La formación continuada en enfermería: perspectiva de un estudianteMartes, 12 de agosto de 2025 por diariodicen.es Según datos del Consejo General de Enfermería de España, alrededor del 80% de los enfermeros participará en alguna actividad formativa en los próximos cinco años. Este dato demuestra el alto nivel de compromiso de nuestros profesionales enfermeros con la formación continuada. Tras estudiar la carrera de Enfermería son muchos los recién graduados que deciden continuar formándose y especializándose. Este es el caso de Chesús Lanaspa López, enfermero EIR de 2º año en enfermería geriátrica. Charlamos con él sobre su incursión en el mundo enfermero, su visión sobre la necesidad de seguir formándose y la perspectiva de una equiparación de España a otros estándares internaciones sobre la formación continuada. La decisión de ser enfermero Pregunta.- Chesús, cuéntanos brevemente tus primeros pasos en el ámbito enfermero. Respuesta.- Estudié la carrera en la Escuela Universitaria de Enfermería de Huesca, centro adscrito a la Universidad de Zaragoza. Al terminar el grado, estuve trabajando seis meses en la UCI del Hospital San Jorge de Huesca. Tras finalizar este último contrato me vine a Madrid buscando un cambio de aires y estuve un año trabajando en el área de diálisis y la UCI de la Clínica Ruber de Juan Bravo. Posteriormente, di el salto a la sanidad pública donde trabajé en los servicios de medicina digestiva y sangrantes en el Hospital Universitario La Paz y en cirugía digestiva del Hospital Gregorio Marañón. Finalmente aprobé mi plaza de la formación sanitaria especializada y empecé como residente de Enfermería Geriátrica en mayo de 2024 en el Hospital Central de la Cruz Roja, donde continúo actualmente. P.- ¿Qué te hizo escoger la enfermería como profesión? ¿Ha cambiado tu visión de la misma desde que comenzaste? R.- Elegí enfermería porque siempre he tenido vocación por el cuidado hacia los demás. Me atraía especialmente el contacto humano, el poder acompañar a las personas en momentos de vulnerabilidad y contribuir a su bienestar. Desde que comencé en esta profesión, mi visión hacia ella se ha enriquecido. He descubierto una enfermería mucho más amplia, técnica y especializada de lo que imaginaba, con un papel fundamental en la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad y la calidad en los cuidados. Chesús Lanaspa López La formación continuada en el ámbito enfermero P.- ¿Qué importancia tiene para ti la formación continuada en tu labor como enfermero? ¿De qué manera te sigues formando? R.- La formación continuada es esencial en una profesión como la nuestra, que está en constante evolución. Nos permite ofrecer cuidados basados en la mejor evidencia científica disponible y adaptarnos a las nuevas necesidades de los pacientes. En mi caso, me sigo formando mediante cursos acreditados como los de DAE Formación, jornadas científicas y a través de las redes sociales donde muchos sanitarios divulgadores suben contenido a diario. Además, la residencia en sí ya es una vía de formación intensa y constante que no para de ofrecerte novedades en técnicas y cuidados en cada rotación. P.- ¿Qué competencias o conocimientos sientes que te han aportado los cursos que has hecho tras tu formación general? R.- Los cursos que he realizado me han ayudado a desarrollar habilidades clínicas más específicas, como la valoración integral del paciente geriátrico, el abordaje de los síndromes geriátricos o el control de síntomas en las unidades de cuidados paliativos. También han potenciado competencias transversales como la comunicación con familiares, el trabajo multidisciplinar y la capacidad de liderazgo en la toma de decisiones clínicas. P.- La formación continuada, además de aportar conocimientos actualizados de la última evidencia científica, redunda en la mejora de la atención al paciente. ¿Puedes indicarnos algunos ejemplos prácticos en tu día a día donde aplicaste conocimientos adquiridos en estos cursos que no tenías antes? R.- Sí, un ejemplo claro fue en la rotación de atención primaria donde apliqué mis conocimientos adquiridos en la especialidad y en cursos de geriatría formando un grupo de ejercicio multicomponente para pacientes mayores de 70 años. Conseguí una muestra de más de 50 pacientes, a los que les pasé escalas de valoración funcional y de fragilidad como el SPPB y la Fuerza de Prensión Palmar. Planifiqué una serie de ejercicios de fuerza, equilibrio y flexibilidad que aumentaban de dificultad conforme pasaban las semanas y que se impartían en el centro de salud dos días por semana durante dos meses y medio. Los resultados fueron sorprendentes, incluso llevé el proyecto al congreso de la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontología (SEEG), ya que un alto porcentaje mejoró respecto a su valoración previa, mejorando su independencia y capacidad funcional y disminuyendo su riesgo de caídas. Equiparación de España a estándares europeos P.- En países como Reino Unido, Francia o Italia es obligatoria la formación continuada para enfermería y conlleva una sanción su falta de cumplimiento individual. ¿Crees que en España debería de ser obligatoria e implicar algún tipo de sanción si no se lleva a cabo? R.- Sí, creo que debería ser obligatoria. La formación continuada no solo actualiza conocimientos, sino que garantiza una atención segura, eficaz y de calidad. Además, fomenta el crecimiento profesional y refuerza el papel de la enfermería como disciplina científica y autónoma. Es cierto que las bolsas de trabajo tienen en cuenta los puntos generados por tiempo trabajado y los puntos obtenidos por formación continuada para ofrecer mejores contratos, pero mucha gente busca conseguir esos puntos de manera rápida, no mostrando interés en la adquisición de conocimiento, tan solo por optar a mejores puestos de trabajo. P.- Por último, ¿qué le dirías a un estudiante o recién graduado sobre la importancia de continuar formándose? R.- Les diría que la formación no termina con el título, sino que es un complemento que te acompaña durante toda la vida profesional. Cada curso, cada experiencia formativa, aporta herramientas que impactan directamente en el cuidado que ofrecemos. Formarse no solo nos hace mejores profesionales, también nos permite avanzar como colectivo, visibilizar nuestra labor y responder con calidad a los desafíos de la profesión.