Cómo lograr ser enfermero militar sin morir en el intento

Jueves, 4 de octubre de 2018

¡Hola, futuros cadetes! En primer lugar, quiero daros la enhorabuena por la decisión que habéis tomado de querer formar parte de nuestras Fuerzas Armadas. Es una decisión de la que os aseguro que no os arrepentiréis jamás.

Me gustaría contaros un poco el recorrido de este largo y constante esfuerzo que personalmente yo realicé para conseguir pasar a formar parte de la sanidad militar. Comenzaré contando que yo me encontraba trabajando en una residencia geriátrica en el turno de mañana, luego sólo me quedaban las tardes para dedicarme en cuerpo y alma a estudiar. Es verdad que fue un año muy duro, pero al final cogí el hábito de no levantarme de la silla en toda la tarde. Quizá eso es lo más importante, que creas una costumbre que siempre va acompañada de toda la ilusión del mundo por alcanzar tu objetivo.

Cabe mencionar que, tras suspender una segunda vez, tomé la mejor decisión de mi vida que fue pedir ayuda a la que hoy por hoy es la mejor academia dedicada a esta oposición. Fue entonces cuando me prometí que ése era el último año que suspendía y acudí a Rota Premier. Es el mejor centro de toda España, ya que demuestra con estadísticas anuales que los profesores y el temario allí impartido es inmejorable. Además, me sentí muy arropada porque se vuelcan con todos y cada uno de nosotros. Nunca podremos agradecerles todo lo que hicieron por mí y por cada uno de mis compañeros.

El último año de oposición fue muy duro, para qué nos vamos a engañar. Sufres, lloras, pataleas, un día te sientes inseguro y al día siguiente te comes el mundo…esto va así. Pero no es malo, quiere decir que continúas con la carrera y que estás dando el 200%. En momentos así cabe reconocer que rodearte del apoyo de seres queridos como padres, hermanos o abuelos, es fundamental. En mi caso, ellos estuvieron día a día conmigo, apoyándome y aguantando llantos y pataletas porque un examen tipo simulacro no me había salido todo lo bien que esperaba. No os preocupéis, como ya he dicho anteriormente, esto se trata de una carrera de fondo y hay que persistir, resistir y nunca desistir. La lucha que se pierde es la que se abandona.

Una vez que la oposición está encima, solo queda tranquilizarse y demostrar todo lo que sabes y todo lo que has trabajado esos años. Muchas veces, se trata de actitud más que de aptitud, aunque es cierto que la combinación de ambas es la que lleva a la victoria. Por eso hay que trabajar duro y demostrarte a ti mismo que puedes con ello y más. Un 10 de julio de 2017, un profesor me dijo: “solo cuando la ilusión es mayor que el miedo, se consiguen todos aquellos propósitos que nos marquemos”. Y qué cierto fue, porque realmente debes demostrar las ganas que tienes de estar ahí y de ser un compañero más de nuestra preciosa enfermería militar. Con todo esto, lo que vengo a decir es que jamás hay que tirar la toalla, debemos seguir adelante, porque como bien dice la máxima guerrillera: “Que tu cuerpo y tu mente estén siempre listos; cuando tu cuerpo diga ¡basta!, tu mente debe decir ¡adelante!

Una vez que hemos alcanzado nuestro sueño, la carrera continúa. No os penséis que el año que viene por delante va a ser menos duro por el mero hecho de ser cadetes de los Cuerpos Comunes, ¡la fiesta no para! En primer lugar, se realiza un recorrido por todas las Academias pertenecientes a cada uno de los ejércitos, a saber: ejército de Tierra, ejército del Aire y Armada. Tras estos cuatro meses en los que haces y deshaces maletas continuamente, recibes una formación militar que está llena de momentos muy duros pero que también está llena de momentos que yo jamás cambiaría por nada. Realizas maniobras, saltos en piscina, ejercicios de tiro, mucho deporte, y lo más importante: valores militares. Pero todo esto, lo iréis descubriendo por vosotros mismos. Es un año de experiencias completamente nuevas y enriquecedoras que hacen que, más que compañeros, te lleves amigos de por vida.

Después de esta etapa, llega la formación específica de sanidad militar. Cada especialidad tiene su propio temario y sus clases individuales, aunque luego compartimos muchas horas de estudio y deporte. Después de casi once meses, no sois una promoción, sino una gran familia. Una de las miles de ventajas que tiene esta profesión es que conoces muchísima gente y cada uno de una punta de España, luego el alojamiento de tus futuras vacaciones siempre estará asegurado.

En mi caso salí hace menos de un mes como Teniente enfermera y ya echo muchísimo de menos a todos mis compañeros.

Para despedirme, solo deciros que espero no haberos aburrido mucho. Simplemente quería contaros un poco por encima la experiencia que supone formar parte del Cuerpo Militar de Sanidad y, mejor aún, si la especialidad es ENFERMERÍA. Esto ha sido una introducción de todas las batallitas que os esperan y que jamás olvidaréis. Disfrutad del camino. Os deseo toda la suerte del mundo, mucho ánimo y a por todas.

Javier Perdiguero.

Para consultar la publicación original, puede seguir este enlace.

Ejército del Aire, enfermería militar, Fuerzas Armadas

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