La enfermería frente al robot

Martes, 29 de enero de 2019

La verdad es que llevo con esta entrada en “Borrador” más de 5 años; es sin duda un tema que causa cierta desazón y muchos pensamientos encontrados. Le di vueltas sin que acabara de encontrar una respuesta clara, así que traté de tirar de la “inteligencia colectiva” con una pregunta en abierto:

No me acabó de convencer.

La mayoría de los textos realistas no técnicos (económicos o estratégicos) sobre robótica y robótica combinada con inteligencia artificial nos dicen algo así como que “cualquier labor humana dependiente de un algoritmo de factores finitos puede ser automatizada”.

Me he negado a creer que algo relacionado con el cuidado profesional pudiera ser robotizado apelando a que “un robot no puede interactuar con las emociones” y, por lo tanto, dejaría una parte muy importante del cuidado fuera de su alcance.

Un ejemplo sería el robot que realiza extracciones, en cuya documentación dice que es “amigable” además de menos doloroso, más seguro, estable y confortable… ¿”Amigable” meter el brazo en algo que te lo aprisiona para hacer la extracción? ¿Y el miedo? ¿Y mis preguntas?
Pero los robots ya no son sólo esos duros ingenios de metal.

La inteligencia artificial hace ya mucho que responde a nuestras llamadas y “escucha” nuestras preguntas. Su aprendizaje es constante y en sanidad ya se usa, y también en enfermería. Además, puede identificar elementos del entorno y proporcionar respuestas sobre ellos, por ejemplo contar el número de personas en una sala e incluso identificarlas.

No solo eso, sino que la tecnología ya está preparándose para identificar las emociones sin que se las digamos. Pero ¿sabrá dar la respuesta adecuada? ¿Lo sabemos nosotros?

He aquí un punto de inflexión importante, porque si los robots pueden alimentar a los pacientes incapacitados o identificar la posición del paciente en cama, con lo que podrían realizar los cambios posturales y al tiempo enviarle mensajes tranquilizadores porque han identificado que siente temor o ansiedad, ¿está cuidando?

Visión

Creo que al final deberemos ser pragmáticos y tendremos que remangarnos e incorporarnos a investigar en robótica “para que no sea usada para el mal”. Tengo el privilegio de conocer iniciativas que apuntan en el sentido que veo como correcto: describiendo “los axiomas del cuidado” para, a partir de ahí, poder realizar modelos, algoritmos que una inteligencia artificial puede interpretar.

Ya vemos robots o autómatas que abordan aspectos parciales del cuidado, como dirían los economistas muy intensos en recursos humanos, pero con escaso valor añadido de conocimiento. En un entorno como el desarrollado con un alto porcentaje de población envejecida, dependiente, multimórbida y polimedicada, y en un entorno económico con una fuerte tendencia a la restricción debido a la injusticia, la rapiña y el desequilibrio energético, estos elementos ofrecen alternativas a las formas de cuidado tradicional y se adaptan al medio del usuario. ¿Acabarán, por ejemplo, instrumentando? Creo que (como dijo Chema Cepeda) acabarán operando, pero como en tantas facetas del desarrollo humano, no se tratará de algo universal, aplicable generalmente, ni mucho menos accesible para todo el mundo.

Xosé Manuel Meijome – Cuadernillo sanitario

Para consultar la publicación original, puede seguir este enlace.

enfermería, nuevas tecnologías, robótica

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