Absuelta una enfermera que había sido juzgada por consultar el historial clínico de una excompañera con la que estaba obsesionada

Lunes, 29 de abril de 2019

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha absuelto a una enfermera que fue juzgada por delito de descubrimiento y revelación de secretos después de haber consultado los historiales clínicos de tres pacientes que no tenía asignados. En la sentencia que han ratificado, el tribunal estimaba que la conducta de la enfermera no podía ser calificada como delito ya que que entró en dichos historiales por mera curiosidad debido al enfrentamiento que había tenido con uno de los pacientes que había sido antigua compañera de trabajo.

La acusada quiso pedir perdón y reconoció el error por haber fisgado los historiales a pesar de que luego no utilizara dicha información ni perjudicara a los tres denunciantes. “Pido perdón, sé que estaba prohibido pero me encontraba obsesionada y muy preocupada tras conocer que ella volvía al Centro de Salud de Serrada donde yo trabajaba y en el que doce años antes habíamos tenido un enfrentamiento”.

A mayores, las acusaciones pública y particular habían solicitado la inhabilitación de la enfermera para el ejercicio de la profesión por espacio de seis años y medio y ocho años, respectivamente, y el pago, por el mismo orden, de 6.600 euros de multa y 60.000 euros de responsabilidad civil -50.000 para la madre y 5.000 para cada uno de sus dos hijos-, cuantía que el letrado de los denunciantes justificó en el profundo trastorno ocasionado a la familia afectada, hasta el punto de que María Pilar se encuentra sometida actualmente a tratamiento psicológico.

Durante su declaración, la acusada confesó haber accedido ilegalmente a través del programa ‘Medoracyl’ a los historiales clínicos de su excompañera y los hijos de esta desde su puesto como enfermera en el Centro de Salud de Serrada y a sabiendas, como así también confesó, de que no podía hacerlo por cuanto le había saltado en las tres ocasiones el aviso de prohibición en su ordenador.

Tras conocer la noticia de su regreso al centro de salud se obsesionó y decidió entrar en su historial. “Habíamos estado tranquilos desde entonces y ahora volvía, por lo que inconscientemente me metí en su historial clínico pero con el único fin de conocer los datos de su domicilio actual, ya que desde hacía doce años no la había vuelto a ver, sin que en momento alguno accediera a sus datos médicos ni utilizara la información para hacerle daño”, insistió la ahora absuelta, quien añadió que no pensó que con ello estuviera incurriendo en un delito.

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