilidad. Aparece el síndrome genitourinario de la menopausia (SGM), por lo que la mucosa de la vagina y la uretra se vuelve más fina, seca y frágil (atrofia vulvovaginal).

Esta debilidad del tejido conectivo y muscular puede manifestarse en tres grandes problemas: incontinencia urinaria: tanto la incontinencia de esfuerzo (escapes al toser, reír o hacer ejercicio) como la de urgencia (ganas repentinas e incontrolables de orinar); prolapsos de órganos pélvicos: sensación de peso o “bulto” en la zona vaginal debido descenso de la vejiga, el útero o el recto por falta de soporte muscular; dolor o molestias en las relaciones sexuales (dispareunia): la combinación de menor fuerza muscular, falta de lubricación y atrofia de la mucosa vaginal puede provocar tirantez, irritación o dolor durante la penetración.

A la bajada hormonal de la menopausia se le suma el envejecimiento natural de los tejidos y la carga acumulada a lo largo de la vida (gestaciones, partos, estreñimiento crónico o deportes de impacto). Todo esto convierte a la menopausia en el momento idóneo para revisar y cuidar el periné.

Todo ello tiene prevención y tratamiento. La valoración temprana por la matrona y la reeducación perineal mejoran significativamente la calidad de vida. Existen opciones muy efectivas, desde la terapia hormonal local (estrógenos tópicos) hasta la fisioterapia de suelo pélvico, el entrenamiento muscular específico y cambios en el estilo de vida.

Falsas creencias sobre el suelo pélvico y la menopausia

P.- ¿Qué errores o falsas creencias sobre el suelo pélvico siguen siendo frecuentes?

R.- Son varios, como por ejemplo:

“Tener escapes de orina a cierta edad o tras tener hijos es normal”: Falso. Es habitual porque afecta a muchas mujeres, pero nunca es normal. Asumirlo hace que muchas sufran en silencio sin buscar soluciones que son sencillas y eficaces.

“Hacer Kegel o apretar el suelo pélvico siempre es bueno”: Falso y potencialmente peligroso. Si hay hipertonía (musculatura demasiado tensa), apretar empeora los síntomas, provocando dolor pélvico o molestias en las relaciones. El suelo pélvico necesita tanto saber contraerse como saber relajarse.

“Hacer `pipí-stop´ (cortar el chorro al orinar) es un buen entrenamiento”: Falso y perjudicial. Altera el reflejo miccional del cerebro con la vejiga y aumenta de forma drástica el riesgo de infecciones de orina.

“El suelo pélvico solo les importa a las mujeres embarazadas o a las que van a dar a luz”: Falso. Soporta carga todos los días. Deportes de impacto, estreñimiento, tos persistente o el descenso de estrógenos en la menopausia lo afectan a lo largo de toda la vida.

“El suelo pélvico solo sirve para aguantar el pis”: Falso. Cumple cuatro funciones esenciales: sostén de las vísceras, continencia, función sexual (placer y orgasmo) y soporte postural junto con la faja abdominal.

P.- ¿Qué aspecto de la menopausia cree que sigue siendo un gran desconocido?

R.- A pesar del mayor acceso a la información, la menopausia se sigue reduciendo a los sofocos y la retirada de la regla. Sin embargo, existen tres grandes bloques de síntomas e impactos que continúan siendo grandes desconocidos:

​1. El síndrome genitourinario de la menopausia (SGM) y la salud sexual:

​Muchas mujeres desconocen que la falta de estrógenos altera la mucosa de la vagina, la vulva y la uretra. Síntomas como la sequedad vaginal, la irritación, las infecciones de orina de repetición o el dolor al mantener relaciones sexuales no son “cosas de la edad” ni faltas de deseo, sino secuelas físicas de la atrofia vulvovaginal. Como sigue habiendo pudor para hablar de sexualidad en la madurez, la gran mayoría lo sufre en silencio sin saber que hay tratamientos locales y terapias perineales muy eficaces.

​2. Los síntomas neurocognitivos: la “niebla mental” y la salud emocional:

​La bajada de estrógenos afecta directamente al cerebro. Aspectos como las pérdidas de memoria a corto plazo, la falta de concentración, la agudización del insomnio, la labilidad emocional o la ansiedad sin causa aparente suelen sorprender muchísimo a las mujeres. Al no asociarlos a la menopausia, muchas llegan a pensar que están sufriendo un deterioro cognitivo precoz o un trastorno psiquiátrico, cuando en realidad se trata de la respuesta del sistema nervioso al reajuste hormonal.

​3. El impacto silencioso en la salud metabólica, cardiovascular y ósea:

​El descenso estrogénico elimina la protección natural que la mujer ha tenido durante su etapa fértil. La reestructuración del metabolismo implica:

​Riesgo cardiovascular: cambios en la distribución de la grasa corporal (con mayor acumulación abdominal) y alteraciones en los niveles de colesterol y tensión arterial. La enfermedad cardiovascular es la primera causa de morbimortalidad en mujeres tras la menopausia, y la población apenas lo asocia a esta etapa.

​Pérdida acelerada de masa ósea (osteopenia/osteoporosis): ocurre sin dar síntomas previos hasta que se produce la primera fractura.

​Dolor articular y pérdida de masa muscular (sarcopenia): los estrógenos influyen en las articulaciones y los músculos, un efecto protector muy desconocido.

​Sin olvidar a la perimenopausia; la gran olvidada. Se desconoce ampliamente que la transición a la menopausia puede empezar entre cuatro y ocho años antes de que la regla desaparezca por completo. Durante este periodo, con ciclos aún presentes pero irregulares, pueden aparecer altibajos emocionales, insomnio y cambios físicos. Al no saber qué es la perimenopausia, muchas mujeres viven esta etapa con desconcierto e incertidumbre.

​La menopausia no es solo un evento ginecológico, es una transformación neuroendocrina y metabólica global. Romper el desconocimiento es el primer paso para que las mujeres identifiquen lo que les ocurre y busquen el acompañamiento profesional que merecen.

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