El CECOVA destaca que las enfermeras son el colectivo sanitario que ha sufrido más sensación de riesgo y desamparo, ansiedad, estrés y depresión durante la pandemia

Lunes, 4 de octubre de 2021

Juan José Tirado, presidente del Consejo de Enfermería de la Comunidad Valenciana (CECOVA), ha puesto de manifiesto que el 44% de los profesionales sanitarios ha sufrido un nivel alto de estrés y el 37%, ha estado deprimido. La declaración se ha producido durante el IV Congreso de Derecho Sanitario de la Comunidad Valenciana, evento en el que ha añadido que la totalidad de “los estudios sobre el impacto psicológico de la COVID-19 en los profesionales sanitarios ofrece datos muy preocupantes. Por ejemplo, el 60% de los profesionales sanitarios sufrió trastornos mentales durante la pandemia y más de la mitad no se ha recuperado año y medio después. Además, desde el inicio de la pandemia, el 65% de los trabajadores sanitarios ha experimentado problemas generales de salud”.

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En la mesa que ha analizado el impacto de la COVID-19 en los profesionales sanitarios, de acuerdo con lo expuesto por la propia entidad enfermera en una nota de prensa, han participado Óscar Cortijo, vicedecano primero del Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana, y María Isabel Moya, vicepresidenta primera del Consejo General de Colegios de Médicos de España.

Tirado, también presidente del Colegio de Enfermería de Valencia, ha recordado, por otra parte, que las enfermeras “son las que mayor sensación de riesgo y desamparo han sufrido, con la consiguiente ansiedad, siendo también las profesionales que más se han estresado y deprimido durante las dos olas de infecciones de COVID-19”. Asimismo, ha incidido en que el 65% de las enfermeras asegura haber sentido que su situación emocional ha empeorado respecto a febrero del 2020, llegando incluso a haberse agravado mucho en el 20% de las encuestadas, el más alto de todas las profesiones sanitarias comparadas en todos los estudios de la situación emocional de los profesionales sanitarios.

El nivel de desamparo entre las enfermeras ha sido de 3,08, calificando un 10 el sentimiento de que las autoridades sanitarias hubieran favorecido las medidas de protección necesarias, como EPI, guías de actuación, etc. Ante esta realidad, el presidente del CECOVA ha recordado que resulta significativo que el “20% de las enfermeras ha valorado esta cuestión con un 0. Una sensación que ha sido persistente en el tiempo”. Con respecto al riesgo percibido de sufrir un contagio en el puesto de trabajo, en este caso es especialmente alto, con más de un 50% puntuando 8 o más, y marcando con el riesgo máximo de contagio, 10, el 32,5% de las encuestadas; de nuevo el mayor porcentaje entre los distintos colegios sanitarios. En cuanto al estrés, se hallan en el grupo más afectado, seguidas de los farmacéuticos, veterinarios y fisioterapeutas, que traspasan la sintomatología leve, llevando las enfermeras a rebasarla y presentarla moderada; cuando se focaliza en el 44% de la muestra con síntomas de estrés, sobresalen enfermeras y farmacéuticos como los más gravemente estresados, de acuerdo con los datos aportados en el mencionado comunicado.

Tirado apunta que se ha de “destacar que los colegiados de enfermería en la Comunidad Valenciana llegan a niveles de entre el 8 y el 10, muy superiores al resto de profesionales. El nivel de estrés máximo ha sido manifestado por un 20% de trabajadores de enfermería, que han sufrido la presión de la saturación de los hospitales en los picos álgidos de la infección”.

Sobre la presencia de síntomas de depresión, el colectivo de enfermería, junto a los farmacéuticos y óptimos-optometristas, es el más gravemente deprimido. Una realidad similar a la que ocurre con la ansiedad, ya que las enfermeras llegan a la sintomatología media de estrés, seguidas por el grupo de farmacéuticos con síntomas leves. Esto “resulta muy preocupante” para el presidente del CECOVA, porque “dentro del 62,5% de la muestra de enfermería con sintomatología de ansiedad el 17,5% traspasa la sintomatología severa y extremadamente severa. Unos datos que arrojan la necesidad de dimensionar las plantillas de profesionales para que puedan dar la asistencia adecuada para la población que ha sido ingresada en las UCI y en el resto de plantas COVID de los hospitales”.

Por su parte, la doctora Moya ha indicado que la “OMC ya ha hecho un estudio del impacto de la COVID-19 en los médicos de España que describe que las mujeres, los jóvenes, los que han estado en primera línea y los que tienen menos experiencia o poca formación en catástrofes son los que más sufren el impacto psicológico de la pandemia”. Este estudio, exponen desde CECOVA, refleja que ya durante la primera ola se han alargado las jornadas laborales, los hábitos de vida han empeorado, ha aumentado el consumo de alcohol y ha disminuido el ejercicio físico. Además, señala que hasta “un 20% de los médicos se ha planteado adelantar su jubilación y un 34% ha pensado en abandonar la profesión. El 32% tiene problemas para dormir”.

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