El Hospital de Valme humaniza los partos por cesárea

Jueves, 11 de noviembre de 2021

El Hospital Universitario de Valme, ubicado en Sevilla, ha puesto en marcha un protocolo asistencial en el paritorio con el que se pretende fomentar la humanización del nacimiento tras el parto por cesárea. Supone una innovación frente al circuito establecido en la mayoría de los hospitales, ya que, en lugar de separar a la madre del neonato tras la cesárea con el traslado a la sala de reanimación, la nueva práctica clínica posibilita la recuperación de la madre en las instalaciones del paritorio junto al recién nacido y el acompañante elegido por la mujer; sin necesidad de romper el vínculo afectivo.

© Hospital Universitario de Valme/Una de las salas postparto equipada con monitorización avanzada. A la derecha, la jefa del servicio de Ginecología y Obstetricia, doctora Rosa Ostos; en el centro, la jefa del Servicio de Anestesiología, doctora Mercedes Echevarría; y a la izquierda, la coordinadora de las matronas, Mª Ángeles Fernández

Esta es una iniciativa, de acuerdo con lo expuesto por el propio centro sevillano en una nota de prensa, implantada de forma protocolizada en el mes de octubre. Se desarrolla de forma coordinada entre los servicios de obstetricia y anestesiología, innovando con cuidados maternofetales postcesárea como consecuencia de una apuesta por la humanización perinatal.

Por su parte, la labor de la matrona en este nuevo programa asistencial es preeminente. Mª Ángeles Fernández, coordinadora de matronas del hospital, ha destacado que el alumbramiento “es un momento único, de ahí que, siempre que la situación lo permita, debamos contribuir a minimizar los efectos de la cirugía, intentando que el puerperio inmediato sea lo más parecido a un parto vaginal”.

Además, otro de los beneficios más importantes que aporta este programa son la instauración del protocolo “Contacto piel con piel tras la cesárea”, puesto en práctica mediante la colaboración de los servicios de obstetricia, anestesiología y pediatría, que permite que se inicie en el mismo quirófano y continúe inmediatamente después con el alojamiento conjunto de madre e hijo durante las horas posteriores a la cirugía. Rosa Ostos, jefa del Servicio de Ginecología y Obstetricia, explica que esta situación “frente a la cesárea convencional, favorece la primera toma de pecho, confiriéndole una mayor posibilidad de éxito a la lactancia materna”.

Dicho periodo inmediato favorecedor de la primera toma de pecho es el que, en el caso de la cesárea habitual, madre y recién nacido están separados. Por el contrario, como destacan los especialistas implicados en este programa asistencial, “junto a la mejora de la satisfacción materna, hay evidencias que demuestran que el contacto piel con piel y la primera toma en el periodo sensitivo del neonato favorece la duración de las tasas de lactancia materna con respecto a la cesárea tradicional”.

La indicación de la estancia de la paciente en paritorio para el postoperatorio inmediato de la cesárea, y de su inclusión en este programa asistencial, será criterio del anestesiólogo responsable de la paciente. Este especialista es el encargado de la valoración, de forma individualizada, de los antecedentes personales, la prescripción de la cesárea y el desarrollo intraoperatorio desde el punto de vista quirúrgico y anestésico, determinando, así, su estancia o su traslado a la unidad de recuperación postanestésica. En este sentido, Mercedes Echevarría, jefa del Servicio de Anestesiología, ha subrayado que las pautas seguidas “por nuestros especialistas para la inclusión en este programa asistencial se basa en indicaciones sobre tres apartados: patología previa, complicaciones anestésicas y complicaciones obstétricas”.

Así, las indicaciones determinadas por el estado de la paciente están definidas por la ausencia de patología materna que precise vigilancia estrecha, tanto de origen obstétrico como de otra naturaleza. En lo referente a las establecidas por el procedimiento quirúrgico o anestésico, están vinculadas a la ausencia de complicaciones intraoperatorias o de elevado riesgo de complicaciones postoperatorias.

Al tratarse de pacientes de bajo riesgo, el protocolo contempla la realización de una monitorización básica y no invasiva, a través de telemedicina, con unos cuidados postoperatorios similares a los que se realiza en las unidades de reanimación. Una monitorización que se mantiene durante toda la estancia de la madre en la sala del postparto en paritorio hasta el alta para su regreso a la planta de hospitalización, que dura, aproximadamente, dos horas, siempre bajo la supervisión de un anestesiólogo.

Para estos cuidados materno-fetales posteriores a la cesárea y alojamiento conjunto en la unidad de paritorio, el centro ha dotado las salas de postparto de una infraestructura que garantiza la monitorización permanente, apuntan en el mencionado comunicado. Se trata de la dotación de monitores de control de constantes vitales, equipamiento para manta térmica y foco de infrarrojos, en caso de que se precise, y timbre operativo de llamada al control de las matronas. Asimismo, desde el control de estas especialistas hay establecido un circuito de comunicación para la visión permanente del bienestar de la gestante.

Junto al apoyo técnico que proporciona esta monitorización, señalan desde el Hospital Universitario de Valme, el personal de paritorio está formado para la valoración de estas madres y sus recién nacidos, con un alto grado de compromiso para que este avance en la humanización del nacimiento en el centro se lleve a cabo de forma segura y elevando la satisfacción de las familias.

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