La mochila del cooperante sanitario: preparación y expectativas realistas

Viernes, 31 de julio de 2026

por Reyes Pesqueira Puyol

La mochila del cooperante sanitario no se empieza a llenar el día antes de viajar ni se cierra cuando el avión despega. La mochila empieza a construirse mucho antes, a veces sin que seamos del todo conscientes, y se va cargando de expectativas, miedos, ilusiones, ideas preconcebidas y también silencios. Por eso, hablar de preparación no es solo hablar de logística: es hablar de prevención del desgaste, de ética profesional y de cuidado propio.

Durante años he visto cómo muchas personas llegan al terreno convencidas de que lo más difícil será la adaptación técnica o la dureza del contexto. Y sin embargo, lo que más pesa suele ser otra cosa: el choque entre lo que imaginábamos y lo que realmente ocurre. La frustración no nace del terreno, sino de las expectativas mal ajustadas.

Prepararse no es anticiparlo todo, es aceptar la incertidumbre

Una buena preparación no elimina la incertidumbre, pero enseña a convivir con ella. Prepararse es aceptar que no controlarás los tiempos, que los recursos serán limitados, que las decisiones se tomarán en condiciones imperfectas y que muchas veces habrá que elegir el “menos malo” en lugar del ideal.

Cuando esto no se trabaja antes de salir, aparece la sensación de fracaso. No porque el trabajo no tenga impacto, sino porque no coincide con la idea previa de impacto que llevábamos en la mochila.

La mochila visible y la invisible

La mochila visible es fácil de revisar: vacunas, visados, seguros, material, ropa adecuada, protocolos básicos. Todo eso se puede comprobar con una lista. La mochila invisible, en cambio, es más compleja: ahí van nuestras motivaciones, nuestra necesidad de ser útiles, el miedo a no estar a la altura, la culpa por poder irse cuando otros se quedan.

Si no revisamos esa mochila invisible, acabará pesando más que la física. Y el terreno no suele tener espacios ni tiempos para procesarla con calma.

Expectativas realistas como herramienta profesional

Ajustar expectativas no es renunciar al compromiso, es fortalecerlo. Implica asumir que no cambiarás el mundo, pero que sí puedes mejorar una parte concreta de la realidad. Implica aceptar que el impacto será a veces invisible, lento y difícil de medir. Y también que habrá días en los que sentirás que no has hecho suficiente, aunque hayas hecho todo lo posible.

La preparación emocional es tan importante como la técnica. No para endurecerte, sino para sostenerte.

La mochila bien preparada no pesa menos, pero pesa mejor.

Cierro la mochila por hoy, concluyendo que:

Antes de salir al terreno, merece la pena detenerse y revisar no solo lo que llevamos en la maleta, sino lo que llevamos dentro. La preparación no garantiza que todo vaya bien, pero reduce riesgos, protege al equipo y cuida a quien cuida.

Porque el viaje comienza antes del terreno …. Y prepararse también es prevenir.

Querido lector/a, si quieres compartir tus comentarios, no dudes en exponerlos; estaré encantada de leerlos e intercambiar opiniones. Muchas gracias por tu atención.
“Reflexiona, comparte y actúa: la cooperación se transforma con decisiones pequeñas pero valientes”.

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Acerca de Reyes Pesqueira Puyol

Reyes Pesqueira Puyol es enfermera y trabajadora social cooperante desde 1998 hasta la actualidad. Ha trabajado en distintas organizaciones humanitarias como Médicos Sin Fronteras (MSF), FUDEN, Enfermeras para el Mundo, SETEM y Acción Contra el Hambre, en países de África, América Latina y Asia. Docente en cooperación internacional y fundadora de La Mochila Cooperante, (www.lamochilacooperante.com), combina su labor de terreno con la formación de nuevos profesionales en acción humanitaria. Autora del libro 20 años cooperando por el mundo: testimonio de voces silenciadas (2024).