Ambulancia del Deseo: el equipo de profesionales sanitarios que hacen realidad los últimos sueños

Lunes, 15 de abril de 2019

¿Te imaginas un equipo de profesionales sanitarios que cumple sueños? ¿Poder realizar los deseos de otras personas? Ana, pudo comprobar que sí existe. Esta anciana de 78 años era una de las personas que veía cómo se le escapaba la vida y no llegaba a hacer realidad uno de sus mayores sueños: ir a la playa y bañarse en el mar. Todo cambió cuando se cruzó en su vida el equipo de Ambulancia del Deseo.

Fue hace trece años cuando Kees Veldboer implantó la Stichting Ambulance Wens (Ambulancia del Deseo) en Holanda, algo que desde el primer minuto llamó la atención de Manuel Pardo, enfermero de la fundación, y de su equipo. Tras quedar prendados del proyecto en el primer congreso internacional de HURGE, buscaron la manera de importar la idea a España. Poco tiempo después, un grupo de profesionales sanitarios se unieron para poder llevarlo a cabo.

Equipo de Ambulancia del Deseo

¿Qué es Ambulancia del Deseo?

Hay muchas personas que se encuentran en la etapa final de sus vidas por enfermedades que están en un estado muy avanzado o terminal, o personas que simplemente están incapacitadas por enfermedades crónicas, también aquellas que tienen una edad avanzada y no han podido realizar algo que siempre les ha rondado por la mente. Para acabar con esta situación surgió Ambulancia del Deseo, una fundación sin ánimo de lucro que ayuda a llevar a cabo esos sueños que, normalmente, se tratan de los deseos de sus últimas voluntades. Actualmente la fundación la componen once personas de diferentes perfiles, tanto sanitarios como no sanitarios, y cuentan a la vez con más de 300 colaboradores que, de forma voluntaria, intervienen en el desarrollo de los deseos.

Son profesionales que tienen sus trabajos y sacan tiempo para colaborar con el proyecto. Es una fundación donde los/as enfermeros/as tienen un papel muy importante al ser
los/as que finalmente realizan los cuidados que cada paciente requiere. “A nadie se le cobra por ayudarlo a cumplir su deseo y los profesionales que van a realizarlo lo hacen de manera altruista, en su tiempo libre. Esto es posible porque cada uno de nosotros cuenta con el apoyo familiar necesario para ausentarse de casa en numerosas ocasiones. Al final, las personas que nos acompañan son igualmente colaboradores, de alguna manera, del cumplimiento de los deseos”, explica Manuel Pardo, asumiendo que estas no salen en la prensa ni en las redes sociales, pero cuyo papel y aportación es indispensable para cada miembro de la asociación.

¿Cómo funciona la fundación?

La dinámica de Ambulancia del Deseo es sencilla. Los pacientes que quieren pedir su ayuda pueden hacerlo a través de internet. En la página web (ambulanciadeldeseo.es) encontrarán la solicitud del deseo que quieren llevar a cabo. Todos ellos serán evaluados por una comisión para que cumplan los requisitos, el principal es que los deseos sean de tipo emocional y que la persona necesite una ambulancia o un equipo sanitario para llevarlo a cabo. “Cuando se recibe una petición de un deseo, los miembros nos reunimos para valorar la viabilidad del mismo. Generalmente cumplimos todos los que se ajustan a nuestro ámbito de actuación y, evidentemente, priman aquellos en los que el tiempo corre en contra de nuestro paciente”, relata el enfermero.

A veces el problema viene porque no disponen de medios físicos en la zona en la que piden el deseo, son casos en los que tratan de buscar ayuda en otras instituciones o empresas. Otras veces es el tiempo el que les impide llevar a cabo una petición. “Ha habido situaciones en las que no hemos llegado a tiempo porque el paciente ha fallecido antes de poder hacerlo. En el caso de pacientes que se encuentran al final de la vida el tiempo siempre es una incertidumbre, a la vez que un lujo, y la inestabilidad de los enfermos una vez llegados a este punto dificulta la posibilidad de concretar días y cerrar equipos que lo realicen”, cuenta Pardo.

Foto: Ambulancia del Deseo

Sueños cumplidos

Aun así, siempre intentan llevar a cabo el máximo número posible, incluso cuando se enfrentan a casos difíciles, como cuando los menores de edad son los protagonistas, casos que, según explican conllevan una enorme carga emocional       que hay que saber gestionar. “Nos apenamos de manera excepcional cuando no llegamos a tiempo de cumplir el deseo de las personas que nos han contactado y estas fallecen antes de que sea posible llevarlos a cabo”, relata. A pesar de ello, y como todo trabajo, tiene sus cosas buenas y nunca olvidarán casos como el de Ana, una anciana de 78 años que pudo hacer realidad su sueño de visitar la playa y meterse en el mar. “La llevamos a ver el Mar Menor, e incluso contamos con dispositivos especiales para que pudiera darse un baño. La invitamos a comer en un chiringuito de playa. Le ofrecimos pescado, marisco…y ella, como buena murciana, dijo que le apetecía comer un típico pastel de carne y una copa de vino. Fue la primera vez que sintió su cuerpo flotar en sus 78 años”.

El equipo recuerda de manera emotiva casos como el de Ana al llegar a ver reflejados en ella a sus propios abuelos y abuelas, personas que habían vivido en otros tiempos, con condiciones muy duras, trabajando de sol a sol y donde las vacaciones eran un lujo que no podían permitirse. “Fue un deseo dulce y tierno, con el que nos pudimos reír y disfrutar de una mujer muy simpática y entrañable”, recuerda el enfermero. Pero no ha sido el único, también hicieron realidad el sueño de Abdeslam, un paciente con mala evolución de su enfermedad que deseaba poder volver a su casa en Tánger pero su situación solo le permitía trasladarse tumbado, algo que su familia no podía llevar a cabo en su propio vehículo. Tras ello, hicieron lo imposible para hacerlo realidad “la imagen de él entrando en la ambulancia despidiéndose de sus familiares mientras estos observaban emocionados cómo nos marchábamos fue muy conmovedora”, relata el equipo. O el sueño de Julio, un paciente de 96 años cuyo estado de salud era complicado. A pesar de llevar meses sin hablar y años sin poder ponerse de pie, el equipo de Ambulancia del Deseo le ayudó a volver al pueblo donde creció.

Aunque ha habido casos duros con pacientes a los que no vuelven a ver debido a su estado, el equipo quedó enamorado del proyecto en 2006 queriendo ayudar al máximo posible de personas. Su forma de ver y sentir cada deseo en el que intervienen es pensar que no pueden cambiar el destino de esas personas pero sí cambiar el final de sus historias. “Gracias a nuestra intervención pueden cerrar sus historias con un final más feliz, los miembros del equipo nos quedamos y empapamos de esta última felicidad pero lo importante no es lo que sentimos nosotros, lo más importante es lo que logramos que sientan los pacientes, familiares y amigos.

Mirada al futuro

La idea partió hace muchos años y pudo hacerse realidad al traerla para España. Aún son pocos, tan solo componen la fundación 11 personas, pero los suficientes para hacer felices a muchos otros. A pesar de que son conscientes de las dificultades que acarrea, y de que no pueden llegar a todos los casos, el proyecto sigue creciendo a ritmo vertiginoso, estando cada vez más cerca de cumplir su objetivo y es que, tal y como concluye Manuel Pardo, “nuestro sueño, sin lugar a dudas, es poder llegar a cada una de las personas que nos necesiten. Ese sería nuestro deseo cumplido”.

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Ambulancia del Deseo, enfermedad terminal, enfermeros, muerte

2 Respuestas a “Ambulancia del Deseo: el equipo de profesionales sanitarios que hacen realidad los últimos sueños”

  1. Excelente servicio de salud en la etapa terminal de un paciente, cuando se dice ” que no se puede hacer nada.”.
    Felicitaciones por este trabajo. Ojala en mi país Perú se pudiwra hacer lo mismo. Trabajo en Inen . Hospital del Cáncer.

    Estela Aliano.

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