Comunicado de la Asociación Nacional de Enfermería de Salud Mental (ANESM)

Miércoles, 16 de julio de 2014

Ante las opiniones que se vienen manifestando por las distintas redes sociales sobre una nueva vía de acceso excepcional a la Especialidad de Enfermería en Salud Mental, la Asociación Nacional de Enfermería de Salud Mental (ANESM) hace llegar escrito su opinión a través de este comunicado, emitido el pasado 12 de julio:

La Asociación Nacional de Enfermería de Salud Mental:
En relación a la solicitud de la una nueva vía de acceso excepcional a la Especialidad de Enfermería de Salud Mental, cabe hacer las siguientes consideraciones:

– Cualquier profesional está en su derecho de dirigirse a la Administración Pública de manera individual o colectiva para denunciar, reivindicar o exponer una situación que considere lesiva a sus intereses individuales y/o colectivos para su conocimiento y para que la citada Administración actúe como consideren oportuno.

– Hablar de agravio comparativo como calificación de una determinada situación, es porque se considera que existen situaciones que vulneran las normas administrativas y legales y que por tanto en el caso de ser cierto se deben resolver en ámbitos jurídicos.

– El Sistema de formación especializada en Ciencias de la Salud ha venido regulándose y consolidándose en los últimos años dentro del marco del Espacio Europeo en Educación Superior según la legislación vigente.

– Las oportunidades de acceso a la formación especializada, están abiertas a todos los enfermeros mediante convocatoria anual, habiendo aumentado el número de plazas y de unidades docentes de manera progresiva en todo el territorio nacional.

– Que la vía excepcional, denominada así de forma legal, ya se convocó y se realizó en el año 2005, y se llevó a cabo precisamente para regular la obtención de la citada titulación.

– Mediante la citada convocatoria excepcional obtuvieron la titulación de enfermera especialista en salud mental un total de 2.857 profesionales, tratándose en su mayoría de profesionales con una larga experiencia asistencial y docente.

– A esta prueba se accedía acreditando unos requisitos de experiencia profesional y/o formación específica en determinado periodo de tiempo y como ocurre siempre que se establecen unos requisitos, hubo profesionales que quedaron excluidos. Algunos no pudieron acceder a la vía excepcional por faltarles acreditar algunos días o semanas para reunir el periodo de experiencia requerido.

– Un determinado grupo de estos profesionales que no pudieron acceder a la vía excepcional por no reunir todos los requisitos, abandonaron sus puestos de trabajo para acceder a la obtención de la especialización por la vía EIR, teniendo que cambiar en algunos casos de residencia durante el periodo de formación con el consecuente esfuerzo personal y familiar que ello les conllevó.

– Todas las especialidades tienen contemplada su vía excepcional – única – que ya se ha iniciado en otras especialidades.

– Desde la puesta en marcha en 1998 de nuestra especialidad de enfermería de salud mental por el nuevo sistema de formación denominado EIR y hasta el año 2013, se han formado un total de 1.940 especialistas, y que actualmente se pueden formar en más de 60 Unidades Docentes repartidas en 15 Comunidades Autónomas.

– No todos los profesionales formados como especialistas han tenido oportunidad de ejercer como tales en el Sistema Nacional de Salud, existiendo la necesidad de los mismos, lo cual entendemos que se trata de una mala utilización de los recursos utilizados en su formación y que no han revertido en la mejora de la atención a la población.

Es evidente que la situación planteada por el citado grupo de profesionales ha estado provocada entre otras razones por:
– La ausencia de la creación y reconocimiento de la categoría profesional de especialista en salud mental en la mayoría de los Servicios de Salud de las Comunidades Autónomas, pues son ellas las que tienen la competencia. Ello ha provocado que profesionales sin la titulación de especialistas hayan ocupado puestos en Servicios de Salud Mental y ello lleve a estos profesionales a reunir un supuesto derecho a acceder a una inexistente nueva vía excepcional para la obtención del título.

– La falta del catálogo de puestos de trabajo donde sea imprescindible estar en posesión del título de especialista para la cobertura de los mismos y que solo en situaciones excepcionales de falta de especialistas puedan ser cubiertos de manera interina por enfermeras con un determinado perfil formativo. Ello ofrecería a la población una mayor calidad en la atención de los cuidados enfermeros.

La existencia del catálogo de puestos ayudaría también entre otras a determinar las necesidades de especialistas en el Sistema Nacional de Salud.
Estos dos aspectos son los considerados como los más importantes para una adecuada consolidación de nuestra profesión como especialistas dentro del Sistema Nacional de Salud y así se ha venido reconociento en todos los foros científicos celebrados en los últimos años.
Estas consideraciones nos llevan a pensar entre otras cosas a que el respeto y reconocimiento social de nuestra profesión se obtiene por el rigor con que las enfermeras obtienen su formación y titulación.
Respetando los planteamientos de cualquier colectivo, entendemos que es imprescindible exponer las circunstancias con rigor y en este caso además con objetividad administrativa, aunque ésta en ocasiones no sea de nuestro agrado o pueda resultarnos en ocasiones contraria a nuestros intereses.
Con estas consideraciones expuestas no deseamos favorecer ni perjudicar a ningún grupo profesional sino tan solo exponer nuestra opinión, que creemos es tan respetable como cualquier otra.

La Junta Directiva de la ANESM

ANESM, Ciencias de la Salud, Comunicado, enfermería, especialidad, salud mental

6 Respuestas a “Comunicado de la Asociación Nacional de Enfermería de Salud Mental (ANESM)”

  1. Entendemos que no podemos contar con todos los apoyos, lo cual es respetable. Lo que no entendemos es una negativa tan feroz y casi agresiva hacia los compañeros enfermeros que han formado y colaborado a formar, con mucho éxito, a tantos especialistas, desde hace tantos años (muchos de ellos socios y activos en la ANESM). Curiosamente es a través de la ANESM, donde hemos conocido grandes profesionales de la Salud mental, grandes enfermeras y enfermeros que han desarrollado su trabajo durante años en esta especialidad, con éxito y reconocimiento. Muchos de ellos eran ya especialistas, una parte lo había obtenido por vía excepcional, y otros, como nosotros, no.
    Han sido mas de 6 años de asistencia y participacion activa en Congresos y eventos realizados por la ANESM, con un elevado número de comunicaciones (una veintena, solo en mi caso particular, muy bien valoradas, según muchos congresistas referían) y póster; un lugar donde siempre nos hemos sentido acogidos y aceptados, y no solo eso, incluso que se interesaban por nuestra situación y estaban de acuerdo en regularizar esta situación; hasta ahora, según parece (no sabemos bien cuando hemos sido excluidos y no validos).
    Muchos de nosotros formábamos ese grupo de Enfermería que asistía a Congresos ANESM, ya que apenas había especialistas vía EIR; donde nos formábamos, reciclábamos y compartíamos experiencias con otros enfermeros.
    Me apena leer este comunicado, ya que me siento parte de esta Asociación, como muchos de los que forman parte de este movimiento; abogando objetividad administrativa donde la mayor parte de sus reflexiones son subjetivas, como tal. Este es un camino que pretendíamos lograr con los compañeros especialistas No se si el método es la vía excepcional o la valoración de méritos o competencias, pero creo que no pueden dejar de lado, excluidos o fuera, a tantos profesionales que han desarrollado esa labor en la especialidad de salud mental, tanto asistencial como docente.
    Conocemos los aspectos legales, lo cual no interfiere con que estemos intentando solicitar, un nuevo acceso a la especialidad. El agravio comparativo es hacia las otras especialidades y a su desigualdad en fecha y/o tiempo, lo cual deja sin oportunidad a muchos enfermeros como nosotros, que si hubiésemos trabajado en otra especialidad hoy seriamos especialistas, como ustedes.
    No queremos luchar contra ustedes, ni entrar en disputas sobre las capacidades de cada profesional, sino continuar a su lado, como hasta ahora, en el día a día, cuidando de nuestros pacientes, lo cual es lo mas importante para nosotros. Trabajo a diario con grandes enfermeros, especialistas, como muchos miembros de la ANESM, y otros que no lo son, los cuales juntos, mano a mano en el día a día, realizan un trabajo excepcional, independientemente de si tienen especialidad o no. Son muchos años de formación, de investigación, de interés por la Salud Mental de nuestros pacientes, de formarnos, reciclarnos y estar actualizados en este tema que nos sentimos integrados en este mundo y afortunados por ello.
    No nos pueden pedir ni negar que no intentemos obtener esta VÍA, a la cual pueden acceder otros compañeros enfermeros de otras especialidades, por la suerte de que una Ley se apruebe o programe para un año u otro. A nivel personal, siempre he pensado que la Enfermería debe estar unida y «no tirar piedras sobre su propio tejado».
    Que seria hoy de las especialidades si los «antiguos» especialistas no hubiesen apoyado el acceso a vía excepcional a ese gran numero de enfermeros que con su trabajo y formación tantísimo se lo merecían. Solicitamos una oportunidad coherente, respetable y muy digna. Grandes enfermeros especialistas nos apoyan, reconocen la labor de estas personas en su día a día.
    Seria una pena desperdiciar esta calidad asistencial y formativa. No pedimos Amnistía para todos, solo reconocimiento a una gran labor por parte de grandísimos enfermeros que trabajan día a día a favor del cuidado del paciente y de la formación de sus compañeros, especialistas o pre grado. Sin mas, solo mostrarles una foto real de la situación; no vamos en contra de nadie; queremos la unión de la Enfermería y que la Calidad de la misma sea máxima.
    Continuaremos adelante, poco a poco, cada día somos mas y pediremos una solución a lo que pensamos que es una situación que debe ser regulada.

  2. Me da tristeza ver la opinión de compañeros de profesión hacia nuestra demanda.
    La ANESM insiste en su carta que no quiere mostrarse ni a favor ni en contra, pero claramente da muestras de que su posición está en contra, al menos en lo que a su dirección se refiere (firmantes de la carta), aunque creo que no es así entre todos sus socios, algunos mostrándose a favor de nuestra reclamación y otros incluso en contra con más dureza. No sé cuál será el motivo o el interés que les mueve a mostrarse así. Nosotros sólo queremos que se nos reconozca, como a otros compañeros ya se les reconoció, una situación en la cual por las circunstancias dadas por las leyes en vigor hemos trabajado durante muchos años en servicios de salud mental, realizando una labor asistencial y docente con los EIRes, al menos del mismo valor y con la misma calidad que el compañero que tenía el título de especialista.
    Quizás su motivo sea que estemos ocupando puestos de trabajo que ellos consideran que les corresponde, pues yo les recuerdo, con “objetividad administrativa”, que en el punto 3 del artículo 1 del REAL DECRETO 450/2005, de 22 de abril, sobre especialidades de Enfermería, se indica: “La existencia del título de Enfermero Especialista no afectará […] al desempeño de puestos de trabajo que no tengan la denominación de Especialista.” Y como en la gran mayoría de las comunidades autónomas no existen diferentes bolsas de empleo para cada especialidad, considero que no estamos ocupando el puesto de nadie.
    Es por este motivo por el que un día empecé a trabajar en una unidad de salud mental y en la que por suerte he aprendido en todos estos años a realizar mi trabajo de la mejor manera rodeado de ENFERMERAS especialistas vía EIR, vía Excepcional y vía ensayo-error (como es mi caso), y que con el tiempo hemos sido valorados por otros compañeros de trabajo, incluso de otras especialidades, teniendo incluso la capacidad y los conocimientos de impartir clases a EIRes.
    Ahora resulta, por las opiniones que vierte la ANESM, y la normativa que existe, que lo que me pasó, es que se me “castigó” como enfermero a trabajar en una unidad en la que el plazo para presentar mi acceso al título de especialista por vía excepcional expiró el primero, cuando otros compañeros con el mismo título que yo, trabajando en unidades quirúrgicas, incluso durante menos tiempo que yo en salud mental, aún tienen opción de obtener un título de especialista. Esto es a lo que llamamos “agravio comparativo” señores… Y no pretendemos quitarles a ellos nada, por supuesto, somos nosotros los que queremos igualarnos a ellos.
    No sé si alguno de los que han escrito ese comunicado se han parado a pensar que no somos rivales, ni mucho menos, creemos que estamos aportando y que podemos seguir aportando mucho a las unidades de salud mental, a la profesión como enfermeros de salud mental, y sobretodo a los pacientes de salud mental, que es el primer y último objetivo de todo el trabajo que se realiza a diario en oficinas, despachos, asociaciones, CSM, residencias, unidades de hospitalización y en congresos anuales exponiendo estudios y trabajos.
    Seguiremos luchando por encontrar una solución a nuestra situación, sólo pedimos que se regularice de una forma igualitaria a todos los enfermeros y enfermeras el acceso a una titulación de especialista

  3. Buenas noches, les doy la razón en que se necesita regularizar esta situación, pero no sólo para que todos los profesionales que tenga la titulación obtengan un puesto de trabajo, que parece ser su único interés, si no también que profesionales que se han dedicado a esta especialidad durante largo tiempo en varios ambitos y entre ellos en la formación de especialistas, y no han podido realizar la residencia por diferentes motivos, puedan tener el reconocimiento y las oportunidades que merecen. La vía excepciponal de Salud Mental se realizó en 2005 y desde 1998 ya existía la via Eir. Si existía esta ultima vía, la cual defendeis para que sea la única, por qué si apoyais que en 2005 profesionales obtubieran la titulación sin hacer la residencia y a nosotros no?. En la actualidad nosotros nos encontramos en las mismas circunstancias que ellos estuvieron ya que nos encotramos regulados por los mismo decretos. Según los cuales no es obligatorio tener la especialidad de Salud Mental para trabajar en una unidad de agudos si no que la contratación se debe realizar según esté estipulado en cada comunidad autónoma que por ejemplo en Madrid, a día de hoy, es por puntuación, la cual está publicada en la Bolsa Unica de la Comunidad de Madrid. Por tanto, nos quedamos en el limbo y se nos reducen las posibilidades de obtener una especialidad. Ya que profesionales que tienen la misma experiencia teorico- práctica que nosotros cumplen requisitos para acceder a las vías excepcionales de otras especialidades, porque tuvieron la suerte de caer en otras unidades, como a nosotros se nos asignó Salud Mental una vez finalizada la vía excepcional ya no tenemos derecho a poder acceder a ninguna a pesar de cumplir los mismos requisitos que otros profesionales en otras especialidades. Desde luego esto vulnera el principio de equidad. En conclusión, aunque nos refiramos a situaciones diferentes dentro de la misma especialidad, vosotros, nosotros, todos pedimos una regularización en las especialidades de enfermería, y para conseguirlo deberiamos estar unidos porque compartimos la misma causa que es dar una asistencia de la mayor calidad posible a nuestros usuarios.

  4. Releyendo el escrito que la ANESM ha creído necesario enviar a los Colegios de enfermería y a diferentes medios, me doy cuenta de que en la mayoría de los puntos que trata da la razón a este colectivo desprotegido, y lo argumento:
    Entiendo que un objetivo importante de la ANESM es defender el rigor con que las enfermeras obtienen su formación y titulación, y por eso debiera caminar en paralelo al enorme (y creciente) colectivo que se ha quedado en ese limbo legal. Porque un porcentaje elevadísimo de especialistas en salud mental han sido formados de alguna manera por estos enfermeros sin titulo especialista pero con evidente experiencia, bien realizando la actividad docente en su puesto de trabajo, bien realizando sesiones docentes o bien como profesor en la Universidad. Parece lógico pensar que esos enfermeros a los que en su día se les confió la labor de formar especialistas son perfectamente válidos y capaces en su profesión como Enfermeros en Salud Mental, pese a no tener ningún título que lo avale. Y precisamente por eso es muy injusto que para formar a especialistas se utilice la experiencia personal de estos enfermeros adquirida a lo largo de los años y después se les sustituya porque ya han formado un grupo numeroso de especialistas.
    En otros términos se expresa la ANESM cuando se refiere a agravio comparativo. Según la RAE, agravio comparativo se define como “trato desigual a personas que tienen o creen tener el mismo derecho a algo en determinada situación”; y parece más que evidente que es así en el debate que nos acomete, de otro modo ni siquiera hubiera tenido lugar una respuesta de la Asociación. Pongamos un ejemplo breve. Dos enfermeros, “A” y “B” terminan a la vez su diplomatura en Enfermería en el año 2005, el enfermero “A” es contratado por la dirección de un hospital para realizar el trabajo de enfermero en una Unidad de Agudos de Salud Mental, y el enfermero “B” en la Unidad de Cirugía. No se ha realizado ningún cribado especial, simplemente el azar ha querido que terminen por desempeñar sus funciones en diferentes servicios especiales. El enfermero “A” presta sus servicios en Salud Mental hasta la fecha durante 9 años, y por las condiciones de su unidad además forma a varios especialistas en Salud mental, porque dada su experiencia en la unidad, se confía en sus servicios, no solo asistenciales sino también docentes. Sin embargo, el enfermero “A”, habiendo trabajado el mismo tiempo en su unidad que el enfermero “B” no puede ni podrá optar al título de especialista en salud mental por via excepcional, mientras que el enfermero “B” podrá optar al titulo de especialista en médico-quirúrgica por la via excepcional. Son dos enfermeros que iniciaron su servicio asistencial y docente de la mano, en diferentes servicios, pero con muy diferente reconocimiento. Eso, según la RAE, es un agravio comparativo.
    Por otro lado, me uno a la ANESM cuando reclama “una adecuada consolidación de nuestra profesión como especialistas dentro del Sistema Nacional de Salud”, y precisamente por ello creo que no deberían dejar escapar el conocimiento, la experiencia asistencial y docente que estos enfermeros han ido labrándose a lo largo de los años, porque igual que la han aprovechado para formar a otros especialistas, se puede aprovechar para hacer fuerte el colectivo de Salud Mental en su conjunto, porque a mayor número de profesionales bien formados, mayor reconocimiento.
    Y por último, también me suscribo a la Asociación cuando expresa en el mismo escrito “entendemos que es imprescindible exponer las circunstancias con rigor y en este caso además con objetividad administrativa”. Por supuesto, yo también creo que las circunstancias han de exponerse con rigor, con ejemplos de cientos de compañeras/os con nombre y apellidos. Y por supuesto con objetividad administrativa, que en definitiva eso es lo que se reclama, que haya de verdad objetividad administrativa para evitar el agravio comparativo, para sacar del limbo legal a los compañeros que no han tenido las mismas opciones, ni el mismo reconocimiento pero sí se les ha exigido el mismo esfuerzo docente.
    Confío de verdad en que la lógica y la razón haga que se una a esta demanda cada vez más grupos, colectivos, colegios y asociaciones.
    Un saludo.

  5. Os cito:

    Presencia 2005 ene-jun; 1(1)
    Editorial

    Contribución al desarrollo del conocimiento enfermero de salud mental

    Germán Pacheco Borrella1

    1Director de la Revista digital PRESENCIA. Revista de Enfermería de Salud Mental, España

    A quienes hemos vivido la transformación de la enfermería española, a partir de 1977 que es cuando se integró en la universidad, no se nos escapa el relevante protagonismo que han tenido las sociedades científicas en ese mismo hecho. De facto, relevantes miembros de nuestra profesión, adscritos a sociedades científicas, promovieron y consiguieron que la Enfermería entrara en las universidades españolas como área del conocimiento de pleno derecho.

    En este último cuarto de siglo, muchos hemos sido los protagonistas del cambio y transformación de la enfermería española y muchos hemos contribuido al desarrollo del conocimiento enfermero en sus diversas áreas, y hemos puesto de manifiesto la existencia de una autonomía en el propio campo de actuación, entre otras muchas cuestiones. También es verdad que aún quedan muchos objetivos por conseguir, pero todo se andará.

    Con todo, nos atrevemos a sostener que estamos viviendo una etapa de construcción de nuestra disciplina, caracterizada por la diversidad ideológica y funcional y por la todavía insuficiente conceptualización teórica. Y, desde nuestro punto de vista, un aspecto determinante en este proceso constructivo es la delimitación del objeto de conocimiento. Esto, entendemos, es lo que va a fijar la autonomía disciplinar.

    Así pues, la complejidad de nuestro objeto, es decir, de las respuestas de las personas y familias ante problemas de salud reales o potenciales y ante los procesos vitales, nos obliga a reconocer que nuestros conocimientos son parciales y explica, en parte, la diversidad de modelos y posicionamientos particulares ante nuestra disciplina.

    Estamos, por tanto, ante una disciplina con un objeto de estudio heterogéneo e inaprensible, al que nos acercamos mediante diversos modelos explicativos y que en su evolución nos atrevemos decir que se encuentra en un estadio pre-científico.

    Paralelamente, la Enfermería de salud mental, también ha sufrido una transformación no menos importante. Además de repercutir en ella el avance de la Enfermería en general, hemos podido ser testigos de dos acaecimientos que la han hecho crecer: los procesos de Reforma de las estructuras de atención a la salud mental y el cambio actitudinal de los actores enfermeros implicados en tales procesos, al haber abrazado éstos el conocimiento enfermero de salud mental. También hemos podido ser testigos de la evolución que han tenido las enfermeras de salud mental españolas, que ha sido positiva tanto para los usuarios de los servicios de salud mental como para el propio colectivo y para las enfermeras en general, ante las cuales somos ya un referente ineludible.

    En todo este proceso, la Asociación Nacional de Enfermería de Salud Mental (ANESM) ha desempeñado un papel muy importante, sobre todo en la última década, derivado de dos compromisos asumidos: uno, con los profesionales de enfermería de salud mental y, otro, con los usuarios de los servicios de salud mental y con la sociedad en general. Ante éstos y para éstos, ha propugnado la prestación de unos cuidados excelentes, que permitan que nos reconozcan por quiénes somos y por los servicios que les prestamos.

    Ante los profesionales, el compromiso de la ANESM ha sido el de promover la reflexión y el debate y generar espacios de encuentro donde intercambiar conocimientos, experiencias y preocupaciones, y donde se puedan buscar respuestas a cuanto permita el avance de la profesión. De tal manera, la ANESM se ha constituido en un organismo facilitador del encuentro permanente entre los profesionales de enfermería de salud mental para, entre otras cosas, considerar si es posible la gestión para el desarrollo del conocimiento enfermero, en tanto que sociedad científica.

    La segunda línea de acción ha sido propugnar el desarrollo de la especialidad de Enfermería de Salud Mental, a partir de la publicación del Real Decreto (RD) 992/1987, de 3 de julio, por el que se regulaba la obtención del título de enfermero especialista para los diplomados en Enfermería, que contemplaba la especialidad de Enfermería de Salud Mental. Si embargo, tuvieron que pasar 11 años (21 años desde que somos universitarios) hasta que el 30 de junio de 1998 se publicara la Orden del 24 de junio, del Ministerio de la Presidencia, por la que se desarrollaba el RD 992/1987. Después, el 9 de julio de 1998, se firmaba una Resolución del Ministerio de Educación por la que se aprobaba con carácter provisional el Programa formativo de la especialidad de Enfermería de Salud Mental. Y en esa misma fecha, también se hizo público la Resolución conjunta de los Ministerios de Educación y de Sanidad por la que se aprobaban los requisitos específicos de acreditación de las Unidades docentes para la formación de enfermeros especialistas en salud mental. Luego, el 30 de julio de 1998 se publicó la Orden del Ministerio de la Presidencia, por la que se convocaba la prueba selectiva conjunta para iniciar los programas de formación de las especialidades de Enfermería Obstétrico-Ginecológica (Matronas) y de Salud Mental en el año 1999. A partir de aquí, las reivindicaciones de la ANESM se centraron en el desarrollo de las Disposiciones Transitorias del RD 992/1987, que contemplaban el acceso excepcional a la titulación de enfermero especialista en Enfermería. Tales acciones fueron el detonante que puso de manifiesto la obsolescencia de dicha normativa y la necesidad de un nuevo RD que viniera a regular todas las especialidades de Enfermería y con ellas el desarrollo de las vías de acceso excepcional a la titulación de especialista por quienes vienen ejerciendo la profesión con tal carácter especializado. Con el esfuerzo de todos los actores sociales implicados, se ha conseguido una nueva regulación de las especialidades de Enfermería a partir del RD 450/2005, de 22 de abril, pendiente de desarrollar, que si bien no satisface a todos y tiene importantes carencias, es un punto de partida para el desarrollo de las especialidades. En el camino recorrido hasta llegar al momento actual, se ha puesto de manifiesto la unidad de toda la profesión y se han rechazado los intentos de dividirla en nuevos y viejos especialistas. La ANESM no cejará en seguir aglutinando a nuestra profesión y gestionando, si cabe, el conocimiento enfermo de salud mental, entre otras cuestiones, haciendo sus aportaciones específicas para la mejora del programa formativo de la especialidad a través de su representación en la Comisión Nacional de nuestra especialidad.

  6. La misma reivindicación que hizo la ANESM en su día, la hacemos nosotros ahora por encontrarnos en la misma situación. ¿Por qué se muestran en contra? ¿por qué no podemos reclamar «una vía de acceso excepcional a la titulación de especialista por quienes venimos ejerciendo la profesión con tal carácter especializado?» Sigamos uniendo la profesión y sus profesionales, y sigamos rechazando los intentos de división…

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