Coger las maletas e irse al extranjero: en busca de oportunidades para poder ejercer de enfermera

Miércoles, 12 de diciembre de 2018

La crisis económica también llegó a percibirse en Enfermería, cuando miles de profesionales enfermeros, reconocidos internacionalmente por su buena preparación universitaria, se vieron obligados a emigrar al extranjero. Mariló Ballesteros y Marina Barbero fueron dos de ellas y decidieron verlo como una oportunidad, buscando un hueco en Inglaterra con el fin de cumplir su sueño: trabajar como enfermeras.

Cuando estudias una carrera llega un momento en el que deseas empezar a ejercer y trabajar en lo que tanto tiempo has dedicado. El problema surge cuando la demanda comienza a ser mucho mayor que la oferta y los profesionales tienen que buscar otras salidas para seguir adelante con sus trabajos, con su sueño de llegar a ser enfermeros, ese que cada vez se acercaba más pero que parecía difícil llegar a cumplir en España.

Desde hace unos años se han producido migraciones de profesionales sanitarios al extranjero debido al paro, a los contratos de sustitución muy cortos o mal pagados y a la gran cantidad de profesionales que se gradúan cada año. Este es el panorama laboral con el que se topaban los estudiantes, viendo que la búsqueda de empleo se complicaba a pesar de estar cada vez más cerca de acabar su carrera. Las preocupaciones crecían y España veía cómo sus recién graduados buscaban oportunidades de labrarse su futuro en el extranjero. Solo en cinco años el número de profesionales que han decidido salir fuera de España se ha duplicado. En esta situación estaban Mariló Ballesteros y Marina Barbero, dos enfermeras que se fueron nada más finalizar la carrera a Inglaterra buscando un hueco en la Enfermería.

Las dos vieron este viaje como una gran aventura donde poder conocer gente, una ciudad y país nuevo, vivir solas, aprender o mejorar el inglés…Tanto una como la otra confiesan que la elección no fue por obligación, aunque también tuvieron en cuenta que en España la situación era difícil y que era una buena vía cambiar de aires. Por ello, decidieron hacer las maletas y poner rumbo lejos de sus familias. “Una de las decisiones por la cual quise irme fuera era porque me contaron que tendría trabajo estable y seguro, y para mí terminar de estudiar y tener un trabajo relacionado con lo que había estudiado y quería ser era un sueño hecho realidad, algo que en España decían que era imposible”, admite Marina.

Búsqueda de empleo

Ambas confiesan que el idioma era su asignatura pendiente y fue uno de los motivos que las impulsó a emprender el viaje. “Acabé la especialidad en 2012 cuando la crisis económica en España era bastante notable. Mi nivel de inglés era muy bajo y la mayoría de ofertas de trabajo aquí solicitaban conocimientos en idiomas, preferiblemente en inglés”, explica Mariló. Además del idioma, Marina estuvo investigando antes de acabar sus estudios y realizó su trabajo de fin de grado sobre la emigración de los titulados españoles, una investigación que le abrió los ojos, “la idea era conocer más sobre por qué emigraron y las condiciones laborales que tenían una vez establecidos en el lugar. Con la ayuda de este trabajo y la información recibida por parte de los compañeros, no tuve problemas en encontrar una oferta laboral”, argumenta.

Mariló Ballesteros

Internet les facilitó las búsquedas de empleo y bien a través de enlaces o de redes sociales llegaron a colocarse como enfermeras. “Al principio cuando me fui no sabía el idioma y tuve que estudiar y trabajar duro en otras áreas para lograr mejorarlo. Una vez que pude mantener una conversación fluida, envié mi currículum a la sanidad pública y pasé la entrevista sin problemas”, confiesa Mariló.

Buscando trabajo se dieron cuenta de que las condiciones de los contratos que se ofrecían no eran tan precarias como en España, y que por el contrario había puestos estables, jornadas laborales con horarios asequibles, vacaciones remuneradas y un sueldo con el que poder vivir, algo, que por desgracia, era inviable en su país.

Ser enfermero/a en Inglaterra

La situación en muchas ocasiones no fue fácil. Por un lado, Marina, aunque había llevado a cabo sus prácticas como enfermera, nunca había trabajado antes, ya que se sumergió en la nueva aventura nada más terminar los estudios. Mariló, por su parte, sí había ejercido, tanto en hospital público como privado, pero igual que ocurre en todos los trabajos, nada es perfecto y aunque las condiciones laborales eran muy buenas, también se trabajaba mucho y existía falta de personal.

Los dos sistemas sanitarios tienen grandes diferencias. En general, y según ellas, en España se podían encontrar contratos bastante breves, cambiando al personal continuamente de servicio, dificultando bastante la adaptación y llegando a hacer horas extras que no llegaban a remunerarse. Por el otro lado, en Inglaterra, según la experiencia de estas profesionales, existe una formación continuada que proporciona la empresa de forma gratuita, las enfermeras disfrutan de vacaciones a elegir cuando quieran, y al principio se es “extra” en el equipo hasta que se adapte al servicio. “En Inglaterra todo está más supervisado y la enfermera necesita avanzar para ir consiguiendo abarcar más en su campo. Sin embargo, en España ya se supone que tú puedes hacer todas esas técnicas con el periodo de prácticas que has llevado a cabo, y se entiende que está dentro de tus competencias”, explica Marina.

Como en todos los inicios, hay periodos complicados que les hicieron en algún momento replantearse cambiar de trabajo, bien por sentirse lejos de sus casas, por la dificultad en la comunicación o porque habían idealizado un trabajo que quizás no les estaba aportando todo lo que creían necesitar. “En Inglaterra al principio todo era nuevo, el idioma, la vida, las costumbres… Yo creo que siempre me tomé esta experiencia como algo pasajero, y al ver que tenía un trabajo allí y no era todo lo feliz que pensaba que iba a ser siendo enfermera, empecé a pensar que quizás no era el trabajo de mi vida”, se sincera Marina. Mariló también se sintió insegura en este proceso pero se dio cuenta de todo lo que le estaba aportando esta experiencia y que no era necesario que fuera para siempre.

Marina Barbero

A pesar de esos altibajos, ambas confiesan que han aprendido muchas cosas y que Inglaterra les ha aportado muchos conocimientos, han acabado con las inseguridades que traían de España y con todos los miedos que se les pasaban por la mente. “He aprendido que de todas las situaciones difíciles se obtienen resultados positivos. Mi experiencia en el extranjero me ha hecho crecer y madurar en todos los aspectos de mi vida, tanto laboral como personal. Se valora todo muchísimo más cuando sales de tu área de confort y te alejas de tu familia”, aclara Mariló.

La vuelta a España

Ser enfermera en Inglaterra les proporcionó muchas cosas, les permitió aprender la profesión en otro país y mejorar la comunicación con los pacientes a pesar de no tener un idioma perfecto. Sin embargo, tiempo después tomaron la decisión de volver a casa con los suyos y probar suerte de nuevo aquí, viendo que el panorama laboral había mejorado y que de alguna manera podrían encontrar su hueco en España. “Después de cinco años allí, echaba mucho de menos a mi familia y decidí que no quería vivir lejos de ellos toda mi vida. También el tiempo nublado la mayoría de los días y el clima frío ayudaron a que tomara la decisión de volverme”, apunta Mariló.

Tras su vuelta a España, el Colegio de Enfermería de Málaga les tenía preparado un homenaje para agradecerles su regreso a casa, tanto para ella como para el resto de sus compañeros que tuvieron que salir para poder ejercer profesionalmente. “Estando allí recordé a todos los compañeros que conocí y lo que viví, y pensé que ese homenaje también iba por ellos, por los que han vuelto, por los que se han ido, y así podrá quedar reflejado cómo el amar una profesión te da fuerzas hasta para trabajar lejos de tu familia, amigos y ciudad, eso refleja mucho de la Enfermería que encontramos en España”, concluye Marina.

Para ambas enfermeras su sueño es seguir avanzando y poder llegar a conseguir un puesto estable como enfermera en España, cerca de su familia, amigos y en las ciudades donde crecieron. No obstante, no cierran las puertas a volver al país en el que aprendieron y tienen claro que recomendarían esta experiencia a todos aquellos que deseen probar suerte en el extranjero porque sin duda les ha marcado. “Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. He viajado, he conocido nuevas personas y he trabajado como enfermera con otro idioma, algo que si no te vas fuera no puedes comprobar lo que es”, explica. Y es que no hay que cerrar puertas porque nunca se sabe dónde acabarás en el futuro, la vida da muchas vueltas y no hay mejor experiencia que aprender y disfrutar de cada momento.

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