Enfermeros por el mundo: trabajar en Watford

Lunes, 19 de octubre de 2020

“Aunque siempre he pensado que España es el mejor lugar para ejercer mi profesión, recomendaría la experiencia de trabajar en Watford”

Tamara Peña fue enfermera en Watford, en el Reino Unido. Tras pasar unos años ejerciendo en el extranjero, decidió volver a su tierra natal para retomar su profesión en España. Tras su estancia en la ciudad, nos atiende para hablar de su experiencia, de las diferencias laborales que se encontró al llegar y de la decisión que motivó su regreso, tras cuatro años en Watford.

Pregunta. ¿Por qué tomó la decisión de emigrar?

Respuesta. Justo cuando empezaba a estudiar comenzó la crisis de empleo y, al terminar la carrera, era imposible encontrar trabajo. Me dediqué, entonces, a estudiar otros ámbitos. Tras casi dos años, una compañera y amiga enfermera, que había tenido que volver a su antiguo puesto de trabajo por no encontrar ni un hueco en nuestra profesión, me sugirió irnos a probar fuera. Me pareció una locura, puesto que mi nivel de inglés no era óptimo, pero allí fuimos, aprendimos y comenzamos a ejercer.

P. ¿Por qué se decantó por Watford como destino?

R. Teníamos el contacto de un reclutador de enfermeras para Reino Unido que operaba a través de una agencia. Nos ayudó con la documentación y fuimos a Londres sin saber destino aún. Unos días después estábamos en Watford.

P. ¿Cómo fue la adaptación al país durante los primeros meses viviendo allí?

R. Fue interesante. En términos generales, podría decir que me gustó mucho. Tenía ya una amiga allí que me ayudó a adaptarme, que me explicó los procesos por los que tenía que pasar; e incluso me hizo mucho más fácil la búsqueda de alojamiento, que no suele ser así, en la mayoría de los casos. Poco a poco, yendo a todos esos lugares a los que debía presentarme para gestionar la seguridad social, el transporte, la identificación… fui conociendo su modo de vivir. Al fin y al cabo, la mayoría era inmigrante y había pasado por lo mismo, por lo que me sentí acogida.

P. Una vez superada la primera etapa de su estancia en el extranjero, ¿cómo es, en general, la vida diaria en Watford?

R. Watford, aunque pertenece a la última zona de las comprendidas dentro de Londres capital, no parece una población de una capital, por lo que todo el mundo realizaba toda su vida allí. Conocía los supermercados, bares típicos de sanitarios y demás establecimientos, teniendo en cuenta que tenía el tren para coger siempre para volver a casa. Una vida muy tranquila en comparación con lo que estaba a tan solo unos minutos de allí.

P. ¿Recomendaría el país para ejercer la profesión enfermera?

R. Aunque siempre he pensado que España es el mejor lugar para ejercer mi profesión, recomendaría la experiencia de trabajar en Watford. Tienen métodos distintos de trabajo, dan importancia a otra serie de matices propios de la enfermería y, si bien no son iguales que los españoles, pienso que han crecido mi visión y consideración hacia ellos.

P. Según su experiencia, ¿cuáles son los aspectos positivos de ejercer la enfermería en el extranjero? ¿Y los negativos?

R. En primer lugar, entre los aspectos positivos podría nombrar, dada la oferta de empleo, que puedas optar a un puesto de tu gusto. Con ello me refiero a que si hay una oferta en una especialidad en la que estás interesada, puedes optar a presentar tu solicitud y, tras pasar por determinadas pruebas, conseguir la plaza; aunque si hay una alta demanda tienen en cuenta tu experiencia previa, claro está.
Por otro lado, el sueldo es mayor, aunque también hay que considerar que el nivel de vida es más elevado, y los cambios de turno también se encuentran dentro del horario de trabajo, por lo que, normalmente, al finalizar el mes, no has hecho horas extra no pagadas, como suele pasar en España.

En cuanto a los aspectos negativos, estábamos todos de acuerdo en que no hay una adecuada protección hacia las enfermeras y, en general, hacia el sector sanitario por parte de los altos cargos. Los pacientes y familiares siempre tienen la razón y no existe un apoyo ni de equipo ni de supervisión en cuanto al ejercicio de la profesión. Igualmente, la independencia y capacidad de decisión que se otorgan a la enfermería española es notablemente superior que la inglesa.

P. ¿Qué diferencias pudo observar en el trabajo diario de una enfermera en Watford y en España?

R. Principalmente el hecho de dar mucha importancia al cuidado de los pacientes, a su estado de bienestar físico y psicológico, y no solo a su salud. Las enfermeras también realizábamos funciones propias de TCAE, siendo, además, responsables de cualquier incidente que pudiera pasar en ellos, aunque las tareas fueran en conjunto con estas profesionales. Por otro lado, hay unas medidas de control de higiene muy estrictas, con ello las probabilidades de contagio o infección se ven notablemente reducidas. Además, las técnicas en el ámbito enfermero como vías, sondas, curas avanzadas, medicación intravenosa… no están normalizadas y, a veces, te puedes sentir frustrada en cuanto a lo que puedes y no puedes hacer.

P. Desde su punto de vista, ¿qué visión se tiene de la enfermería española en Watford?

R. A los españoles allí se nos requería. Como mencionaba, las técnicas que en España se nos enseñan como básicas y tenemos interiorizadas allí eran complementarias, por lo que las enfermeras estábamos bien vistas, incluso era posible, al igual que las profesionales autóctonas, optar a altos cargos en un corto periodo de tiempo.

P. ¿Qué consejo daría a los profesionales que se estén planteando emigrar?

R. Les diría que no tuvieran miedo, puede salir mejor o peor, pero se aprende mucho de lo que quieren y también de lo que no quieren. Hay que plantearse bien qué es lo que desean sacar de la experiencia y a partir de ahí aprovechar todo lo demás. Si no les gusta lo que les transmiten, pueden cambiar de empleo o de lugar y probar de nuevo. O simplemente volver.

P. ¿Qué le impulsó a volver a España?

R. Quería estar allí dos años; al final fueron más de cuatro y decidí ponerme una fecha de regreso. Estaba bien y contenta, siempre lo recordaré como mi casa, pero no quería vivir allí para siempre. Me llamaban mi gente, mis costumbres, que intentaba seguir en Inglaterra… Creo que fue una buena experiencia también porque tenía amigos españoles a mi alrededor, motivo por el cual sentía mis raíces todo el tiempo.

P. Después de sus años de experiencia en el extranjero, ¿qué panorama enfermero se encontró en España?

R. Obviamente la oferta de empleo era y es muy inferior a la demanda, por lo que me costó encontrar trabajo y, desde luego, no fue en el ámbito público, como me hubiera gustado. Las diferencias entre lo público y lo privado son bastante notorias en cuanto a condiciones y sueldo; tenemos una sanidad pública inmensamente mejorable, pero igualmente que la privada.

P. ¿Cumplió su periodo en otro país las expectativas que se planteó al volver?

R. Pensaba que, a mi regreso, encontraría otra situación, más oportunidades de trabajo, pero aunque ha mejorado, las circunstancias siguen siendo algo complicadas. Sin embargo, te haces fuerte cuando estás sola y todo es nuevo. Estaba preparada.

REQUIISITOS PARA TRABAJAR DE ENFEMRERA EN WATFORD

Documentación: Certificado de nacimiento y de delitos penales. Control estricto de vacunas.

Solicitud de empleo: Cartas de recomendación, también de profesores si aún no se ha ejercido.

Homologación del título: Referencias de tres personas que hayan supervisado puestos en los que se haya trabajado, cartilla de vacunación y analítica que confirme el nivel de anticuerpos de dichas vacunas (en caso de no tener los anticuerpos suficientes o vacunas, se tienen que poner). Todo traducido por un traductor jurado y sellado por un notario.

Nivel de idioma: Nota mínima de 8 en el IELTS (International English Language Testing System).

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