Priorizar en la escasez: decisiones difíciles en contextos de emergencia

Miércoles, 1 de abril de 2026

por Reyes Pesqueira Puyol

Hay una pregunta que se repite en casi todas las misiones, aunque rara vez se formula en voz alta: ¿a quién sí y a quién no?

No porque falte vocación, ni conocimientos, ni ganas de cuidar, sino porque los recursos no alcanzan. Y cuando eso ocurre, la clínica deja de ser solo clínica y se convierte en un ejercicio profundamente humano, ético y emocional.

Desde fuera, la toma de decisiones en emergencias suele imaginarse como algo técnico, rápido, casi automático. En terreno, priorizar es una de las tareas más pesadas que existen. No por la complejidad del algoritmo, sino por el peso que deja después.

Cuando los recursos son limitados, cada decisión pesa. Priorizar también es un acto ético. Copy Reyes Pesqueira Pujol

Cuando la escasez deja de ser un concepto

La escasez no siempre llega con sirenas ni titulares. A veces se instala de forma silenciosa: faltan camas, faltan manos, faltan medicamentos, falta tiempo. Y lo más duro es que la necesidad sigue llegando, aunque tú sepas que no podrás cubrirla toda.

Recuerdo momentos en los que el problema no era qué hacer, sino qué dejar de hacer. Elegir a quién atender primero, a quién derivar, a quién pedirle que espere sabiendo que esa espera tiene consecuencias. Son decisiones que no se toman desde la frialdad, aunque se presenten con calma.

Porque detrás de cada decisión hay una persona.
Y eso no se olvida.

La falsa idea de la objetividad absoluta

Nos apoyamos en criterios clínicos, y debemos hacerlo. Protocolos, triajes, escalas… son herramientas necesarias, especialmente cuando el contexto aprieta. Pero quien ha estado en terreno sabe que la objetividad nunca es completa. Siempre hay matices, contextos, historias que no entran en una hoja de triaje.

A veces decides con la cabeza.
Otras, con la experiencia.
Y muchas, con una mezcla incómoda de ambas.

Aceptar que no todo es blanco o negro forma parte de la madurez profesional. Fingir que no te afecta es otra cosa muy distinta.

El impacto que no se ve

Lo más difícil de priorizar en la escasez no ocurre durante la decisión, sino después. En ese rato de silencio cuando termina el turno. En la imagen que se te queda grabada. En la pregunta que vuelve una y otra vez: ¿y si…?

No siempre hay una respuesta mejor.
A veces solo hay la menos mala posible.

Y aprender a convivir con eso es una de las habilidades menos visibles, pero más necesarias, en contextos de emergencia.

Cuidar también es sostenerse

He visto profesionales brillantes quebrarse no por falta de capacidad, sino por cargar en soledad con decisiones imposibles. Por no verbalizar el peso que implica priorizar. Por pensar que sentir culpa es señal de debilidad, cuando en realidad es señal de humanidad.

Hablar de estas decisiones, compartirlas, analizarlas en equipo, no las hace más fáciles, pero sí más sostenibles. Porque nadie debería cargar a solas con el peso de la escasez.

Cuidar también implica cuidarnos entre nosotros cuando el contexto obliga a elegir.

Lo que el terreno enseña, aunque no queramos

La escasez enseña rápido y sin suavidad. Te obliga a renunciar a la idea de la intervención perfecta. A aceptar que hacer lo mejor posible no siempre se parece a hacer lo ideal. Y a entender que la ética no vive solo en los grandes discursos, sino en las decisiones pequeñas, repetidas, cotidianas.

He aprendido que priorizar no es deshumanizar.
Que decidir no es dejar de sentir.
Y que la duda, cuando es honesta, también forma parte del cuidado.

Cierro la mochila por hoy, concluyendo que…

Priorizar en la escasez es una de las experiencias más duras del trabajo humanitario. No porque falten herramientas, sino porque sobran consecuencias. Cada decisión deja huella, aunque no aparezca en los informes ni en las estadísticas.

Aceptar ese peso, compartirlo y aprender a sostenerlo colectivamente es parte del camino profesional y humano de quienes trabajamos en emergencia.

Porque al final, cada decisión tiene un peso ético, humano y emocional.
Y reconocerlo no nos hace menos profesionales, sino más conscientes.

Querido lector/a, si quieres compartir tus comentarios, no dudes en exponerlos; estaré encantada de leerlos e intercambiar opiniones. Muchas gracias por tu atención.
“Reflexiona, comparte y actúa: la cooperación se transforma con decisiones pequeñas pero valientes”.

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Acerca de Reyes Pesqueira Puyol

Reyes Pesqueira Puyol es enfermera y trabajadora social cooperante desde 1998 hasta la actualidad. Ha trabajado en distintas organizaciones humanitarias como Médicos Sin Fronteras (MSF), FUDEN, Enfermeras para el Mundo, SETEM y Acción Contra el Hambre, en países de África, América Latina y Asia. Docente en cooperación internacional y fundadora de La Mochila Cooperante, (www.lamochilacooperante.com), combina su labor de terreno con la formación de nuevos profesionales en acción humanitaria. Autora del libro 20 años cooperando por el mundo: testimonio de voces silenciadas (2024).