La labor enfermera ante el trastorno bipolar

Martes, 22 de octubre de 2019

Amparo Mañas es enfermera especialista en salud mental y miembro del Equipo de Trastorno Bipolar del Hospital La Fe (Valencia) y, como parte del grupo de trabajo multidisciplinar de la unidad, explica la importancia de la educación para la salud a través de la formación en hábitos de vida adecuados, de la psicoeducación y de la implicación de los propios pacientes para abordar la enfermedad, así como las patologías asociadas a la misma, y tratar los síntomas de las fases maníaca y de depresión. Nos atiende para hablar de la labor enfermera en los cuidados que requieren estas personas, de sus necesidades, del funcionamiento de la unidad, con consultas, atención telefónica y sesiones grupales para los afectados, y del estigma que rodea no solo a esta, sino a todas las dolencias mentales, y la forma de eliminar esta conceptualización.

Pregunta. ¿Cómo es la labor diaria en una Unidad de Trastorno Bipolar? Cuéntenos su experiencia.

Respuesta. La Unidad de Trastorno Bipolar está formada por una enfermera, dos psiquiatras, una psicóloga y dos técnicas en cuidados auxiliares de enfermería (TCAE). A través de la consulta programada, la consulta telefónica y los grupos psicoeducativos realizamos el seguimiento y el apoyo a todas las personas que padecen esta patología.

P. ¿Cuál es el papel de los profesionales enfermeros en este tipo de unidad?

R. El papel de los profesionales enfermeros tiene una base fundamentalmente educativa y de acompañamiento.

Respecto a la consulta telefónica, contamos con una aplicación específica para pacientes bipolares, llamada “Eterapia”. Los afectados cumplimentan semanalmente unos test breves y sencillos que nos informan de su estado de ánimo. Mi papel es revisarlos, y llevar a cabo un seguimiento diario de estos pacientes, con especial vigilancia cuando existe riesgo de manía o depresión. Hablo con ellos por teléfono muy a menudo, de esta manera conseguimos un seguimiento muy cercano. El objetivo es lograr detectar los primeros síntomas de una fase maníaca o depresiva lo antes posible, para así poder actuar en consecuencia y evitar que evolucionen a peor. La atención telefónica directa es muy importante. Intentamos que los pacientes perciban esa cercanía y que sepan que, ante cualquier problema, al otro lado del teléfono hay una persona escuchándoles.

En cuanto a la consulta presencial de enfermería, llevamos a cabo un programa de salud física para prevenir el riesgo cardiovascular y mejorar la calidad de vida. Además, también realizamos unas sesiones psicoeducativas para grupos de pacientes en las que aprenden a gestionar su enfermedad.

P. De forma general, ¿cuáles son las necesidades de los pacientes con trastorno bipolar? ¿Cómo dan respuesta a dichas necesidades las enfermeras?

R. En primer lugar, han de tener conciencia de la enfermedad, conocerla y detectar las señales de alarma ante un episodio maníaco o depresivo. Si los pacientes conocen sus señales se puede prevenir un episodio severo. En este caso la app es muy útil porque refleja esos avisos que, en ocasiones, el paciente puede no percibir. A su vez, la aplicación “Eterapia” incorpora en un apartado la opinión de los familiares. El apoyo familiar y la psicoeducación también contribuyen a mejorar el curso de la enfermedad.

Las personas con trastorno bipolar experimentan un aumento importante de la mortalidad, en comparación con la población general. Esto se debe en un 60% a la enfermedad cardiovascular y al síndrome metabólico. A ello contribuyen los estilos de vida poco saludables, en aspectos como las costumbres en la dieta, el tabaco, el sedentarismo, etc., que disminuyen notablemente la calidad de vida. Desde el programa de salud física intervenimos sobre esos factores de salud, que son modificables.

P. ¿Tienen alguna necesidad específica en función de su edad? ¿Cómo se abordan estos trastornos para cada etapa vital?

R. El trastorno bipolar suele identificarse en la edad adulta. Es un diagnóstico tardío, ya que los primeros síntomas son depresivos y no se puede diagnosticar hasta que aparece el primer episodio maníaco, siendo ya en la edad adulta. Por ello, nos dedicamos a esa etapa vital. Dada la elevada base genética de esta enfermedad es importante, asimismo, el seguimiento de los hijos de pacientes bipolares, por ser una población especialmente vulnerable.

P. Los pacientes con trastorno bipolar están caracterizados por alternar periodos de gran energía con otros de depresión. ¿Qué síntomas caracterizan cada una de estas fases?

R. En cuanto a la fase de depresión, no todos los pacientes tienen los mismos síntomas. Según estos se define la depresión como leve, moderada o grave. En general, los síntomas suelen ser: tristeza patológica, llanto, miedo injustificado, desesperación, sentimientos de culpabilidad, sensación de inutilidad, imposibilidad de sentir placer, ideas de muerte, ideas delirantes, insomnio, síntomas físicos como malestar general o síntomas digestivos, cardiovasculares y respiratorios, entre otros factores.

La fase maníaca se caracteriza porque la persona se siente eufórica, extremadamente alegre, aumenta de forma notable su actividad física y mental. Se percibe muy optimista, infatigable y capaz de cualquier cosa. También pueden aparecer manifestaciones como labilidad afectiva, ideas delirantes, pensamiento muy rápido, verborrea, disminución de la necesidad de dormir, irritabilidad y ausencia de conciencia de enfermedad.

p. ¿Qué necesidades específicas presentan los afectados en cada una de dichas etapas?

R. En ambas fases los pacientes necesitan conseguir una estabilidad y volver a su “estado normal” o eutimia.

P. Según su experiencia, ¿cuáles son los métodos más eficaces para contrarrestar estas manifestaciones?

R. Los métodos más efectivos para paliar esas situaciones son la educación, en concreto, la psicoeducación, y el ajuste farmacológico, junto con un seguimiento del estado de ánimo del paciente a través de las nuevas tecnologías.

P. ¿Qué importancia tiene en esta especialidad la implicación de los pacientes en su tratamiento?

R. Es muy importante que el paciente tenga conciencia de enfermedad. Para ello, a través de los grupos psicoeducativos, se pretende que asuma el trastorno bipolar como una dolencia crónica y que aprenda a vivir con ella, logrando, de esta forma, la máxima calidad de vida posible. Esto se puede conseguir siguiendo unas pautas de conducta y farmacológicas.

P. ¿Hay alguna pauta concreta de educación para la salud o de autocuidados que puedan seguir estas personas? ¿Cuál?

R. Sí. Desde el programa de salud física les enseñamos a mejorar su autocuidado, con medidas como tomar conciencia de su enfermedad y cómo gestionarla, evitar el estilo de vida sedentario, el sobrepeso y el tabaquismo.

P. Desde su punto de vista, ¿cree que existe un estigma social alrededor de estas patologías? ¿A qué cree que se debe? ¿Cuál sería la mejor manera de eliminarlo?

R. Desgraciadamente existe un gran estigma social ante cualquier enfermedad mental. En el caso del trastorno bipolar se debe al desconocimiento de la patología y al mal uso de los términos “manía” y “depresión” por parte de la población en general, que hace que se banalice el problema. Visibilizar la enfermedad, a través de la educación para la salud, aumenta la conciencia social y favorece la comprensión de la misma. De esta forma, podemos ayudar a estas personas a tener una vida plena y satisfactoria.

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2 Respuestas a “La labor enfermera ante el trastorno bipolar”

  1. Buenos días, me ha encantado la noticia. Ojalá algún día se tome conciencia de todo esto y se implante esta forma de atender desde la Seguridad Social.

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