Los enfermeros tienen una responsabilidad ética y profesional frente a la violencia de género

Jueves, 17 de septiembre de 2015

Mª Teresa Martín Acero es subdirectora de Enfermería y presidenta de la Comisión contra la Violencia de este Hospital Clínico San Carlos. Nos ha concedido una entrevista para hablar de la violencia de género y cómo puede ser abordada correctamente desde el punto de vista profesional.

Teresa Martin Acero

¿Cómo describiría la situación de España en cuanto a violencia de género?

La violencia de género es un fenómeno que ocurre en todos los países, clases sociales y ámbitos de la sociedad y España no es ajeno al mismo. Los datos de la Encuesta de violencia contra la Mujer 2015 del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, reflejan que el 12,5% de las mujeres mayores de 16 años que viven en nuestro país admite haber sufrido violencia física o sexual por parte de sus parejas o ex parejas en algún momento de su vida. Esto es preocupante y nos obliga a seguir trabajando en la prevención, detección y atención a las víctimas.

En España ha habido una evolución palpable sobre todo desde 2004, cuando el Congreso aprobó la “Ley orgánica de medidas de protección integral contra la violencia de género y desde entonces se ha avanzado mucho. En el ámbito hospitalario se formalizan  las comisiones contra la violencia, multidisciplinares, con los roles de los gestores de casos para seguimiento y coordinación con otros ámbitos y se realizan múltiples intervenciones de sensibilización y formación a los profesionales y a los alumnos de pregrado y posgrado contra la violencia de género como un grave problema de salud con graves repercusiones no solamente sobre la víctima, sino sobre su entorno familiar y laboral

No se trata solo de números y de contabilizar víctimas, sino de la propia sensibilización de la sociedad en general a través de la formación en la igualdad para la prevención; avanzar sabiendo que este es el camino, consiguiendo que  las mujeres verbalicen el problema y lograr la tolerancia cero ante el maltratador.

Son múltiples las actividades y campañas institucionales puestas en marcha por el Ministerio, Comunidades Autónomas, Observatorio, asociaciones, sensibilización de los medios, formación en centros educativos, etc. Son iniciativas, en definitiva, para combatir esta lacra social y favorecer su abordaje. Sin embargo, todavía nos queda mucho por hacer y muchos mitos que romper.

¿Cómo debe actuar el personal sanitario ante un caso de violencia de género, teniendo en cuenta que la mujer puede reconocerlo o, por el contrario, no hacerlo?

Los profesionales sanitarios desempeñan un papel crucial para ayudar a las mujeres que sufren violencia de género que, contrariamente a la creencia popular, en su mayoría están dispuestas a hablar sobre el maltrato cuando se les pregunta con respeto y sin juicios de valor. El hecho de escuchar con respeto es un acto terapéutico y con ello se consigue establecer una relación de confianza y que  la víctima verbalice el problema.

Este es  el primer paso para actuar en función de la gravedad de violencia detectada y de los protocolos, conseguir que tomen conciencia sobre su situación y sean  receptivas a la información sobre las  diferentes alternativas que existen y a la atención integral que se le puede brindar.

Hay que desechar falsos mitos y conocer los indicadores de sospecha especialmente en ciertas situaciones y contextos de vulnerabilidad como son: durante el embarazo, mujeres con discapacidad, mujeres mayores, mujeres inmigrantes, etc., y en caso se sospecha tras la valoración, ayudar a romper el silencio y en los casos pertinentes realizar las actuaciones asistenciales legales recogidas en los diferentes protocolos de actuación.

¿Cuál es el papel del personal de enfermería en los casos de violencia de género?  

Las enfermeras /enfermeros tenemos un papel fundamental en la atención a las víctimas de violencia de género, en la prevención, en la detección, en conseguir que se verbalice el problema, para posteriormente realizar intervenciones sobre un plan de atención individualizado que garantice la continuidad de cuidados, que lleve a la información,  apoyo en la toma de decisiones, derivación y evaluación, esto constituye  una responsabilidad ética y profesional.

La violencia de género como importante problema de salud,  repercute en todas las esferas de la vida y ámbitos asistenciales y requiere de un abordaje integral e interdisciplinar. Además, las enfermeras/os desde los centros de salud, centros de salud mental, servicios de urgencias de los hospitales y en cualquier otro ámbito, estamos en una situación privilegiada para la prevención, detección precoz y atención a las mujeres maltratadas.

¿Está el personal sanitario lo suficientemente preparado en España como para tratar estos casos? ¿Tienen todos los profesionales claro cómo actuar ante un caso de violencia de género?

 Sí, se ha avanzado mucho en estos últimos años con la publicación de guías y protocolos de actuación sanitarias ante la violencia de género, con desarrollo a nivel nacional, comunitario y local. También el reconocimiento a este respecto de buenas prácticas en el Sistema Nacional de Salud contra este tipo de violencia y el desarrollo de diferentes campañas y planes estratégicos institucionales  de prevención, detección y atención integral a las mujeres que sufren violencia.

Cada vez hay más sensibilización y formación y se avanza en actuaciones normalizadas y prácticas homogéneas ante el abordaje de la violencia, la coordinación sanitaria, registros electrónicos y compartidos, mejora en el seguimiento y la evaluación, en definitiva, en la mejora de la continuidad asistencial. A este respecto las comisiones contra la violencia de los hospitales son fundamentales.

¿Qué medidas deben tomarse a largo plazo para terminar con este tipo de violencia?

 En la actualidad, la mayoría de los casos de violencia contra las mujeres en España siguen estando sumergidos, invisibles y muchas veces dentro del ámbito familiar y privado. Es un fenómeno que se nutre de raíces sociales y culturales y está muy vinculado al desequilibrio en las relaciones de poder entre hombres y mujeres en los diferentes ámbitos.

Se ha avanzado mucho en  las diferentes  legislaciones nacionales e internacionales a favor de la igualdad de derechos, pero hay que seguir avanzando en la educación en la  igualdad para conseguir el cambio de modelo.

Mientras, tenemos que  continuar con estrategias de sensibilización y formación a los profesionales, profundizar en la investigación de los casos, colaborar con instituciones, acercarnos  a los ciudadanos, al área de influencia del hospital,  centros escolares y de mayores, asociaciones de vecinos, de mujeres, etc., para concienciar, desterrar falsas creencias, romper silencios , establecer relaciones de confianza en el sistema sanitario y ofrecer todos los recursos necesarios para el abordaje integral desde tipo de violencia.

enfermería, maltrato, Violencia de Género

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