Día Europeo de la Prevención del Riesgo Cardiovascular: la labor enfermera

Viernes, 13 de marzo de 2020

Mañana se celebra el Día Europeo de la Prevención del Riesgo Cardiovascular, una jornada orientada a aumentar la concienciación sobre esta problemática entre la población. David Pérez, doctor en Enfermería, profesor de la Universidad Camilo José Cela de Madrid y enfermero asistencial de Atención Primaria, es, además, presidente de la Asociación Española de Enfermería de Hipertensión y Riesgo Cardiovascular (EHRICA). Nos atiende para hablar sobre este día y las funciones de los enfermeros en este terreno.

Pregunta: ¿Qué es EHRICA?

Respuesta: La Asociación Española de Enfermería de Hipertensión y Riesgo Cardiovascular es una sociedad científica nacional integrada por profesionales enfermeros de ámbitos como la Atención Primaria, cardiología, endocrinología, medicina interna, nefrología y unidades de hipertensión arterial.

P.: ¿Cómo surgió la asociación? ¿Qué objetivos se plantea?

R.: La asociación se constituyó en septiembre de 2008 gracias al entusiasmo de varias enfermeras que sentían la necesidad de poner en alza el valor profesional de la enfermería en el manejo integral de la hipertensión arterial y la prevención cardiovascular. Ha ido creciendo poco a poco en estos últimos años, aportando rigor científico a nuestra labor con proyectos de investigación, apostando por la formación y colaborando en documentos de consenso y posicionamiento.

Los objetivos de EHRICA son incentivar la presencia de los profesionales de enfermería en los foros científicos de hipertensión arterial y la prevención cardiovascular, fomentar la formación continuada y liderar o colaborar en proyectos de investigación.

P.: De forma general, ¿cuáles son las labores de los profesionales enfermeros en la prevención del riesgo vascular?

R.: Las competencias de enfermería en prevención cardiovascular se centran principalmente en intervenciones dirigidas a la captación de factores de riesgo cardiometabólicos implicados, de manera individual o en agregación, en la probabilidad de sufrir un evento cardiovascular en un tiempo estimado de 5 a 10 años. De forma paralela, tenemos un papel esencial en la prevención secundaria, es decir, en el manejo y control de pacientes que ya han sufrido una enfermedad de este tipo.

Todo ello mediante planes integrales basados en la educación para la salud individual o familiar, que abarcan aspectos tan importantes como una alimentación cardiosaludable, la práctica regular de ejercicio físico, el cese del hábito tabáquico, la adherencia al tratamiento farmacológico, el seguimiento de parámetros físicos, antropométricos o analíticos, el control emocional o un hábito de sueño adecuado.

P.: ¿Qué necesidades suelen presentar los pacientes que se encuentran en situación de riesgo?

R.: En general, los pacientes con riesgo cardiovascular desconocen su estatus, porque suele haber una buena percepción de salud que infravalora el riesgo. Las necesidades pasan por un profesional sanitario que pueda aportar una visión amplia, holística e integral en la identificación y seguimiento de factores de riesgo en su conjunto. Es fundamental informar a los afectados de la existencia de dichos factores, proporcionar nociones sobre su impacto, intentar motivar hacia un cambio en estilos de vida y potenciar capacidades para controlarlos. Solo así conseguiremos un paciente empoderado y activado capaz de un verdadero cambio hacia conductas positivas en salud.

P.: ¿Cómo dan respuesta los enfermeros a dichas necesidades?

R.: Los profesionales enfermeros damos respuesta a estas necesidades mediante educación para la salud individual dirigida al paciente en las consultas de enfermería de Atención Primaria o en unidades hospitalarias y con estrategias de educación para la salud grupal dirigidas a alcanzar objetivos grupales en pacientes con los mismos condicionantes. Además, realizamos intervenciones comunitarias como agentes activos de salud dentro de la comunidad, tanto desde AP como desde las escuelas de salud para la ciudadanía.

De manera puntual también realizamos cribados oportunistas en días internacionales relacionados con el riesgo cardiovascular, como el de la Diabetes Miellitus o la hipertensión arterial.

P.: ¿Qué importancia tienen la prevención y la educación para la salud en este ámbito?

R.: La prevención tiene un papel esencial en el contexto cardiovascular global. Es preciso dirigir la mayor parte de nuestras intervenciones a la prevención primaria, es decir, a evitar la aparición de estas enfermedades, puesto que están asociadas a cronicidad, discapacidad y altos costes sanitarios. Desde los años 70 y 80 del siglo pasado se le está otorgando un papel indiscutible a la promoción de la salud mediante políticas sanitarias y entornos saludables, la reorientación de los servicios sanitarios y la formación de los profesionales en materia de prevención cardiovascular.

Todo ello con la educación para la salud como estrategia principal para conseguir conductas más saludables, modificando positivamente los conocimientos, la motivación y la potenciación de capacidades de autocuidado en la gestión de la salud de nuestros pacientes.

P.: ¿Qué papel tienen los enfermeros en dichas prevención y educación?

R.: Los enfermeros somos uno de los agentes de educación para la salud más importantes de la salud en general, y, específicamente, en materia cardiovascular. El nivel de confianza de la población en las enfermeras es muy alto por nuestra cercanía terapéutica y por nuestra capacidad para hacer un abordaje holístico desde lo biológico, psicoemocional y social. Nuestras intervenciones van dirigidas a la promoción del autocuidado para que los pacientes, las familias y las comunidades adquieran un compromiso con su propia salud y eviten la aparición de enfermedades de este tipo. Todo ello en el continuo de la vida, desde la infancia, adolescencia y la edad adulta hasta la senectud.

En definitiva, la aportación de la enfermería es la contribución a la reducción del la morbimortalidad cardiovascular y la una mejor calidad de vida de la población.

P.: Según su punto de vista, ¿qué valor tienen jornadas como el Día Europeo de la Prevención del Riesgo Cardiovascular para concienciar a la población?

R.: El valor principal es la visibilidad, la información y la concienciación de la población en prevención cardiovascular y en una vida más saludable. Adicionalmente, la captación oportunista de personas entre 45 y 65 años, con uno o varios factores de riesgo, como son el tabaquismo, las cifras elevadas de presión arterial o los niveles altos de colesterol, que implican un aumento del riesgo y a los que se les ofrece consejo breve de estilos de vida saludable y la recomendación de seguimiento por su enfermera y médico de familia en su centro de salud.

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