«No basta con ser músico o tener conocimientos musicales para desarrollar esta profesión»

Miércoles, 22 de junio de 2016

Adela BAJA_91La música ha acompañado al ser humano desde siempre: nos relaja, nos activa, nos entristece… el poder de la música no deja de asombrar y, sin embargo, queda mucho por investigar acerca de sus beneficios terapéuticos. En el marco del Día Europeo de la Música, que se celebró ayer, 21 de junio,.hablamos sobre musicoterapia con Adela Ferrús,  enfermera suplente de ESADP Villalba y estudiante del master en musicoterapia en la UAM.

Pregunta-. ¿Qué es la musicoterapia?

Respuesta-. Según la World Federation of Music Therapy se trata del “uso de la música y/o elementos musicales (sonido, ritmo, armonía y melodía) por un musicoterapeuta especializado con un cliente o grupo de clientes en el proceso diseñado para facilitar y promover comunicación, relación, aprendizaje, movilización, expresión, organización y otros objetivos terapéuticos relevantes con el fin de lograr cambios y satisfacer necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas…”.

De sobra es conocido el poder de la música, del sonido, para transformar estados de ánimo y producir efectos beneficiosos a nivel físico, mental, emocional y espiritual pero lo que considero relevante distinguir es que cuando hablamos de musicoterapia hay dos piezas claves que la identifican y la singularizan respecto a cualquier otra actividad que se pueda realizar con fines semejantes. Me estoy refiriendo al hecho de que no basta con ser músico o tener conocimientos musicales para desarrollar esta profesión. Nos encontramos ante un proceso definido y planificado por un terapeuta cualificado, con unas habilidades concretas que solo tras una formación específica pueden desarrollarse.

P-. ¿Cuándo surge la musicoterapia?

R-. El sonido y la música han sido utilizados por las diferentes culturas desde tiempos remotos con fines terapéuticos. Los griegos fueron los primeros que utilizaron la música como medio terapéutico. Platón aconsejaba su práctica tanto para prevenir como para tratar enfermedades. Pitágoras ya analizó la utilización de la música como técnica para la mejora de la salud, en concreto trabajó con trastornos mentales.

Sin embargo, la musicoterapia, como disciplina oficialmente reconocida, se remonta a los años 40 en EEUU tras comprobar los resultados beneficiosos que la música producía en los combatientes que regresaron de la Segunda Guerra Mundial. En 1944 se creó la primera carrera universitaria en musicoterapia. En la actualidad, existen cerca de veinte países.

P-. ¿Cuáles son los pasos a seguir para ser musicoterapeuta?

R-. Se requiere una formación específica y cualificada. E insisto, no es lo mismo ser músico que ser musicoterapeuta, por muchos efectos y beneficios que pueda producir la música. Personalmente, siento que ser terapeuta implica realizar un proceso que va más allá de culminar una determinada formación académica, requiere un trabajo personal que me atrevería a decir que dura toda la vida.

P-. ¿Cuáles son los beneficios de este tipo de terapias para la salud?

R-. Son numerosos los estudios, no tanto en nuestro país aunque cada vez hay más, que demuestran los innumerables beneficios que la musicoterapia tiene a nivel fisiológico y psicológico: favorece la relajación, control de frecuencia cardíaca y respiratoria, disminución de la ansiedad y el estrés, control y disminución del dolor, estimulación del sistema endocrino, mejoría en problemas de movilidad…

En EEUU hay musicoterapeutas complementando el tratamiento de pacientes en hospitales, psiquiátricos, residencias de la tercera edad, áreas de educación especial, asociaciones de integración, etc.

En nuestro país,   existen musicoterapeutas en ciertas instituciones de ámbito privado,           pero, a falta de una regulación de la profesión, muchos prestan sus servicios voluntariamente en algunos hospitales públicos en la unidades de oncología pediátrica, paliativos, unidad del dolor, psiquiatría, UCI pediátrica… con resultados beneficiosos constatables.

P-. ¿Es recomendable para tratar alguna patología en particular?

R-. Como comentaba, cada vez se investiga más acerca del uso de la musicoterapia en las distintas especialidades médicas y los beneficios de esta práctica en muy diversas patologías del sistema nervioso, cardiovascular, del aparato locomotor….pacientes con dolor crónico, paliativos, párkinson, alzhéimer, pacientes psiquiátricos, en niños en tratamiento oncológico, con necesidades educativas especiales…

P-. ¿Puede ser beneficiosa para los propios profesionales sanitarios?

R-. Cualquier terapia que nos ayude a liberarnos del estrés, a mantenernos en nuestro centro, a relajarnos, va a redundar en un mayor bienestar físico, mental y emocional. Lo que, sin duda, tendrá efectos positivos a nivel personal y, por lo tanto, también se traducirá en un incremento del disfrute y eficacia en el ámbito laboral.

P-. ¿Ayuda la música al paciente a relajarse antes de una intervención quirúrgica?

R-. Sí, existen estudios sobre los efectos ansiolíticos de la musicoterapia y de la terapia de sonido en general. Los pacientes manifiestan mayor relajación, se recuperan antes y muestran mayor aceptación de su estado y tratamiento. La influencia que estas terapias tienen en nuestro estado de ánimo es notable y de sobra sabemos que si bien no podemos elegir lo que nos ocurre, sí que podemos decidir cómo lo afrontamos y, en mi opinión, de algo tan sencillo depende en gran medida nuestro bienestar, pese a las circunstancias, lo que sin duda tendrá consecuencias en el tratamiento.

P-. ¿Considera beneficioso que la musicoterapia llegue a todos los hospitales?

R-. Por supuesto. Creo que debería ser un tratamiento complementario a disposición de todo el que lo reclamase.

P-. ¿Qué puede decirnos acerca de la musicoterapia relacionada los más pequeños?

R-. Hay resultados muy favorables en casos de niños con autismo (mejoría en la comunicación, mayor interacción con el entorno), síndrome de Down, TDAH (más relajación, reducción de la impulsividad, mayor concentración…), en pacientes oncológicos, en UCI pediátrica (disminución del tiempo de estancia, favorece el aumento de peso…)

P-. ¿Qué beneficios tiene la música para las mujeres embarazadas?

R-. Igualmente, favorece la relajación, disminuye la ansiedad, con la consiguiente repercusión favorable en muchas de las manifestaciones físicas y emocionales de este estado, mejora control del dolor, beneficioso no solo durante el embarazo sino también durante el parto (menor necesidad de anestesia) y posparto. Sin olvidar los beneficios que tiene para el bienestar y desarrollo del feto.

P-. En la musicoterapia, ¿se trabaja con algún tipo particular de música?

R-. La música dependerá mucho del perfil de los pacientes, de la población con la que trabajemos: edad, nivel cultural, gustos, etc.

P-. ¿Qué papel juega la enfermería en relación a este tipo de terapia?

R-. Un papel muy importante puesto que la enfermera/o está en contacto continuo con el paciente y su familia y nos puede proporcionar una información muy valiosa acerca de su estado físico y emocional (cómo se encuentran anímicamente, qué necesitan y aconsejarnos qué les podría beneficiar en cada momento…), lo que nos permitirá orientar más acertadamente la práctica.

Uno de los principales cometidos de la enfermería es proporcionar cuidados de calidad que redunden en una mejoría física, mental y emocional del paciente. Si se pueden utilizar terapias que, tal y como demuestran los estudios, contribuyen a este objetivo y sin efectos secundarios que menoscaben aún más el estado del paciente, ¿por qué no facilitarlas? Con esto me refiero tanto al hecho de poder realizarlas si nos preparamos para ello como a crear el entorno favorable para que los profesionales puedan aplicarlas.

 

 

Música, Musicoterapia, pacientes, sonido, terapias

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