El Seat 600 y las matronas: motor de independencia y cambio profesionalMiércoles, 4 de marzo de 2026 por diariodicen.es La historia de la movilidad femenina en España tiene un capítulo poco conocido, pero muy simbólico: el vínculo entre el Seat 600 y las matronas. En una época en la que conducir era todavía un terreno mayoritariamente masculino y las mujeres necesitaban incluso autorización paterna o marital para obtener el permiso, conducir suponía mucho más que aprender a manejar un coche: era un gesto de autonomía. En el último número de la revista Matronas Hoy, se aborda este curioso y relevante caso en la historia de las matronas de España. Su autora, Rosa Mª Plata Quintanilla, presidenta de la Asociación Española de Matronas, explica las dificultades que enfrentaban las mujeres para conducir y las gestiones realizadas para facilitar el acceso al vehículo, ante la alta demanda, a las matronas de la época. El Seat 600 y las matronas. Copy C.R. Bonilla Conducir: un acto casi reivindicativo Hasta bien avanzado el siglo XX, las mujeres que querían sacarse el carnet necesitaban cumplir requisitos adicionales, como autorizaciones paternas o maritales. Aunque la ley no prohibía expresamente que condujeran, la desigualdad normativa y cultural era evidente. En ese contexto, cada mujer conductora representaba un pequeño avance. Para las matronas, que debían desplazarse constantemente para atender partos, muchos aún a domicilio, la posibilidad de contar con vehículo propio no era un lujo, sino una necesidad. El Seat 600 y las matronas: cambio del ejercicio profesional Cuando el Seat 600 comenzó a fabricarse en 1957, pronto se convirtió en el coche soñado por miles de familias. Asequible dentro de las posibilidades de la época y adaptado a las carreteras del momento, ofrecía una solución práctica para desplazamientos frecuentes. Para las matronas, significó rapidez, disponibilidad y mayor cobertura asistencial. Les permitió atender avisos urgentes a cualquier hora, recorrer largas distancias en entornos rurales y compatibilizar varios destinos laborales en un momento de escasez de profesionales. El pequeño utilitario se transformó así en herramienta de trabajo y símbolo de independencia. Gestiones y sorteos ante la alta demanda La enorme lista de espera para adquirir un 600 llevó a los órganos profesionales a intervenir. El Consejo Nacional de Matronas inició gestiones ante la casa Seat para intentar conseguir cupos específicos para el colectivo. De forma paralela, desde el ámbito de los practicantes también se promovieron iniciativas y sorteos para facilitar la adquisición del vehículo. Aunque no se conservan todos los resultados de aquellas negociaciones, sí consta que numerosas matronas lograron finalmente hacerse con uno. El coche pasó a formar parte de su día a día profesional, acompañándolas en desplazamientos intempestivos y en incontables asistencias al parto. La producción del Seat 600 finalizó en 1973, pero su legado permanece intacto. Más allá de su valor como icono automovilístico, representa una etapa de transformación social en la que muchas mujeres consolidaron su presencia en el espacio público y reforzaron su autonomía profesional. En el caso de las matronas, el 600 no fue solo un coche: fue movilidad, independencia y compromiso con el cuidado. El reportaje completo, con documentación histórica y referencias de archivo, puede leerse en el último número de la revista Matronas Hoy. Si deseas enviar tu manuscrito para su evaluación y posible publicación en la revista Matronas Hoy, debes remitirlo por vía electrónica a la siguiente dirección de correo electrónico: matronashoy@grupo-paradigma.com acceso a vehículo, matronas, Seat 600